Política

ESCUELAS EN PANDEMIA

Filas enormes para conseguir un bolsón con poca comida y de mala calidad en CABA

Filas enormes de familias, bajo la lluvia, bancando muchas horas a que llegue una comida que es insuficiente y de mala calidad nutricional. La denuncia que realizaran mis compañeras Alejandrina Barry diputada porteña del FIT y Alicia Navarro Palacios directora de escuela de Lugano, es elocuente.

Miércoles 1ro de abril | 22:08

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Esta mañana desde el barrio de Lugano: Alejandrina Barry, diputada porteña del FIT y Alicia Navarro Palacios directora de escuela

Un gobierno al cual no le interesa llevar un plato de comida a las casas de los que más necesitan. Una crisis donde si no se toman medidas urgentes, los pobres saldrán más pobres y las escuelas serán un gran lugar de contención social, algo que lamentablemente nunca perdieron.

Una enorme bronca recorrió hoy toda la Ciudad de Buenos Aires. La Ciudad de Puerto Madero y lujosos pisos del capital financiero, tuvo una nueva muestra de su enorme desigualdad.

Las familias de los barrios de emergencia, desde el barrio Carlos Múgica en Retiro, el Bajo Flores y la 1-11-14, la 21-24 en Barracas y Lugano, entre otras zonas, salieron a buscar los bolsones de alimentos que el gobierno de la Ciudad prometió como algo casi de “lujo” y completamente “saludable”. Un gobierno al cual no le interesa llevar un plato de comida digno a las casas de los que más necesitan. Una crisis donde si no se toman medidas urgentes, los pobres saldrán más pobres y las escuelas serán un gran lugar de contención social, algo que lamentablemente nunca perdieron.

La situación el día de hoy, fue de caos y desorden, de angustia y de un bolsón que no alcanza para 15 días y no tiene los nutrientes necesarios.

El amparo que presentó Myriam Bregman, junto a Alejandrina Barry docentes y familias, cada día cobra más vigencia. No solo la justicia nos dio la razón, y aprobó que sea un amparo colectivo al que se están sumando decenas de nuevas denuncias. Sino que la realidad está imponiendo que alguien se haga cargo, responsables de esta situación.

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Es que hay cuarentenas y cuarentenas. Nuestras familias viven hacinadas, muchas familias son cinco o ocho en una habitación, sin material de higiene ni de salubridad. Barrios que se inundan, que la policía acecha. Barrios, donde las millones de familias trabajadoras que hacen changas, están desocupados, fueron despedidos hace poco, y que el dinero que ofrecen los gobiernos no alcanza para nada.

Como venimos denunciando, el Gobierno de la Ciudad volvió a incumplir con algo tan elemental como la alimentación de la población, en un momento muy crítico sanitario y económico. Como se nota, es un gran desprecio por estas familias que se mojaron, que muchas fueron buscadas por la Policía de la Ciudad pidiendo documentos y haciendo volver a aquellas personas que supuestamente “no les correspondía” un bolsón de comida. ¿No les correspondía? O ¿No les quisieron dar?

Desde el colectivo de familias y docentes “Vacantes Para Todxs” denunciaron la misma situación en diferentes distritos escolares de la Ciudad. Patricia Pines, referente de este colectivo, remarcó que también estarán recolectando denuncias al respecto.

Junto a muchos docentes de la agrupación Marrón, impulsada por el PTS en el Frente de Izquierda, que junto a docentes solidarios y directivos cumpliendo todas las medidas de higiene y seguridad, se acercaron a dar una mano en las escuelas.
En primer lugar, nadie puede considerar que lo que entregaron hoy alcanza para alimentar a una familia. Menos, si solo lo van a repartir cada 15 días. Además, a muchas familias las dejaron desde el jueves pasado, sin ningún alimento. No creemos que ningún político de Larreta, ningún funcionario o juez alimente a sus hijos e hijas con este bolsón.

En segundo lugar, el contenido de los bolsones no representa nada de lo que necesita un niño para su alimentación. No hay reemplazo por la carne de vaca, ni pollo, menos que menos pensar en pescado. A los sectores populares, arroz, fideos y polenta. En tercer lugar, hay niños y niñas de diferentes edades y la alimentación no es la misma.

Se llama desidia, desinterés, negligencia. El nombre que quieran. Es una gran política de clase, de una clase parasitaria que no le importa nada más que sus negocios y para las familias más vulnerables migajas o las sobras de los festines de los ricos. Muchos de los que vivimos otro tipo de crisis en el país, dando clases, sabemos que las escuelas terminan siendo un gran lugar de contención social, y esto ya se empieza a expresar. No se puede naturalizar.

Las conducciones sindicales, como UTE-CTERA dijeron a viva voz a través de su Secretaria General, que esto es una gran conquista ¿de qué conquista están hablando?

Los docentes solidarios tenemos que pelear para exigirle al sindicato que tiene que pelear porque no puede haber un sólo chico en esta Ciudad que pase hambre. Cuanto están ganando millones las concesionarias que lucran con la alimentación de los chicos. Se tiene que terminar este negociado y que vuelvan a la órbita del estado con el trabajo de destacadas nutricionistas, de las familias y docentes, para que sea realmente un derecho y no un negocio.

O en forma urgente tomamos partido, como docentes solidarios, o veremos a los grandes empresarios y políticos llenándose los bolsillos a costa de esta crisis.







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