Mundo Obrero

Florencio Varela: los pequeños comerciantes salieron a la calle

Luego de varias jornadas de protestas en la peatonal de Florencio Varela, los pequeños comerciantes obtuvieron una respuesta parcial de la municipalidad: el permiso para vender en puerta. ¿Alcanza?

Lunes 15 de junio de 2020 | 14:58

Como ellos mismos aseguran, esta medida provisoria no es suficiente para cortar con la caída de la actividad y el endeudamiento en el que entraron desde que comenzó la pandemia.

El gobierno decretó el aislamiento social, preventivo y obligatorio hace ya casi tres meses, sin acompañarlo de toda una batería de medidas que, como señalamos desde este medio, permitirían localizar y enfrentar la propagación del virus de manera más efectiva. Esto puso al desnudo la fragilidad del sistema de salud argentino.

En esta situación, los comercios, imposibilitados de abrir sus puertas y teniendo que hacer frente al pago de gastos fijos (impuestos, alquileres, etc.) tuvieron que optar entre endeudarse o directamente cerrar. La paralización de la economía producto no sólo del aislamiento, sino también de los despidos, suspensiones y rebajas salariales en grandes empresas agravaron la caída de la actividad comercial.

Frente a este panorama, comerciantes de Florencio Varela salieron la semana pasada a reclamar una solución inmediata, logrando que el municipio los autorice a vender en puerta cumpliendo con cierto protocolo de atención.

“Es un avance, pero las ventas de esta manera no representan ni un 30% de las de antes. No llego para pagar impuestos ni tampoco para pagar el alquiler, estamos mes tras mes en menos, esa es la desesperación. El hecho de que nos permitan un retiro de puerta no hace la diferencia, nos pasa a todos los comerciantes, de todos los rubros.” Nos cuenta Andrea, comerciante del centro de Varela.

Sobre el crédito a tasa cero anunciado por el gobierno, nos comenta: “A mí el préstamo no me llegó, igual aunque sea un préstamo lo tenés que pagar y si no se vuelve a reactivar la actividad de compra y venta estamos todos parados. Es todo una cadena, no solo me afecta a mí sino al proveedor y así sucesivamente. Estamos en menos, ese es el problema. Yo hasta un mes más puedo aguantar, sino lamentablemente tengo que aceptar esta situación y decir ‘bueno, cierro el local porque me estoy endeudando’, esperemos no llegar a eso porque después ¿qué hago?, ¿cómo sigo?, ¿de qué vivo?”.

Esta situación se repite en muchos testimonios. Mientras el gobierno subsidia y blinda las ganancias de las grandes empresas a las que no les tiembla el pulso a la hora de fugar capitales del país o realizar despidos, los pequeños comerciantes ven ante sus ojos día a día el desplome de su actividad. El gobierno llegó al absurdo de pagar los sueldos de gerentes de grandes firmas como Clarín o Mac Donalds.

Alejandra tiene un negocio en la peatonal y nos comenta: “Cambió mucho la situación económica ya que no sólo no hay ganancias, sino que ni siquiera llegamos a cubrir los gastos que tenemos fijos en el local. Lo poco que he vendido en este tiempo fue para cubrir los sueldos de mis empleadas y el alquiler, el resto de los impuestos no pude pagar nada. Por lo general la mayoría está así”.

No sólo en la peatonal, sino también en los comercios de barrio que hay en el distrito la situación es muy difícil. Camila trabaja en la pizzería de su familia: “Es un negocio chico, de barrio, yo soy la única empleada. De alguna forma contamos con la suerte de que el local es propio, es de mi viejo, así que no pagamos alquiler, pero es complicado seguir con el día a día, gastos fijos, impuestos, no contamos con ninguno de los planes de ayuda económica que se brindaron. Ahora habilitaron que los clientes puedan pasar por el negocio a retirar y podemos trabajar, pero en mi barrio son varios los negocios que tuvieron que cerrar. Algunos vecinos que tuvieron el negocio toda su vida cerraron porque no pudieron bancar el alquiler o el sueldo de sus empleados”.

Las medidas para enfrentar la crisis económica en el marco de la pandemia deben partir, además de destinar los recursos necesarios para la prevención y tratamiento del Covid 19 bajo el control de los trabajadores, de la preservación de todos los puestos de trabajo de las y los trabajadores. Garantizando además un ingreso mínimo de 30 mil pesos para todos aquellos que no cuenten con un ingreso. Y de la puesta en marcha inmediata de un plan de viviendas, para los millones a los cuales, como los habitantes de Villa Azul, se les exige un aislamiento y una vida en condiciones miserables.

Los recursos para estas políticas se conseguirían de un impuesto extraordinario a las grandes fortunas como el que propone el proyecto que presentó el Frente de Izquierda y los Trabajadores, y que el gobierno junto con Cambiemos se negaron a tratar.

Con ese punto de partida con eje en los trabajadores ocupados y desocupados, es indispensable que el estado otorgue también un acceso real a los créditos a tasa cero a los pequeños comerciantes afectados por la situación, en el marco de un plan de conjunto que garantice la reactivación de la economía y no los encuentre, al final de la pandemia, en una situación de endeudamiento insostenible.

En relación a los comerciantes, se trata simplemente de definir si la prioridad es mandar a miles y miles de pequeños comerciantes a la ruina y beneficiar a la concentración de la riqueza en las grandes cadenas, o imponer mediante la organización una serie de medidas para protegerlos.

Si la opción es esta última es indispensable cortar con la fuga de capitales, un robo explícito de nuestros recursos por parte de los sectores más concentrados de la economía, mediante la nacionalización de la banca. Garantizar un real control de la distribución y los precios de los alimentos y los productos de consumo, mediante las organizaciones de los trabajadores, y con el control del comercio exterior, hoy en manos de los grandes pulpos privados.

Se trata, en última instancia de organizarnos los trabajadores y sumar las fuerzas para imponer todas estas medidas de emergencia, con un programa que defienda a todos los que el gran capital y su estado quiere enviar a la ruina, con o sin pandemia.







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