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Red Internacional

Variables que se omiten en el debate ¿Lucro capitalista o derecho esencial? Columna de economía de El Círculo Rojo, un programa de La Izquierda Diario en Radio Con Vos, 89.9. En texto y audio.

Pablo Anino@PabloAnino

Viernes 18 de febrero | 08:34
  • El nivel de aumento de las tarifas de los servicios públicos está sometido a un debate donde existen ciertas variables que se omiten o no se quieren discutir.
  • El viernes 28 de enero, a pocas horas de que el Gobierno del Frente de Todos anunciara que llegó a un entendimiento con el Fondo, el organismo emitió un breve comunicado en el que señalaba que la reducción de subsidios sería uno de los núcleos centrales del programa económico que se negocia.
  • La contrapartida de la reducción de subsidios, se sabe, es el aumento de los servicios públicos de electricidad, gas y transporte.
  • En este contexto, estos días se desarrolla una audiencia pública para analizar los aumentos de la electricidad.
  • Los representantes de la Secretaría de Energía propusieron aumentos en las etapas de transporte y distribución que se reflejen en un incremento de entre el 17% y el 20% en las facturas que pagan los usuarios.
  • También se difundió que la Secretaría de Energía avanzó en cierta segmentación de los usuarios: seleccionó barrios de la Ciudad y de la Provincia de Buenos Aires donde los aumentos van a ser mayores. En esos barrios se eliminarán los subsidios.
  • Pero este esquema de suba de tarifas de la electricidad no es compatible con el nivel de ajuste que pide el Fondo.
  • Es lo que señalan, entre otros, dos exfuncionarios del Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, Emmanuel Álvarez Agis y Nicolás Arceo, este último especialista en temas energéticos.
  • Por otro andarivel, por el andarivel de los trascendidos, se conoce que el FMI presiona al Gobierno por aumentos más sustanciales de las tarifas, que no solo abarcarían a los barrios seleccionados, sino a muchos más usuarios, excepto los que pagan la tarifa social.
  • Por el lado de Edesur y Edenor, que operan en el área metropolitana de Buenos Aires, donde se concentra la gran mayoría de los usuarios del país, reclamaron en la audiencia pública un total de $100 mil millones para seguir operando en 2022.
  • El representante de Edesur, Jorge Lemos, señaló que entre marzo de 2019 y diciembre de 2021 el ajuste tarifario concedido fue del 20,8%, contra una inflación que en el mismo período acumuló una suba de 199%.
  • Es un argumento que repiten muchos de los que defienden un tarifazo más fuerte.
  • Toman de referencia el último período de crisis económica y social más profundo, donde las tarifas aumentaron poco. Pero ¿por qué no realizar un análisis más extendido considerando los tarifazos macristas?
  • Por ejemplo, si uno ve el cargo variable que paga un usuario de bajo consumo de Edesur (tarifa R1), el aumento entre octubre de 2015 y diciembre de 2021 fue de 3607 %. O, visto de otra forma, la tarifa se multiplicó por 37.
  • Otra pregunta: en tanto las tarifas energéticas tienen un impacto fundamental en las condiciones de vida ¿Por qué no analizar estas subas en relación a los salarios?
  • En el mismo período que las tarifas de electricidad se multiplicaron por 37, los salarios se multiplicaron apenas por 7 (aumentaron 595 %). Muy, pero muy por detrás, de la tarifa energética.
  • Otro de los principales argumentos para subir las tarifas es que los servicios se tienen que pagar al precio que cuesta producirlos más una tasa de ganancia.
  • Bajo este concepto, el exministro de Hacienda macrista, Hernán Lacunza, dijo que “no se puede cobrar 15 lo que cuesta 100″. Lo dijo en el programa Brotes Verdes, que conduce Alejandro Bercovich.
  • ¿Qué pasa si hacemos el mismo razonamiento de Lacunza con el salario? Por ejemplo, ATE INDEC estimó que en enero un asalariado con un hogar de cuatro integrantes tendría que haber percibido como mínimo $129 mil.
  • ¿De cuánto es el salario mínimo, vital y móvil? A partir de febrero, será de $33 mil, cuatro veces menos que lo que cuesta llegar a fin de mes, que esos $129 mil.
  • Pero, incluso, los asalariados registrados del sector privado, los que tienen “mejores ingresos”, percibieron en promedio $83 mil de bolsillo en septiembre de 2021 (último dato disponible). Ni que decir, que entre los informales los promedios salariales son muy inferiores.
  • ¿Por qué no se debate que ahora mismo todos los asalariados cobren de mínimo lo que necesitan para llegar a fin de mes?
  • Cómo se mencionó al principio, en el debate por las tarifas energéticas, hay variables que se discuten y otras que se presentan como inmutables, que se omiten.
  • Básicamente, se discute una única cosa: la necesidad de tarifazos.
  • ¿Por qué no hacer un debate más amplio donde se incluyan los salarios y, por qué no, si los servicios públicos tendrían que seguir siendo un negocio lucrativo o deberían ser un derecho esencial del pueblo trabajador?
  • ¿Por qué no debatir si los servicios de electricidad y gas deberían ser nacionalizados en todas sus etapas (producción, transporte y distribución) bajo gestión de los propios trabajadores y con control de usuarios populares para brindar un servicio de calidad, sin cortes?
  • Negarse a discutir estas alternativas es adaptarse al estrecho campo de acción que dejó el Fondo desde los noventa cuando, junto con el menemismo, impuso que se regalaran las empresas públicas a unos pocos empresarios poderosos.
  • ¿Por qué no poner en discusión esta pesada herencia?



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