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Red Internacional

Elecciones regionales.Francia: abstención récord y crisis de la extrema derecha y el oficialismo

Este domingo tuvo lugar el balotaje de las elecciones regionales en Francia. Al igual que en la primera vuelta la abstención récord fue un dato característico junto con la crisis del macronismo y la extrema derecha. La derecha tradicional resulta ganadora y se posiciones hacia 2022.

Lunes 28 de junio | 13:18
Xavier Bertrand fue reelegido en Hauts-de-France y se posiciona por la derecha tradicional para las elecciones de 2022.

El balotaje de las elecciones regionales francesas de este domingo confirmó el dato de la primera vuelta: alta abstención, malos resultados para el partido de Macron y la extrema derecha de Marine Le Pen y una buena ubicación para la derecha clásica, que se posiciona hacia las presidenciales de 2022.

El dato clave de la jornada fue la abstención. Un 65 % de los electores no acudieron a las urnas, confirmando la desconfianza de las clases populares frente a la clase política y las instituciones de la Quinta República francesa. A menos de un año de las elecciones presidenciales, este resultado es una bofetada para Macron pero también para la extrema derecha de Reagrupamiento Nacional (RN) que había afirmado hacer de estas elecciones una prueba hacia el 2022.

Mientras que el Partido Socialista pudo retener cinco de las trece regiones metropolitanas, a pesar de su larga crisis), el triunfo principal fue para la derecha tradicional que interpretó los resultados como un espaldarazo de cara a 2022.

Internas en la derecha tradicional

Este sector que venía de tocar fondo en las europeas de 2019, cuando quedaron cuartos en Francia, con el 8,5 % de los sufragios, logró mantener los siete territorios que controlaban en 2015, aunque varios de sus candidatos lo lograsen desde fuera de la tradicional marca de Los Republicanos. En cuanto vieron clara su victoria al cierre de las urnas empezó a perfilarse su batalla interna para intentar hacerse en un año con el poder.

Tres son los nombres que suenan con más fuerza: Xavier Bertrand, Valérie Pécresse y Laurent Wauquiez, todos ellos ganadores en sus respectivas regiones.

Bertrand, quien ejerció como ministro en Sanidad y Trabajo bajo la presidencia de Jacques Chirac (1995-2007) y Nicolas Sarkozy (2007-2012), conquistó Altos de Francia, dejando afuera a la ultraderecha.

En marzo ya anunció su candidatura al Elíseo y este lunes coincidió en una visita a una fábrica de baterías eléctricas con su potencial rival en 2022, Macron, cuya candidatura a la reelección se da por hecha.

Bertrand abandonó Los Republicanos en 2017 y, según sus últimas declaraciones, no tiene intención de regresar.

Pécresse, que fundó el movimiento Libres! tras haberse ido también esa formación, suena igualmente para las presidenciales.

La dirigente, exministra de Sarkozy, resultó reelegida al frente de la región más poblada y rica de Francia, la parisina de Île de France.

Wauquiez, por su parte, salió reelegido en su región de Auvernia-Ródano-Alpes, la segunda más poblada del país. Continúa en Los Republicanos, partido que presidió brevemente entre diciembre de 2017 y junio de 2019.

Según los sondeos, Bertrand sería el candidato de la derecha clásica que más cerca estaría de pasar en 2022 a la segunda ronda de las presidenciales, que, de momento, volverían a disputar Macron y Le Pen.

Derrotas de Macron y Le Pen

Los resultados finales están marcados por un doble fracaso, comenzando por el de La República En Marcha (LREM), el partido de Macron. En las ocho de doce regiones en las que presentó candidaturas lucho por alcanzar como mucho el 10 % de los votos. Cuando aún es un partido que no ha podido echar raíces locales, los macronistas están cosechando los frutos de cuatro años de políticas antisociales y liberticidas, marcados por ataques contra los servicios públicos y a los trabajadores, así como por una gestión errática y autoritaria de la pandemia de Covid-19.

En cuanto a la extrema derecha de RN, sufrió un fracaso generalizado ya que no logró apoderarse de ninguna región que disputaba, contrariamente a las previsiones, y alcanza un pico en torno al 20% de los votos. Un resultado que demuestra las contradicciones de una estrategia de "normalización" de esta formación que se asimila cada vez más al "sistema" que dice enfrentar. Incluso en Provenza - Alpes - Costa Azul (PACA), la principal región donde uno de sus candidatos obtuvo el primer puesto en la primera vuelta, Thierry Marian,i fue superado por Renaud Muselier (de Los Republicanos) que obtuvo el 57% de los votos al beneficiarse del una política del mal menor.

"Socialistas", centroizquierda y verdes

El Partido Socialista (PS) se mantiene, Europa Ecología Los Verdes (EELV) sale derrotado y La Francia Insumisa (LFI, de Jean Luc Mélenchon) se hunde con su política de "unión de la izquierda".

El PS retuvo las cinco regiones que ya tenía apoyándose en alianzas con el Partido Comunista (PCF) y en un caso con LFI.
Si estos resultados parecen augurar un retorno de la tradicional división izquierda-derecha con LR por un lado y el PS por el otro, esto aún hay que ponerlo en perspectiva ya que el PS se ha beneficiado en estas elecciones por su anclaje local y por la alta abstención más que por una auténtica dinámica nacional ascendente.

Por su parte EELV que venía de tener una buena performance triunfando en las elecciones europeas y municipales, no ganó ninguna región. En la región de Île-de-France, donde se formó una lista de "unión de la izquierda" entre EELV, PS, LFI y PCF detrás del secretario nacional de los Verdes Julien Bayou, fue la candidata de derecha Valérie Pécresse quien ganó rotundamente con el 45% de los votos contra el 33% de esta coalición, por delante de Jordan Bardella (RN, 11% ) y Laurent-Saint-Martin (LREM, 10%). La lista PS-EELV-LFI logró menos votos que la suma de los resultados obtenidos por las tres listas en la primera ronda (EELV había obtenido 12,95%, PS 11,07% y LFI 10,24%). Esto demuestra que por arriba de cualquier "unidad" los sectores populares rechazan a las fuerzas reformistas que ya gobiernan regiones con sus políticas neoliberales y ajustadoras.

Por tanto, estas operaciones aritméticas están lejos de poder responder a las aspiraciones sociales y democráticas de las clases populares, que en su mayoría rechazaron estas elecciones, como lo demuestran las cifras récord de abstención. La solución a la crisis social y la situación de los trabajadores y el pueblo
sigue estando en las calles más que en la urnas y menos aún llamando a confiar en el voto a los artífices de las políticas neoliberales.




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