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Red Internacional

La “noticia” fue difundida el lunes por Télam, TN, Perfil, América, La Nación, Clarín y muchos medios más. Pero la familia de Facundo y la jueza Marrón lo desmintieron. ¿Información filtrada o fake news estatal?

Daniel Satur@saturnetroc

Martes 1ro de septiembre de 2020 | 17:46

El hecho fue escandaloso desde donde se lo mire. Y va mucho más allá de la idea de “dar la primicia” que tanto debate genera en el gremio periodístico e incluso del prestigio de determinados periodistas de las mal llamadas secciones “policiales”. El hecho es escandaloso a nivel político y social.

La secuencia es más o menos así

  •  El martes 25 de agosto los abogados Leandro Aparicio y Luciano Peretto anunciaron desde las puertas de la ex ESMA que las muestras extraídas al cuerpo hallado el 15 de agosto en Villarino Viejo serían enviadas para sus análisis al laboratorio de Genética del Equipo Argentino de Antropología Forense.
  •  En cuanto a los plazos para saber los resultados dijeron que “entre siete y diez días después de recibir las muestras” los peritos darían un informe sobre la confirmación o el descarte de que los restos pertenezcan a Facundo. Sin el examen de ADN oficializado, cualquier sospecha no deja de ser aproximativa o especulativa. Y también dijeron que alrededor de cuarenta días demorará el informe final que buscará responder cómo, cuándo y dónde murió esa persona.
  •  Las muestras llegaron al laboratorio cordobés el jueves 27 de agosto. Es decir que la confirmación oficial de si se trata o no de Facundo debería saberse no antes de este jueves.
  •  Sin embargo este lunes, pasadas las 17:30 y apenas cuatro días después de recibir las muestras, fuentes del Equipo Argentino de Antropología Forense dijeron a varios medios de comunicación que ya estaban los resultados y que, efectivamente, ese cuerpo es el de Facundo Astudillo Castro. Al menos así lo aseguraron y difundieron la agencia Télam, TN, Clarín, Infobae, La Nación, Perfil, América 24, Crónica TV y Canal26, entre otros muchos medios de Buenos Aires y el interior del país.

    Seguí toda la cobertura del caso Facundo Astudillo Castro

  •  Si bien no son para nada de confiar, supuestamente la jueza federal de Bahía Blanca y el fiscal federal de la misma ciudad Santiago Ulpiano Martínez, ambos a cargo desde el 8 de julio de la causa por desaparición forzada, se estaban enterando por los medios en ese momento.
  •  Sí es seguro que quienes se enteraron por esa catarata de “primicias” y no por alguna vía oficial fueron Cristina Castro, el abuelo y los dos hermanos de Facundo, los abogados Leandro Aparicio y Luciano Peretto, la abogada Margarita Jarque de la Comisión Provincial por la Memoria (también querellante en la causa) y hasta el titular de la Procuraduría de Violencia Institucional (Procuvin) Andrés Heim (interviniente en el caso).
  •  Solo La Izquierda Diario y un par de empresas privadas de comunicación salimos al cruce de la “novedad” y le dimos la voz a las querellas para que expliquen qué sabían y, sobre todo, qué no sabían. Recién después de eso algunos medios bajaron sus notas o bien cambiaron los verbos en sus titulares por los potenciales “sería”, “estaría confirmado”, etc.
  •  Al empezar a escucharse la voz indignada de Cristina y sus abogados, la noticia de que “es Facundo” comenzó a perderse de vista e inmediatamente surgieron todos los interrogantes juntos. ¿Es Facundo pero no le informaron a la madre? ¿Es Facundo pero se les filtró la información que no se les debía filtrar? ¿Los resultados no están todavía pero alguien dijo que están y se armó la fake news? ¿Quién puede haber vendido ese “pescado podrido” a todos los medios? ¿Por qué todos esos medios difundieron la noticia sin tener una confirmación oficial?

    Sin respuestas

    Llegado este punto, deberían distinguirse dos cuestiones. Primero, hay que determinar si esa información es real y por qué se filtró, violando preceptos jurídicos y hasta cometiendo un delito de acción pública. Pero si esa información no es real, entonces lo que deben explicar los responsables es quién inventó esos datos y por qué los divulgó a todos los medios (que en su gran mayoría lo publicaron).

    Si la información es real, bien vale preguntarle al Equipo Argentino de Antropología Forense cómo y por qué se filtró a los medios de comunicación antes de ser entregada al Poder Judicial interviniente en el caso. Por el momento desde el EAAF prefieren el silencio mientras preparan el informe con esos resultados de ADN que, tal como se informó, le entregarán antes que a nadie a la jueza Marrón este miércoles.

    Pero también, en caso de estar confirmado que es Facundo, otra pregunta a responder es qué pasó para que lo que iba a saberse en no menos de una semana ya se sepa, y con detalles, apenas 96 horas después de recibidas las muestras en el laboratorio de Córdoba. ¿Los peritos del EAAF y los de la Corte Suprema (ambos intervienen) se pasaron de precavidos y exageraron ante la familia de Facundo la demora de los resultados? Como sea, la sorpresa ese lunes fue doble, por el contenido de la noticia y por el tiempo transcurrido.

    Ahora bien, si esa información no está aún en el laboratorio de Genética del EAAF, ¿cómo pudo publicarse semejante mentira y seguir publicada todavía hoy en muchos de esos medios? ¿Qué fuente de información tiene tal nivel de credibilidad como para que la propia agencia estatal Télam dijera que “fuentes judiciales” confirmaron “que los restos óseos hallados el 15 de agosto pasado en un cangrejal de la localidad de Daniel Cerri pertenecen a Facundo Astudillo Castro”?

    Ante las consultas de este diario, las explicaciones son de las más variadas. Hay quienes aseguran que la información es real y que, con un alto nivel de precisión, se filtró desde el mismo laboratorio del EAAF. También hay quienes dicen que la jueza y el fiscal Martínez tienen esa información pero no la quieren comunicar aún (lo que significaría que, una vez más, le mienten a las querellas). Y hay quienes aseguran que detrás del pescado podrido al por mayor estuvieron la Bonaerense, Sergio Berni y Germán Sasso (periodista de Bahía Blanca y amigo de la Policía y el ministro).

    La sospecha sobre Berni también se instaló en la quinta de Olivos, donde el ministro tiene varios adversarios. Allí especulaban que, como fue TN uno de los primeros en dar la noticia, posiblemente haya sido fuego amigo el que desparramó la versión, buscando quitarle protagonismo al presidente Alberto Fernández, quien en ese preciso momento anunciaba en vivo y en directo (junto a la vicepresidente Cristina Fernández, al ministro Martín Juzmán y al diputado Sergio Massa) los resultados de la reestructuración de la deuda pública.

    Pero en Olivos olvidan, o no se dan cuenta, que la propia agencia Télam (usina informativa que levantan con confianza infinidad de medios del país y del exterior) y algunos medios oficialistas también fueron eslabones centrales de esa circunstancial cadena mediática.

    No es la primera vez que el peronismo (incluyendo sus gestiones anteriores) afirma que algunas cosas que pasan en el entramado social buscan “perjudicar” al Gobierno. Hace 14 años se los escuchó decir que la desaparición de Jorge Julio López era un ataque a Néstor Kirchner, cuando fue el propio gobierno nacional (del que Fernández era jefe de Gabinete) el que terminó aportando cero elementos para esclarecer el caso y llevar algo de justicia a la familia López.

    Una vez más, como en tantos casos conocidos en la larga historia de violencia estatal sobre las familias de la clase trabajadora y los sectores populares, lo que para muchos es la “normal” competencia entre empresas periodísticas para dar primicias y captar audiencias, se transformó en un duro golpe (psicológico, simbólico y emocional) para la familia Castro, sus amigos, conocidos y para los abogados Aparicio y Peretto.

    Un golpe que no es ni el primero ni será el último. Al contrario. Si, como todo indica, el caso avanza hasta desenmascarar realmente a Sergio Berni, la Bonaerense y todos los que los bancan y sostienen, operaciones brutales e inhumanas como las de este lunes pueden repetirse. Y seguirá latente el supuesto dilema del periodismo: ¿estar del lado de las víctimas, del lado de los victimarios o hacer equilibrio en esa falsa “neutralidad” que solo sirve para salvar el pellejo propio aún a riesgo de reproducir crueles mentiras?

    Programa especial por Facundo | Cristina Castro y sus abogados desenmascaran a Berni y la Bonaerense




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