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Red Internacional

A cinco meses de la muerte de la joven en una comisaría de Laprida, la familia marcha en La Plata por justicia. En diálogo con este diario, la madre, el padre y la hermana convierten su dolor en denuncia contra los policías bonaerenses, el Poder Judicial cómplice y el encubrimiento de Sergio Berni y el gobierno de Kicillof. “Ella no se suicidó, la mataron”, afirman con pruebas en la mano.

Producción y edición audiovisual Made Pedernera y Florencia Sciutti

El sábado se cumplieron cinco meses de la muerte de Daiana Abregú en una celda de la Estación de Policía Comunal de Laprida, un pueblo de menos de diez mil habitantes ubicado en el centro-sur de la provincia de Buenos Aires. Este lunes la familia de la joven de 26 años volverá a marchar en La Plata (12:30 horas convocan en Plaza Moreno) para exigir justicia y denunciar las múltiples irregularidades de la causa.

Pese a los costosos esfuerzos por encubrir y garantizar impunidad, el caso puede convertirse en un serio problema para el gobierno de Axel Kicillof. Dos autopsias (una realizada en Azul y otra en La Plata) que se contradicen. Un informe pericial de la Policía Federal (ya impugnado por los querellantes) direccionado en favor de la Bonaerense, en el que no faltaron violaciones al Código Procesal Penal. Relatos contradictorios de los principales sospechosos. Engaños, persecución y aprietes a la familia de la víctima.

Hasta el propio ministro de Seguridad Sergio Berni se metió personalmente en el caso para defender lo indefendible. Puso abogados del Ministerio a defender a los acusados. Envió (sin éxito) a un funcionario suyo a hacerle el “abrazo del oso” a la familia, buscando evitar que denuncien. Y sigue insistiendo ante los medios, sin pruebas, que “quedó demostrado que fue un suicidio” y que los policías acusados deber “ser preservados”.

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En la entrevista que se presenta a continuación, la familia de Daiana acusa sin dudar a la Policía Bonaerense, al Gobierno provincial y a sus aliados. María Laura Abregú (su madre), Roberto Arias (su padre) y Antonella Abregú (su hermana) explican el rol de Berni en el encubrimiento, el hostigamiento a familiares y vecinos y la bronca ante tanta impunidad. Pero transforman su dolor en denuncia: “que paguen todos los responsables”.

Daiana Abregú
Daiana Abregú

Causa compleja sin reconstrucción de los hechos

Son cinco los bonaerenses más comprometidos en el caso. Se trata de Vanesa Núñez, Juliana Zelaya, Pamela di Bin, Adrián Nuñez y Leandro Fuhr, quienes estuvieron menos de dos meses detenidos y hoy caminan por Laprida “sacando pecho”. Se los acusa nada menos que de “homicidio doblemente agravado por su comisión con el concurso premeditado de dos o más personas y por tratarse de miembros de las fuerzas de seguridad policial”. El expediente se tramita en el Juzgado de Garantías de Olavarría y la investigación está a cargo del cuestionado fiscal Juan Ignacio Calonje, titular de la Unidad Fiscal Especializada en Violencia Institucional de Azul.

Además de la familia de Daiana, en el caso actúa como querellante institucional la Comisión Provincial por la Memoria (CPM). Y Amnistía Internacional acaba de incorporar el caso en su lista de reclamos internacionales por graves violaciones a derechos humanos. Ambos organismos denuncian el accionar del Estado, contrario a la búsqueda de verdad y justicia.

Noelia Garone, directora de Protección y Promoción de Derechos Humanos de Amnistía Internacional Argentina, sostiene ante este diario que “debe avanzarse de manera urgente en una investigación judicial que dé cuenta de lo que pasó y de las posibles responsabilidades del caso”. Para ella, “se han demorado pruebas sumamente relevantes y se han priorizado algunas sobre otras sin ninguna fundamentación, lo cual desembocó en la libertad de todos los imputados”.

Además “se denegaron pericias importantes para saber qué pasó con Daiana. Las autoridades tienen la obligación de llevar adelante una investigación diligente, urgente y efectiva y estamos acompañando a la familia Abregú para exigir que cumplan con esa obligación”, agrega Garone.

María Laura Abregú | Foto Amnistía Internacional Argentina - Guido Gabella
María Laura Abregú | Foto Amnistía Internacional Argentina - Guido Gabella

Por su parte la CPM exige que cuanto antes se haga una nueva pericia que coteje todos los informes que hay en la causa. En ese marco, fuentes del organismo dijeron a este medio que “para disolver las contradicciones entre pericias sería importante que intervenga el cuerpo de peritos de la Corte Suprema nacional”. Así se lo pidieron hace tiempo al fiscal Calonje, quien aún no respondió favorablemente.

Un dato alarmante es que aún no se hizo una reconstrucción de los hechos. Dada la complejidad del caso, donde la Policía manipuló a discreción el cuerpo de Daiana, destruyó evidencias, plantó pruebas falsas y creó un relato plagado de fisuras; una recreación de lo acontecido en la comisaría, con todos los actores presentes, con los elementos necesarios para representar la escena y con las querellas pudiendo sacarse hasta la última duda, es indispensable.

Según fuentes del caso, en un futuro no tan lejano el fiscal Calonje podría ser recusado por las querellas. Correr a quien, teniendo la causa en sus manos, no hizo más que avanzar en favor de los policías, también se convierte en una necesidad. El funcionario que lo reemplace, si no quiere terminar en la misma bolsa de basura, deberá dar lugar a todas las medidas de prueba que vienen pidiendo la familia y la CPM y les son rechazadas.

En primera persona

Como aquel 5 de junio, cuando recibieron la llamada de la Policía informándoles del fallecimiento de Daiana; María Laura, Roberto y Antonella siguen sin poder entender cómo pudo pasar que una joven de 26 años, a un día de mudarse con su pequeño hijo a La Plata, aparezca muerta en un calabozo de la comisaría de Laprida e intenten pasar el hecho como un suicidio.

Un equipo de La Izquierda Diario se encontró con ellos en La Plata, a donde viajaron María Laura y Roberto para reclamar verdad y justicia. En esta conversación expresan todo lo que sienten, cuentan todo lo que están viviendo desde hace cinco meses y dicen con nombres y apellidos quiénes son los responsables.

Antonella, María Laura y Roberto | Foto Enfoque Rojo
Antonella, María Laura y Roberto | Foto Enfoque Rojo

¿Cómo llegan a estos cinco meses y cómo está la causa?

ML- Hoy estamos más destrozados que el día que pasó esto. Cada día es peor. Sabemos que vamos a vivir con esto siempre. Con mi nieto el día a día también es muy duro, cuando aparece con sus cosas, sus preguntas. Más que llorar se acuerda de la madre. Quiero que se haga justicia por mi hija. Dije desde un principio que Daiana no se mató y no lo voy a dejar de decir nunca. Porque yo sé quién era mi hija, sé lo que hacía y lo que no hacía. Quiero que los policías estén presos, que paguen lo que le hicieron. Le hicieron de todo ahí adentro. Ella no tenía que entrar caminando y salir en un cajón.

¿El pueblo de Laprida también cree que Daiana no se mató?

ML- La mayoría del pueblo está con eso. En sí te acompañan por Facebook, por mensajes. Están continuamente acompañando. Gente que uno nunca conoció, de todos lados se comunican y dicen que están siguiendo el caso. Pero en Laprida nadie da la cara.

¿Por qué creen que pasa eso?

A- Es que allá son todos trabajadores municipales. En Laprida hay una plan de casas que te da el Municipio según una cantidad de puntos, no sé como es bien eso. Hablando con una chica, le habían quitado puntos por haber ido a las marchas. Ellos tienen cámaras por todos lados y a la chica no saben decirle por qué le sacaron los puntos. Por eso no puede recibir la casa. Justo a ella, que es una de las que nos acompaña, incluso publica cosas contra Pablo (Torres, intendente del Frente de Todos)

¿El intendente se acercó a ustedes, tuvo algún gesto?

R- El día 7 (de junio), cuando enterramos a mi hija, después nunca más apareció en mi casa. Nos dejó tirados como a un perro. Él nunca sabe nada…

ML- Estuvimos hablando con Torres el día que detuvieron a los cinco policías. A las siete de la mañana del otro día nos citó en la oficina y nos dijo que no sabía nada. Y la noche anterior nosotros habíamos estado en la plaza exigiendo justicia. Yo no le creí, vos no podés no estar enterado que van a venir y se van a llevar a cinco policías del pueblo de él y no se va enterar.

R- Hospital, comisaría, Fiscalía, Municipalidad es todo uno y quien manda es él. Acá tienen culpa el intendente, los comisarios, la policía, Berni. Tienen que pagar todos.

En estos meses también sufrieron aprietes, los siguieron. ¿Estas situaciones siguen?

R- Sí. Pasan autos por la puerta de mi casa. A mis hijos los siguen a todos lados. A la gente que nos ha acompañado en las marchas también los han seguido.

ML- Hace un mes Roberto salió a la calle con uno de los amigos de mi hija y atrás estaba un policía con un patrullero, se bajó y les sacaba fotos. A mí no, soy la única a la que no siguen, ni siquiera me miran desde los patrulleros. Yo me propuse no saludar a ningún policía. Sabemos que todo el mundo sabe y se me hace como que se me ríen en la cara si me saludan.

¿Qué sintieron cuando dejaron libres a los policías implicados en la muerte de Daiana?

R- Bronca, odio.

ML- Yo estaba en La Plata, Roberto me llamó y lloraba. Pero yo le dije que tengo mucha fe. Yo sé que ellos tienen la culpa. Más bien que es cierto que la mayoría se sale con la suya pero en este caso no se van a salir con la suya. Tarde o temprano se va a hacer justicia. Nosotros vamos a seguir marchando aunque seamos nosotros.

Fines de agosto | Los cinco policías festejando su excarcelación
Fines de agosto | Los cinco policías festejando su excarcelación

Desde hace cinco meses luchan contra algo más que un grupo de policías…

R- El intendente municipal, (Daniel) Bayonés (secretario de Seguridad local, NdR) y Berni. Los cinco policías. Y también los comisarios (Marcelo) Amaya y (Cristian) Barrios. Todos ellos tienen que hablar y decir lo que saben.

ML- También (Fernando) Andreatta, el director del hospital. El enfermero, el camillero que manejaba la ambulancia. (Omar) Baquini, que es el médico que la atendió. Ellos tienen que largar la lengua. Nosotros escuchamos en el pueblo que Adrián Núñez (uno de los policías involucrados) se está como volviendo loco. Debe ser de pensar “¿por qué tapé’”. Seguro lo están apretando. También dicen que el padre de Juliana Zelaya (otra de las policías) le dijo que si la vuelven a meter adentro, “largá la lengua”. ¿Por qué le dice eso el padre? Entonces hay algo. Una conocida dijo que Vanesa Nuñez (otra acusada) le dijo que “esta loca”, por mi hija, “me cagó a patadas, mirá como tengo las piernas”. Nadie revisó a los policías en ese momento. Todos están con carpeta médica. Hoy en Laprida hay cinco, seis policías que están trabajando, los demás están con carpeta y un montón renunciaron.

¿En este tiempo alguien del gobierno provincial se acercó, les dio alguna respuesta?

A- Julio Giribaldi (director provincial de Relaciones con la Comunidad del Ministerio de Seguridad bonaerense, NdR) llegó los primeros días, prometió que los policías no iban a volver a trabajar, iban a quedar desafectados y después desapareció. Le mandé mensajes preguntándole por qué estaban defendiendo con abogados del Estado a los policías y que los habían liberado. Por qué el fiscal se oponía a la segunda autopsia. Por qué nunca preservaron el cuerpo como habíamos pedido. Nunca me contestó. Yo le había pedido ver las cámaras. Yo vi que, en muchos casos, se muestran a la persona antes de que la maten, cómo estaba vestida, cómo iba andando. Mi mamá se hubiera dado cuenta si estaba drogada como ellos decían. Y nunca las mostraron, allá hay cámaras en cada esquina. De hecho pusieron cámaras donde no había para controlar quién iba a las marchas. Hasta ahora no vimos imágenes de mi hermana, quién la agarró, quién la llevó presa, quién la llevó y la sacó del hospital. Y Giribaldi sí las vio porque me dijo cómo estaba mi hermana y a dónde la llevaron.

María Laura y Roberto | Foto Enfoque Rojo
María Laura y Roberto | Foto Enfoque Rojo

¿Ustedes creen que hay una intención deliberada del Estado de encubrir?

A- Sí, obvio. Yo creo que Berni es el principal, yo creo que él es el último que quiere tener una muerte más bajo su custodia.

R- Ya tiene bastante muertes, una más…

ML- El otro día en un acto Berni dijo que los policías ya podían volver a trabajar, nada más que no lo podían hacer ahí. Entonces qué quiere decir, ¿que los van a mandar a otro pueblo a trabajar?

¿Qué le dirían, con la experiencia que están pasando, a la sociedad, a quienes aún no conocen el caso?

A- Nadie quiere estar en este lugar. Quizás antes no prestábamos atención a los casos de gatillo fácil, porque uno nunca pensó pasar por eso. Yo he leído un montón de comentarios sobre mi hermana. Te das cuenta que muchas veces justifican el accionar de la Policía. Ellos están para cuidarte, no para matarte. Como siempre dije, yo no sé si la finalidad de ellos era matarla, para nosotros se les fue la mano, más que nada a las policías. Le tenían pica, la conocían.

R- Queremos una respuesta. Berni tiene mi teléfono, que me llame. Yo me cansé de llamarlo y nunca me atendió.

Roberto y María Laura | Foto Amnistía Internacional Argentina - Guido Gabella
Roberto y María Laura | Foto Amnistía Internacional Argentina - Guido Gabella


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