GATILLO FÁCIL

Fue absuelto el policía asesino de Kiki y Ezequiel

Con una sentencia vergonzosa, El Tribunal Oral en lo Criminal N°16 absolvió en la tarde de ayer al policía federal Santiago Veyga, asesino de Jonathan "Kiki" Lezcano y Ezequiel Blanco.

Gloria Pagés

Hermana de desaparecidos | CeProDH | @Gloria_Pages

Miércoles 28 de junio de 2017 | 08:40

En un fallo que expresa crudamente cómo el poder judicial ampara a la policía, los jueces María Cristina Bértola, Gustavo González Ferrari e Inés Cantisani no tuvieron en cuenta ninguna de las pruebas, contundentes, que demostraban que Veyga asesinó a Kiki y a Ezequiel, dos jóvenes de la Villa 20 de la Ciudad de Buenos Aires, que como centenares de pibes pobres son perseguidos, hostigados y asesinados por efectivos policiales.

Durante las cuatro jornadas que tuvo el juicio, la familia de los chicos apenas tuvo unos escasos lugares para presencias las audiencias. Se impidió también el acceso de público y de medios a la sala. Recién ayer, producto de varios reclamos, se ampliaron algunos lugares. Este es uno de los tantos ejemplos del maltrato del Tribunal hacia las familias, que durante ocho años lucharon por llegar a esta instancia.

A tal grado de animosidad se llegó que el Tribunal dictó sentencia sin la presencia de la fiscal, Helena Díaz Cano, que había solicitado 9 años de prisión para el acusado por “exceso en la legítima defensa”. De parte de la querella se había pedido prisión perpetua por homicidio agravado.

El caso de Kiki y Ezequiel

Este escandaloso fallo es la última pieza de una serie de complicidades del Poder Judicial y el estado con las fuerzas de seguridad, en este caso con la Policía Federal.

El 8 de julio de 2009, Kiki salió de su casa. En el camino se encontró con su amigo Ezequiel. Ambos vivían el la Villa 20 de Lugano. La policía los detuvo, los golpeó y los asesinó a tiros. Kiki murió de dos balazos en la cabeza.

Cerca de dos meses, Ezequiel estuvo en la morgue y Kiki fue enterrado en el cementerio de la Chacarita como NN. Mientras, las familias los buscaban por todo el barrio, los hospitales, los juzgados. Nada.

Sin embargo, para Angélica, la mamá de Kiki, algo muy malo había pasado y su intuición se dirigía a la policía. Meses antes de su desaparición, la Brigada de Investigaciones de la comisaría 52 había golpeado brutalmente a su hijo. Y un día antes del asesinato, Kiki había sido amenazado por un policía. Recién el 14 de septiembre de 2009, es decir, dos meses después, las familias se enteran que los pibes estaban muertos.

La causa fue radicada en el Juzgado de Instrucción N° 49 a cargo del Juez Facundo Cubas del. El acusado Daniel Santiago Veyga, oficial de la Federal de la comisaria 52, simplemente presentó un escrito donde refería que los chicos le habían querido robar auto y se adjudicaba haberles disparado en defensa propia. Con esos datos, el juez sobreseyó a Veyga diciendo que había actuado en “legítima defensa” y cerró la causa.

A las familias y los amigos, por supuesto, la versión les resultó una burla. No pararon nunca de buscar la verdad. Así es que luego de meses, se conoce un video en el que se lo ve a Ezequiel muerto en el asiento trasero de un auto y a Kiki agonizante siendo torturado por más de una persona.

Con este elemento contunde, se reabre la causa y fines de 2012, la Sala IV de la Cámara Nacional de Casación Penal revocó el sobreseimiento de Veyga, el Ministerio de Seguridad dispuso su pase a disponibilidad y se apartó de la causa al juez Cubas (el que ordenó enterrar a Kiki y dejar a Ezequiel en la morgue y nunca, jamás buscó ni informó a las familias), otorgándole el caso al Juez Juan Ramón Padilla del Juzgado de Instrucción N° 24 y la causa arrancó otra vez de cero.

Sin embargo, y una vez más demostrando la complicidad del poder judicial con la policía, se basaron en el grotesco testimonio de Veyga para volver a sobreseerlo en octubre de 2013: “el 8 de julio se encontró con Kiki Lezcano y Ezequiel Blanco que, a punta de pistola, lo metieron en su propio vehículo, en el asiento del acompañante. Kiki manejaría pero, un forcejeo previo y milagroso, acabó con los dos chicos con disparos en sus cabezas. A Lezcano le dio un balazo en el cuello; a Blanco le dio dos tiros, uno en la ceja y otro arriba de la oreja. Todo esto, según su versión, se dio en un marco de agresión que se hizo más dura cuando al entrar al vehículo, los jóvenes vieron su campera de policía y se pusieron más duros. Sin embargo, no dispararon... no forcejearon... y él les metió tres tiros”. Así lo relata crudamente el sitio La Retaguardia.

Además, pruebas clave fueron destruidas, como “la ropa que los chicos llevaban puesta ese día. Las armas, que decían que supuestamente llevaban los jóvenes encima, misteriosamente desaparecieron en una inundación” denuncia el sitio En Marcha.

Seguir luchando hasta que Veyga quede preso

La sentencia de ayer indigna. Pero como la mamá de Kiki, el resto de los familiares y amigos han venido demostrando, la lucha no cesa. Hoy 10,30, anuncia la Agencia Paco Urondo, convocan a una conferencia de prensa en el el Centro Cultural de la Cooperación (Av. Corrientes 1543), donde se denunciará el accionar del Tribunal que dejó en libertad al asesino de Kiki y Ezequiel y se anunciarán los pasos a seguir, acompañados por Angélica Urquiza, madre de Kiki, y Matías Busso, abogado querellante.

El CeProDH se pone a disposición de la lucha por el castigo a Veyga. Junto a Myriam Bregman y Alejandrina Barry repudiamos este nefasto fallo.







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