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Red Internacional

Casi 1.3 millones de votos.Frente de Izquierda: el valor de los resultados del FITU ante un país en crisis

La derrota nacional del Gobierno -a pesar de la paridad en provincia-, la profundidad de la crisis y el triunfo de una derecha que tiene sus propias internas, confirman que vamos a una segunda mitad de mandato oficialista cruzada por inestabilidad permanente. El Frente de Izquierda y el valor de ser tercera fuerza nacional y ganar nuevas bancas: el desafío de prepararse para lo que viene frente a un horizonte oscurecido por el FMI.

Lunes 15 de noviembre | 01:46

Al cierre de esta edición, y con el escrutinio provisorio casi finalizado en todo el país, el Frente de Izquierda y de los Trabajadores Unidad consolidaba una gran elección con casi 1.3 millones de votos a nivel nacional y la conquista de cuatro bancas nacionales, dos legisladores por la Ciudad de Buenos Aires, dos diputados por la Tercera Sección electoral de la provincia de Buenos Aires y varios concejales en este mismo distrito, el más importante del país. Con respecto a las PASO, se trató de un crecimiento de más del 20 % de los votos.

Al mismo tiempo, el FITU da un salto importante en el marco de una gran crisis, al consolidarse como tercera fuerza nacional (aunque a distancia de las coaliciones más grandes) y ratificando su lugar como una de las fuerzas políticas relevantes de la realidad nacional.

De cara a lo que viene, es una conquista para pelear por otra salida a una crisis que no hará más que agudizarse en el próximo período. A la vez, nos pone ante un importante desafío por multiplicar las fuerzas militantes y prepararse para mayores acontecimientos de la lucha de clases.

Nicolás del Caño y Myriam Bregman (PTS), en el centro político del país, llegarán nuevamente al Congreso Nacional. En ambos distritos, el FITU hizo su mejor elección de la historia.

En provincia de Buenos Aires, con casi 600.000 votos (6,82 %) ingresan el propio Del Caño y Romina del Plá, a la vez que dos diputados provinciales (Guillermo Kane-PO -y Graciela Calderón-IS) y varios concejales en distintos municipios del conurbano (La Matanza, Merlo, Moreno, José C. Paz, y se pelea en Florencio Varela, Morón y otras localidades), mostrando el avance de la izquierda en los sectores más profundos y populares de la provincia.

En la Ciudad, por primera vez en 20 años la izquierda llega desde el distrito al Congreso Nacional, de la mano de Myriam Bregman (PTS), que obtuvo un 7,76 % (más de 141.000 votos) e ingresando también como legisladores Gabriel Solano (PO) y Alejandrina Barry (PTS). Por su parte, Luis Zamora de Autodeterminación y Libertad obtuvo un 3,07 %, sumando la izquierda de conjunto casi un 11 % de los votos en la capital del país.

Junto con estos grandes resultados, un batacazo histórico llegó desde Jujuy: Alejandro Vilca, dirigente del PTS y recolector de basura, consolidó una elección monumental y llegará de forma disruptiva al Congreso Nacional tras haber sacado un 25 % (algo más de 100.000 votos). Una voz obrera, socialista y con ascendencia colla ocupará una banca de los trabajadores, desafiando al régimen derechista de Gerardo Morales y siguiendo la tradición de luchadores y diputados obreros del PTS y el FITU como Raúl Godoy, Andrés Blanco o Claudio Dellecarbonara.

De cara a 2022, a su vez, el FITU también seguirá teniendo representación parlamentaria en Neuquén con dos diputados provinciales y dos concejales, en Córdoba con dos legisladores y un concejal y en Jujuy con tres concejales que habían sido obtenidos en las elecciones provinciales adelantadas de este año.

Una batalla donde lo más importante está por venir

La importancia del resultado de la izquierda, las ideas que peleamos en la campaña electoral y la militancia de miles en todo el país, debe ser comprendida como tarea preparatoria de cara a lo que viene, en un contexto determinado.

El llamado a un acuerdo nacional con la oposición de derecha para un compromiso económico plurianual, ratificado por el presidente Alberto Fernández en la noche del domingo, es termómetro y expresión de los tiempos que están por venir.

En los años que vienen, el futuro estará signado por una crisis de deuda monumental e impagable con el FMI, acreedores privados y otros organismos como el Club de París. Desde sus inicios, cabe recordar que el Frente de Todos asumió que iba a intentar administrar la herencia macrista, en lugar de rechazarla.

Esa política, llevada a cabo en nombre de la “correlación de fuerzas”, implicó ya desde antes de la emergencia de la pandemia un sendero de ajuste sobre las jubilaciones y salarios, e incluso, luego del primer año de coronavirus, sobre el IFE o hasta el presupuesto de salud, mientras el capital financiero, los terratenientes y otros grandes empresarios siguieron ganando millones. El resultado es que en la actualidad la pobreza es del 40 %.

Este rumbo, que ahora se profundizará con el acuerdo con el FMI, fue defendido hasta el hartazgo por referentes como Leandro Santoro y enunciado en nombre del “realismo”. Encierra una filosofía de la resignación de corte conservador, incapaz de pensar otro horizonte, pero, eso sí, responsabilizando a Macri del crudo presente. En ese contexto, hoy buscan apoyo en los sectores de la derecha peronista como Manzur, en la CGT "reunificada" o en un acuerdo con la oposición de derecha, pensando en tener "gobernabilidad"para sostener un plan de ajuste que no hará más que aumentar el descontento popular.

En el medio, ese futuro está plagado de incógnitas, por distintos factores: la propia debilidad del Gobierno tras su derrota (a pesar de que achicó la diferencia en provincia de Buenos Aires) y la pérdida de mayoría en el Senado; las internas oficialistas que afloraron a flor de piel tras las PASO y son un interrogante de cara al futuro; así como las propias internas de la derecha, que se divide en su competencia por quién queda mejor posicionado hacia las presidenciales de 2023.

Contra esas políticas, la campaña del Frente de Izquierda Unidad que tuvo como dos de sus ejes principales rechazar el ajuste y la sumisión al FMI, así como la pelea por las seis horas de trabajo cinco días a la semana con salario igual a la canasta familiar, entre otros ejes como las peleas de género y por el medioambiente, ganó una importante simpatía popular, en un contexto donde la realidad de millones choca de frente contra las expectativas de un Gobierno que había llegado al poder prometiendo “llenar la heladera”, e hizo lo contrario, a la vez que escándalos como el vacunatorio VIP o el el del cumpleaños en la Quinta de Olivos, no hicieron más que acrecentar el descontento.

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Mucho antes que las encuestas, o los resultados, el buen resultado de la izquierda lo había anticipado el termómetro de la calle. La Izquierda Diario lo venía reflejando en cientos de testimonios: “En el 2019 voté a Alberto, pero hay que darle una posibilidad a la izquierda que no se vende”, nos decía un obrero en una fábrica del conurbano. “Que bueno que traen las propuestas, porque vamos cada día a mayor crisis y quieren que la paguemos, como siempre, los laburantes” sumaba su compañero.

O En San Justo, donde una empleada bancaria nos preguntaba muy interesada cómo se pueden implementar las seis horas de trabajo, "porque los empresarios no van a querer". Mientras que en Morón, una trabajadora auxiliar de escuela dudaba del oficialismo y nos decía que “hasta que mi bolsillo no sienta los supuestos precios cuidados, no les creo nada”.

También de parte de quienes estuvieron luchando por salario, contra la precarización laboral o por sus puestos de trabajo se sintió ese acercamiento con la izquierda: “Hoy tienen nuestro apoyo como nosotras tuvimos el de ustedes”, nos decían en una fábrica de La Matanza. Ellos y ellas son expresión de los cientos de conflictos obreros y populares que se vienen desarrollando, y que encontraron a la izquierda apoyando codo a codo.

En Jujuy, un mensaje profundo llegaba desde las entrañas del pueblo trabajador: “Podemos desafiar a los poderosos” era lo que sentían algunos con la emergencia de Alejandro Vilca y el Frente de Izquierda en la provincia.

Son solo algunos ejemplos de los miles que llegaron desde todo el país. Con una campaña hecha a pulmón y desde abajo durante meses por trabajadores, mujeres y jóvenes en todo el país, contra los aparatos de los poderosos, el Frente de Izquierda Unidad no solo conquistó nuevas bancas que serán nuevos puntos de apoyo para las luchas, sino que también sembró algunas ideas fundamentales como las mencionadas arriba.

Desde el PTS consideramos estos resultados, y el haber instalado consignas como la necesidad de romper con el FMI en base a un desconocimiento soberano de la deuda, o nuestra propuesta de reparto de las horas de trabajo contra los planes de reforma laboral de las clases dominantes, no como objetivos en sí mismos sino como puntos de apoyo para avanzar en conquistar una mayor referencia política que sea decisiva hacia los próximos episodios convulsivos que vendrán en la crisis.

Este camino no excluye sino que hace necesario el debate de diferencias dentro de los partidos del FITU, como aquellos relacionados a cómo organizar a los trabajadores ocupados y desocupados, su relación con el Estado o la coordinación democrática para las luchas.

Los tres diputados nacionales que obtuvo el PTS, de los cuatro que ganó el FITU, así como nuestros legisladores provinciales y municipales, estarán al servicio de la pelea por impulsar la organización de los sectores avanzados; la lucha de clases para plantarse frente a la crisis uniendo a trabajadores ocupados y desocupados para enfrentar los despidos, la precarización y el desempleo; apoyando cada lucha como ahora contra la proscripción en el Roca y tantas otras; denunciando y exigiendo a la burocracia sindical que salga de su pasividad cómplice y peleando por recuperar sindicatos, comisiones internas y cuerpos de delegados; y la cada vez más necesaria multiplicación de nuestras fuerzas militantes, en el camino de la construcción de un partido que pelee por una alternativa obrera y socialista y esté a la altura de pelear por otra salida a la crisis.

Los desafíos más importantes, son los que están por venir.

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