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Red Internacional

Hace más de cinco meses las y los trabajadores contra la prepotencia de Gerardo Morales, que liquidó el Banco para tapar la corrupción de su titular. La negociación con un gobierno anti-obrero, que desde el inicio mostró que no le interesan los trabajadores, no rindió ningún fruto. Es momento de reorganizar las fuerzas para continuar la lucha.

Julio MamaníConcejal PTS-FIT Palpalá

Jueves 20 de enero | 16:23

Recordemos que por orden de Gerardo Morales la Legislatura liquidó el Banco de Desarrollo con tal de tapar la corrupción de su titular, el ex cuñado del Gobernador, Marcelo Fernández. A raíz de ello, las y los trabajadores reclaman la conservación del convenio laboral del sector y su fuente laboral.

Durante todo este tiempo las y los trabajadores realizaron distintas medidas de lucha con eje en el acampe en la esquina de San Martín y Senador Pérez, contando con un gran apoyo de la población.

Fiel a su estilo autoritario y anti-obrero, y al régimen que ha instaurado en la Provincia en base a atacar los derechos de los trabajadores con el despido de 338 obreros y el remate del Ingenio La Esperanza, con la imposición por decreto de paritarias miserables a trabajadores estatales, la represión sistemática y el armado de causas contra luchadores y la oposición política, para favorecer los negocios de unas pocas familias del poder, el gobernador Morales decidió en pleno año electoral, avanzar contra las y los trabajadores del Banco de Desarrollo que venían denunciando el desastre de la gestión de su cuñado y negociados que involucran a funcionarios radicales, que estaban llevando a las ruinas a esta entidad, patrimonio de la provincia.

El prontuario de este gobernador no deja lugar a dudas. Nada bueno para los trabajadores podía ni puede venir de gestiones o negociaciones con este gobierno, al que sólo se le puede torcer el brazo con la lucha, y la más amplia unidad, confiando sólo en la fuerza de las y los trabajadores y el pueblo pobre.

Las y los trabajadores del ex Banco de Desarrollo, y sus familias, mostraron desde el inicio una fuerte voluntad a resistir este ataque y defender sus derechos. Sin embargo, la conducción de la Bancaria mantuvo hasta último momento sus expectativas en la mesa de negociación, evitando acciones más firmes y contundentes de parte de los trabajadores, en una lucha que contaba con una importante adhesión popular.

Así se perdió tiempo valioso, desperdiciando oportunidades para golpear con más fuerzas en los momentos más álgidos de la lucha, cuando se logró instalar el conflicto entre la sociedad y el apoyo de distintas organizaciones que acudieron al llamado de las y los trabajadores, que se expresó en una gran movilización unitaria junto a otros gremios, organizaciones sociales y políticas el jueves 4 de noviembre a días de las elecciones.

En lugar de que ese sea el inicio de una coordinación permanente para empezar a escalar en el plan de lucha hasta que las y los trabajadores conquisten su reclamo, el gremio optó por acatar una conciliación obligatoria que duró 45 días y no les brindó ninguna solución.

Ese tiempo que se le dio al gobierno desarmó a los trabajadores. El cansancio, la desesperación lógica por los meses sin percibir sus salarios, llevó a que muchos compañeros no vean otra opción que aceptar arreglos particulares, debilitando la lucha.

Y así, tras más de cinco meses, y estando más que claro que la negociación con el gobierno está llevando a un callejón sin salida, la conducción pasó de hablar de una “negociación encaminada” suspendiendo el último paro de 72 horas, a decir que “ya no hay nada que hacer”.

Pero no es cierto, son decenas de trabajadores y sus familias que siguen de pie, y cuentan con un amplio apoyo popular. Desde el PTS en el Frente de Izquierda las y los acompañamos desde el primer momento, y los seguiremos acompañando, pero creemos que es un momento decisivo para reorganizar las fuerzas, reflexionando colectivamente las lecciones de lo realizado hasta el momento para definir cómo continuar la lucha.

No hay tiempo que perder

En el día de ayer se dio a conocer una carta que el titular de la bancaria, Sergio Palazzo, le dirige al ministro de Trabajo de Nación, avisando de medidas de fuerza nacionales por la situación de los trabajadores de Jujuy.

En hora buena. No se puede perder un minuto más en supuestas negociaciones con Morales. La conducción de la bancaria tiene que ponerse al servicio de un plan de lucha en defensa de los trabajadores.

Llamamos a las y los trabajadores a confiar en sus propias fuerzas y realizar asambleas para reorganizar sus fuerzas y dar la mejor pelea para enfrentar a un gobierno que cada vez ataca más a nuestra clase y así lleva adelante los ajustes que se le antoja. Todo esto con el dejar hacer del PJ jujeño y el gobierno nacional. Las conducciones gremiales no han estado a la altura de enfrentar los ataques de Morales y han llevado, directa o indirectamente, a la derrota de importantes y decisivas luchas, así lo vimos en Ingenio La Esperanza con más de 300 despidos, y ante el cierre de Mina El Aguilar dejando 700 familias en la calle.

No se puede permitir que Morales siga saliéndose con la suya ante cada ataque, profundizando cada vez más la pobreza, la desocupación y la precarización de la clase trabajadora jujeña, mientras se pasea impunemente por medios de comunicación nacionales como “ejemplo de gobernador” y se vende como candidato presidencial. Hay que nacionalizar la realidad que viven hoy las y los trabajadores del ex Banco de Desarrollo, y que todo el país sepa que el único éxito de Morales y sus familiares en el gobierno es cerrar empresas y dejar a cientos en la calle.

Esto tiene que ser parte de un conjunto de medidas de lucha a nivel nacional porque si "tocan a uno, tocan a todos."

Para ello las y los trabajadores necesitan poner en pie su asamblea y votar allí un fondo de lucha y llamar a todas las organizaciones sindicales, sociales, políticas, estudiantiles, de derechos humanos, etc. que sean solidarias. La Bancaria tiene la responsabilidad de seguir defendiendo a los trabajadores y para que la lucha no caiga por hambre, es prioritario que garantice el aporte necesario para el fondo de lucha y todo lo que sea necesario para continuar esta dura pelea.

Nuestro compromiso está con las y los trabajadores y confiamos que en sus fuerzas y la unidad está la vía para tomar las medidas que reviertan esta difícil situación a la cual los llevaron.




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