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Red Internacional

Mientras el gobierno de Alberto Fernández anunciaba la vuelta a Fase 1 por 9 días; en el subte, SBASE y Metrovías insisten en avanzar con medidas aperturistas que ponen en riesgo la vida de los trabajadores. Pianelli y La Naranja (PO) defienden a brazo partido la posición de la empresa en las asambleas.

Claudio DellecarbonaraDiputado FIT PBA - Miembro del Secretariado Ejecutivo de la AGTSyP (Subte)

Pablo Peralta Agrupación Bordó | Línea H

Lunes 24 de mayo | 16:28

El día jueves, el gobierno de Alberto Fernández, anunció en conferencia de prensa restricciones de circulación más duras por 9 días, dando cuenta del fracaso de su política sanitaria que arroja números desastrosos para el conjunto de la población: más de 30 mil contagios de Covid-19 y aberrantes cifras de hasta 700 muertes diarias. La crisis sanitaria es tan aguda que, hasta Larreta, el más aperturista de los aperturistas, quien venía negando la suspensión de la presencialidad en las escuelas, tuvo que acceder a cerrarlas. Por supuesto, las medidas siguen sin incluir la necesidad urgente de la centralización del sistema de salud, ni el plan de vacunación para todos en base a la declaración de utilidad pública del laboratorio que hoy produce millones de dosis mensuales en nuestro país que se llevan afuera, laboratorios que ni siquiera cumplen con los contratos firmados con el gobierno. Tampoco hubo anuncios para atender la situación desesperada de millones de trabajadores y desocupados que se quedaron sin ingresos en un país con 42% de pobreza. Ni siquiera volvieron a dar el exiguo IFE cuando ya han pagado millones de dólares al FMI por una deuda fraudulenta a costa del ajuste contra el pueblo.

La noche del viernes, a horas de conocer el nuevo decreto que volvió todas las actividades a Fase 1, en una asamblea de la línea B convocada originalmente para discutir paritarias, los delegados de La Naranja-PO impusieron sin acuerdo del conjunto del cuerpo de delegados, un punto más al temario que ellos consideraban prioritario sobre cualquier otro: la pretensión de SBASE y Metrovías de reabrir comedores y espacios comunes que los trabajadores tuvimos que cerrar al inicio de la pandemia porque no reúnen las condiciones sanitarias ni respetan los protocolos y normativas vigentes, que además incluía la modificación de los diagramas para aumentar los ritmos de trabajo empezando por los fines de semana. Exigencia que significa romper las burbujas poniendo en peligro la vida de las y los trabajadores y que venimos rechazando hace meses, enfrentando descuentos, apercibimientos, pedidos de desafueros de cinco delegados(incluido un compañero de La Naranja-PO) y lo más grave de todo, la exclusión de tareas de Leonardo Saraceni, delegado de tráfico, al que le han impedido trabajar desde hace más de 50 días.

Vale aclarar que desde hace meses los compañeros de La Naranja-PO, junto con los compañeros de la agrupación Roja y Negra, con Pianelli a la cabeza, vienen insistiendo en que la única forma de resolver este conflicto es aceptando las exigencias de Metrovías. Esta posición que presentaron como moción asamblea tras asamblea, había sido rechazada por la mayoría de los compañeros hasta la asamblea anterior realizada el 30 de abril. Ese día se votó, una vez más, mantener cerrados comedores y vestuarios que no están en condiciones, defender las burbujas sanitarias y sostener los ritmos/diagrama de trabajo sin modificación. ¿Qué cambió desde esa asamblea? Se agudizó la crisis sanitaria poniendo al sistema en virtual colapso, aumentaron los contagios y las muertes, los gobiernos tomaron medidas de restricción aún más duras volviendo incluso a los niveles de circulación de la fase 1 del año 2020 (que implica menor cantidad de pasajeros), además seguimos sin vacunas y expuestos a un asesino silencioso: el asbesto, que ya mató por lo menos a 2 compañeros. A esto se suma que los resultados de las inspecciones de la Subsecretaría de trabajo de la Ciudad al comedor de la línea B confirman nuestras denuncias y dejan en evidencia los incumplimientos de la empresa.

Estos "cambios" fortalecen aún más nuestros argumentos en defensa de condiciones sanitarias óptimas, limpieza, desinfección y protocolos. A pesar de eso, toda la energía de los delegados de la Naranja-PO, en acuerdo con la oficialista agrupación Roja y Negra estuvo puesta al servicio de convencer a los compañeros de abandonar esta pelea a cambio de ceder a un nuevo chantaje de la empresa: la promesa de la devolución de los descuentos y abrir una negociación por los desafueros. Desde la Bordó-PTS junto a compañeras y compañeros independientes sostuvimos "no innovar", en esta situación sanitaria mucho menos, para luego realizar un plebiscito entre las diferentes propuestas donde pudiesen votar todos los compañeros no licenciados, que serían los que deberían luego sostener lo votado en la línea; reclamar la devolución de los días descontados ilegalmente e impulsar una gran campaña contra los desafueros. Finalmente, la decisión de la asamblea fue aceptar la propuesta de Pianelli y La Naranja-PO, propuesta por la que militaron incansablemente durante meses en plenarios, asambleas y en diferentes sectores. Lamentablemente en la desesperación por abandonar la lucha, no faltaron de parte de delegados de la Naranja-PO apretadas a compañeros e insultos a compañeras que opinaban que había que sostenerla.

Una pelea por la salud de los trabajadores

Al inicio de la pandemia, los trabajadores de tráfico de la B tuvimos que realizar medidaspara que Metrovías respete los protocolos sanitarios vigentes que se negaba a aplicar, empezando por el aislamiento de los contactos estrechos. Logramos así establecer equipos de trabajo o “burbujas”, cerrar espacios comunes que no revestían las condiciones sanitarias y organizar los diagramas para reducir los contactos entre compañeros. Todo lo hicimos con el objetivo de evitar hacinamientos y minimizar la posibilidad y el número de contagios. Estas medidas que impusimos se demostraron efectivas durante todo el 2020. Pero al comienzo de este 2021 el tándem Metrovías-SBASE volvió al ataque. Primero en el mes de enero, intentaron hacer volver a sus tareas a los trabajadores dispensados por el decreto nacional para grupos en riesgo. Luego, a finales de febrero y pretendiendo aprovechar una supuesta “normalización de la situación” comunicaron que a partir de marzo procederían a desarmar las burbujas sanitarias modificando el diagrama de servicios, comenzando por los fines de semana y que abrirían los espacios de estar comunes a todos los trabajadores a pesar de no haberlos adecuado a las exigencias técnicas y sanitarias. Como ejemplo sirve el comedor/estar de la estación Juan Manuel de Rosas que no cuenta con las dimensiones adecuadas al número de trabajadores, ni con las condiciones de ventilación, mucho menos cruzada como lo requieren los protocolos, ¡el ingreso de aire se produce a través de un sistema de ventilación forzada que nunca hemos visto en funcionamiento, que no cuenta con los filtros adecuados para COVID y que toma el aire para renovarlo del mismo anden de la estación!

Frente a esta situación realizamos una primera asamblea para definir qué posición tomar frente a este nuevo ataque. Allí, desde la Bordó, planteamos no innovar, mantener cerrados comedores y vestuarios que no están en condiciones y para defender las burbujas sanitarias sostener el diagrama de trabajo sin modificación a través de retención de tareas, sin interrupción de servicio, ya que era la empresa la que buscaba iniciar un conflicto y que en todo caso si Metrovías paraba la línea sería un lockout que demostraría su falta de argumentos. En cambio, los delegados de La Naranja-PO propusieron aceptar el nuevo diagrama los fines de semana para abrir una “negociación” con Metrovías y si esta no accedía realizar un paro de 24 hs, que según informaron ellos ya habían consensuado con el secretario general de AGTSyP, y seria del conjunto. El resultado de la votación de esa asamblea fue, por pocos votos, a favor de la propuesta de la Naranja-PO ya que entre los compañeros pesó la promesa de una medida de todas las líneas. No hubo finalmente ningún ámbito de negociación, el Secretario General Beto Pianelli negó haber avalado ninguna medida, desmintiendo a los delegados de la Naranja-PO en una asamblea que convocaron de emergencia el miércoles 3/3 y menos concurrida que la anterior. Allí votamos mayoritariamente sostener lo votado en la asamblea anterior. Finalmente, el paro se realizó el jueves 4/3.

Hay que señalar que durante y posteriormente al paro los compañeros de la mayoría del Secretariado Ejecutivo no se ahorraron críticas a la medida y a los trabajadores de la B, cuando fueron los principales responsables de permitir que la empresa avance sobre los protocolos, las condiciones sanitarias y de trabajo en diferentes líneas al dividir la fuerza del conjunto, habilitando negociaciones separadas de cada cuerpo de delegados cuando se trata de una problemática que atraviesa a todos los sectores. Así debilitan las luchas aún a sabiendas de que Metrovías no escatima en ataques como vimos después del paro del 4/3 cuando inició el proceso de desafueros contra los 5 delegados.

Insólitamente los compañeros de la Naranja-PO, apenas pasado el paro empezaron a plantear la necesidad de salir del conflicto aceptando las condiciones de la empresa para abrir supuestas negociaciones. Junto con Pianelli llevan meses acusando a la Bordo y a un importante grupo de compañeros con los que sostuvimos la posición de “no innovar” de ultimatistas, de llevar a los trabajadores a una derrota. Nos catalogan de “ultras” ellos que pasaron de plantear un paro de 24 hs, cuando no era necesario, haciendo promesas luego desmentidas; a cederle al chantaje de la empresa. Se han sumado con armas y bagaje a la lógica reformista de Pianelli, sosteniendo que los ataques sólo se pueden resolver cediendo a las pretensiones de la empresa. Una pésima educación para el conjunto de los compañeros. La demostración de este giro es la negativa de impulsar medidas de acción directa contra los pedidos de desafueros y la separación de Leonardo Saraceni de sus tareas. Se negaron a ser parte de la campaña que venimos impulsando con compañeros de diferentes agrupaciones, no juntaron una sola firma ni sacaron una sola nota o pronunciamiento, no participaron siquiera del importante acto en J. M. Rosas para repudiar estos ataques.

Enfrentemos los ataques de SBASE y Metrovías

A pesar de que con esta votación se cierra una etapa en la lucha por condiciones de trabajo, realizando una concesión a la empresa, un importante sector de compañeros de la línea B ha elevado la vara de aspiraciones y ha demostrado una disposición enorme a enfrentar los ataques y pelear por otra salida frente a los avances de la empresa.

Necesitamos organizar esta fuerza. Todavía tenemos cinco delegados con juicios de desafuero, uno de ellos impedido de tomar tareas. Desde la Bordó proponemos que mientras seguimos dando la pelea por la seguridad sanitaria, por condiciones laborales y salariales, impulsemos una gran campaña contra todos los ataques y persecuciones impulsando medidas para lograrlo.

Desde la Bordó-PTS, como lo hacemos en cada uno de los lugares donde estamos, seguiremos batallando por construir agrupaciones clasistas para pelear por recuperar los sindicatos y ponerlos al servicio de los trabajadores, en unidad con el conjunto de los sectores populares y aportar en la construcción de una fuerza capaz de imponer una salida de los trabajadores a esta crisis.




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