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Red Internacional

En los medios. Fernando Rosso presentó su libro, "La hegemonía imposible", en el programa de Carlos Pagni

Fernando Rosso, periodista, uno de los fundadores y director de La Izquierda Diario, acaba de publicar el libro La hegemonía imposible. Veinte años de disputas políticas en el país del empate. Del 2001 a Alberto Fernández (Capital intelectual).

Lunes 18 de abril | 23:49
Rosso "No se puede explicar ningún gobierno progresista sin las convulsiones sociales previas" - YouTube

Fernando Rosso, periodista, uno de los fundadores y director de La Izquierda Diario, participó del programa Odisea Argentina, conducido por el periodista Carlos Pagni, en La Nación+.

Rosso acaba de publicar el libro "La hegemonía imposible. Veinte años de disputas políticas en el país del empate. Del 2001 a Alberto Fernández" (Capital intelectual).

Carlos Pagni - “La hegemonía imposible”, como si hubiera una especie de empate que vos decís en el subtítulo, que impide que el país salga de la inercia porque nadie tiene el monto de poder suficiente como para vencer el punto de inercia. ¿Por qué, a qué lo atribuís?

Fernando Rosso - Hay un montón de causas como la falta de liderazgo. Yo trato de poner causas más estructurales más ligadas a la economía, a la situación del país en el mundo, a las relaciones de fuerza dentro del propio país, sobre todo articulado a los últimos 10 años. Si tomamos los últimos 30 años, los más hegemónicos fueron los del menemismo Impuso su hegemonía después de la crisis del 89 y el kirchnerismo, el primero, algunos dicen hasta el 2008, otros hasta el 2012 cuando se termina el ciclo económico. Y ahí empiezan 10 años donde efectivamente nadie reúne las condiciones políticas para imponer su programa económico, político. Le pasó a Macri, le pasó a la última Cristina. Y creo que una etapa superior de eso es el gobierno de Alberto Fernández.

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Hoy hablaba con Jorge Yoma, que es un peronista clásico, él está muy preocupado por esto del bloqueo, esto de cómo una minoría puede bloquear al resto y me decía “el problema es que las coaliciones no funcionan, tiene que haber un caudillo, un líder. Esto funcionó con Yrigoyen, funcionó con Roca, con Perón… es muy parecido a lo que decís vos. ¿En qué se diferenciaría alguien de izquierda mirando el problema del poder?

En mirar las relaciones de clase antes de las personalidades políticas. No se puede explicar ninguno de los gobiernos llamados progresistas, populistas, como se les quiera llamar, de los primeros años en Latinoamérica, no solamente en Argentina, sin las convulsiones sociales previas, sin el 2001, en el caso argentino. El kirchnerismo, o Néstor Kirchner, construyó su liderazgo gobernando bajo la impronta de ese país. Que eso es lo que podría decir Alberto Fernández “yo no tengo”. No tengo ese problema y esa ventaja.

Macri también, Macri piensa eso

Macri tampoco lo tuvo y tampoco tuvo una crisis de origen, el modelo de Cristina Kirchner estaba como agotado pero no estalló entonces el macrismo, y yo lo pongo en el libro, dice “a Macri le faltó explicar que en realidad estaba todo peor”, un poco lo que le dice el kirchnerismo ahora a Alberto Fernández, “tiene que explicar que con Macri…”. Hay como dos modelos económicos políticos, uno de neoliberalismo duro, visto desde la mirada de la izquierda, de apertura, de flexibilización laboral, del Estado mínimo; y otro un estatismo pero muy disminuido, que tiene que ver con el discurso de Cristina del otro día. Un Estado que controla muy poco de los resortes del país, no controla los recursos estratégicos, inclusive menos que en Chile, no controla la banca, no controla el comercio exterior, hay un oligopolio privado del comercio exterior, lo tienen las cerealeras. El Estado está muy reducido porque el neoliberalismo no pasó en vano y por lo tanto también hay una imposibilidad en ese estatismo de discurso pero que puede dar pocos resultados en la práctica, se le exige mucho más al Estado de lo que puede verdaderamente dar. Esa es la idea. Excepto que hasta convulsiones sociales, que se cambien relaciones de fuerza, como en su momento hizo Memen, privatizó, impuso la flexibilización laboral, tenía un mundo a favor, impuso su visión del mundo.

Más allá de que no me quiero meter en ese tema, de que con un Estado tan grande quién invertiría de dónde provendrían los recursos de ese Estado. Pero dejemos eso de lado, me da la impresión de que estás diciendo que Menem cumplió su sueño mucho más que Kirchner, o sea dadas las condiciones en que Kirchner gobernó y la crisis que lo precedió hizo poco para lo que sería un hombre de izquierda, ¿está bien eso?

En realidad si uno le dijera que es un hombre de izquierda no sé si aceptaría esa etiqueta, en realidad tanto él como Cristina son peronistas pragmáticos.

¿Para vos Cristina no es una mujer de izquierda?

Es peronista pragmática, que en el último tiempo tuvo un discurso más bien de centroizquierda que construyó.

Qué le falta para ser de izquierda, ¿esto que vos decís?

Alguien de izquierda está por una ruptura con el capitalismo, por la recuperación de los recursos estratégicos, por el reparto de las horas de trabajo, por el monopolio estatal del comercio exterior, por empoderar verdaderamente a las mayorías.

A Máximo Kirchner, ¿cómo lo mirás en este paisaje?

Creo que en el escenario político, contrariamente a lo que discute el círculo rojo diría Macri, del periodismo, más bien hay tendencias a la polarización antes que una salida por el centro, las salidas por el centro por eso fracasan. A pesar de que se apuesta mucho, y de que se pongan en una mesa, etc. Me parece que eso pasa tanto en la derecha que a Juntos por el Cambio le surge Milei, que es como una radicalización de Juntos por el Cambio, de hecho ahora lo está haciendo bailar de acuerdo a su música. Porque Horacio Rodríguez Larreta también dice malas palabras, trata de mostrarse como más incorrecto, dijo “no digan boludeces”, una cosa medio artificial.

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No le creés a Larreta cuando dice malas palabras

No sé si creerle o no, digo que está respondiendo a ese fenómeno.

Te suena como impostado

Claro. Es como un hijo descarriado del PRO, aunque no haya surgido del PRO Milei. Porque dice en voz alta lo que el pensamiento del PRO quisiera, un programa máximo de sin Estado, flexibilización laboral, lo que Macri no decía al principio y lo dijo al final. En la coalición de enfrente también pasa lo mismo con la izquierda. El kirchnerismo y el Frente de Izquierda sobre todo. No solamente en elecciones como la de Jujuy donde sacó el 25 %, sino también en algunas otras provincias y en el conurbano, que sabemos aparte que es lo que preocupa a Máximo Kirchner y a La Cámpora.




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