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Red Internacional

Los empresarios del transporte acaban de conseguir un tarifazo del 50%, pagan salario en cuotas, se niegan a reconocer el aumento paritario y despiden trabajadores. La necesidad de unir a trabajadores y usuarios contra el ajuste y la experiencia de los autoconvocados de la UTA.

Jueves 17 de junio | 20:43

Con el apoyo de todos los bloques del concejo deliberante, desde el peronismo en sus dos alas, pasando por Fuerza Republicana y Cambiemos, los empresarios de Tucumán obtuvieron esta semana un tarifazo que puso al servicio de transporte entre los más caros del país. Para un empleado promedio, que tenga que tomar cuatro colectivos por día, el gasto en transporte rondará los 4300 pesos por mes, esto es, casi un 20% del salario mínimo vital y móvil. Si se tiene que movilizar desde algún municipio aledaño a la capital, el gasto será bastante mayor.

Este tarifazo se suma a una política de ajuste que viene sosteniendo el gobierno nacional y provincial y que incluye la negociación de paritarias por debajo de la inflación, eliminación del IFE en medio para millones de personas que durante la pandemia se quedaron sin ingresos y ajuste en los presupuestos de Salud, Educación, Vivienda, etc. Es la contracara de una hoja de ruta diseñada por el gobierno de Alberto Fernández junto a las misiones técnicas del FMI para honrar una deuda ilegítima y fraudulenta que pretenden pagar con el hambre del pueblo trabajador.

No contentos con el aumento de tarifas, los empresarios anticiparon que con esto no les alcanza. Esperan recibir más subsidios nacionales. Y en esa cruzada cuentan con el apoyo de la UTA, que además de apoyar el tarifazo es vocera del reclamo por más subsidios. Reclaman paridad con el AMBA, donde el boleto está a 18 pesos. Lo que parece estar fuera de cuestión es que este servicio público siga privatizado y tenga que arrojar ganancias. Solo el Frente de Izquierda Unidad se opuso al tarifazo presentando un recurso de amparo para dejar la medida sin efecto y plantea como salida de fondo la estatización del transporte bajo control de trabajadores y usuarios para avanzar hacia un servicio eficiente, barato y en el que se respeten los derechos laborales.

Mientras tanto, las patronales siguen pagando los salarios en cuotas y sin reconocer el aumento paritario que la UTA firmó a nivel nacional por 37,5% en cuotas. Un aumento bastante modesto teniendo en cuenta que la inflación estimada para este año estará por encima del 43%. Al mismo tiempo los grandes empresarios del sector se están haciendo con las empresas más chicas que van a la quiebra. Es el caso de las líneas 11 y 18, que ahora pasaron a manos de los empresarios Marcelo Saez (dueño de El Simoqueño y Rutas del Sur, entre otras) y Jorge Berretta, vocero de la Aetat que tiene participación en al menos 8 empresas de transporte y asegura que el negocio no es rentable.

Un ataque sin respuesta por parte de la UTA y los autoconvocados

La conducción de la UTA no viene estando a la altura del nivel de ataque que sufren los choferes y los usuarios con los aumentos del boleto o la falta de protocolos contra el contagio de Covid-19. Si bien se convocaron medidas importantes como paros, bloqueos y corte del puente Lucas Córdoba, que ayudaron a poner en la agenda pública la problemática de los transportistas, al no formar parte de un plan de lucha discutido en asambleas, tuvieron corto aliento. Cada medida importante la conducción de UTA la levantó sin discutir con la base y, muchas veces, con promesas de pagos, pagos parciales o en cuotas de la deuda salarial.

Esta semana se cumple un mes del despido de más de 25 choferes de distintas líneas, entre ellos algunos de los referentes de los Autoconvocados de la UTA, por participar de una protesta callejera en reclamo del pago de los salarios. Para ello los empresarios contaron con el aval del intendente Germán Alfaro que, violando los derechos democráticos más elementales, suspendió la licencia de los choferes que participaron de un corte de calle frente a la sede del gremio.

Por estos compañeros despedidos la UTA no movió un dedo, lo que es totalmente repudiable. Pero a su vez nos parece un gran error que desde Autoconvocados UTA no se haya impulsado una gran campaña por su reincorporación ya que entendemos es un ataque directo a los que se organizan por mejores condiciones de trabajo con intención de disciplinar al conjunto de los trabajadores.

En vez de impulsar una gran campaña provincial contra el ataque conjunto de los empresarios y la municipalidad, se depositaron demasiadas expectativas en los tiempos de un poder judicial que está hecho a medida de los intereses patronales. Como resultado perdieron sus puestos de trabajo 25 trabajadores, algunos eran importantes referentes del espacio. Un lamentable precedente del que es necesario sacar conclusiones que ayuden a fortalecer la organización de los trabajadores.

Este espacio, que supo ser expresión de la bronca generalizada de los choferes con una burocracia sindical aliada de las patronales, tendió a separarse del conjunto de los choferes convocando muchas veces acciones de repudio contra el gremio, en vez de exigirle a la UTA y a sus delegados el llamado a asambleas de base en los momentos más álgidos. Recuperar la organización democrática desde las líneas es fundamental para unir a los trabajadores y para hacer pesar la fuerza de quienes todos los días mueven el transporte público.

También nos parece un error por parte de autoconvocados no levantar un programa independiente para la crisis del transporte, rechazando los tarifazos y buscando la unidad con los usuarios. Se trata de buscar todas las vías para sumar aliados y ganar fuerzas en una pelea contra el enemigo común. En este punto quizás convenga tomar el ejemplo de los choferes autoconvocados de Buenos Aires, que explícitamente expresan su rechazo a los tarifazos contra el pueblo trabajador.

Recuperar la organización desde las líneas

Las asambleas de base en cada una de las líneas, la independencia respecto a los reclamos patronales, el gobierno y la burocracia en sus distintas alas, la unidad con los usuarios y sectores en lucha son aspectos necesarios para fortalecer la organización de los trabajadores de cara a las luchas que, tarde o temprano, volverán a surgir en el transporte.

Estos son algunos de los principios sobre los cuales se organiza el Movimiento de Agrupaciones Clasistas (MAC), que impulsan trabajadores de más de 60 gremios en todo el país, que en Tucumán nuclea a trabajadores cosecheros del citrus, docentes, trabajadores de la Salud, de la industria azucarera y jóvenes precarizados, que apuesta a recuperar los sindicatos de manos de la burocracia para democratizarlos, unir a la clase obrera ocupada y desocupada, y fortalecer la lucha contra el ajuste del gobierno y los grandes empresarios.




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