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Estudiante y precarizada: “Tenemos la fuerza para cambiarlo todo, por eso nos organizamos”

Micaela es estudiante terciaria del ISFD N°104 de Quilmes y trabajadora de maestranza. Se organiza junto a la Red de Trabajadores Precarizadxs, que convoca una asamblea en Guernica el sábado 21. Reproducimos su testimonio.

Miércoles 11 de noviembre de 2020 | 18:32

Soy Micaela, estudiante del profesorado de Historia en el ISFD Nº 104 de Quilmes y trabajadora precarizada de maestranza. Desde que inicié mi formación terciaria, me dediqué a trabajar en la limpieza de hogares para costear mis estudios y cursar al mismo tiempo (haciendo también mis prácticas profesionales). Cómo laburante, siempre fui precarizada, tengo pocos años de aportes. Cuando comencé a estudiar, me resigné a la idea de que era la última vez que iba a limpiar. Tengo estudios administrativos además de mi carrera terciaria y no tuve la "suerte" de poder dedicarme para lo que me preparé.

Pasaron los años y ya a punto de recibirme, me doy cuenta de la realidad. El ingreso a la docencia (a nivel estatal) es como la ley de la selva, no conseguís horas, no te da el puntaje para acceder a un cargo. El mismo Estado que debe velar por los derechos de los trabajadores, es el primero que precariza, dejándonos sin cobertura médica o sin hacer aportes jubilatorios cuando de pura fortuna conseguís un cargo.

Hoy me encuentro con la misma pregunta que en el 2014 cuando inicié mi carrera ¿Tengo que seguir estando precarizada cuando el mismo sistema me sigue excluyendo? ¿Tengo que seguir muleando por no poder conseguir trabajo para lo que me formé?

En este contexto de cuarentena, las cosas no mejoraron y en octubre, el gobierno provincial lanzó un programa para estudiantes terciarios que cursen el 3° y 4° año de la docencia. Este programa ATR (Acompañamiento a la Trayectoria y Revinculación) consiste en hacer un acompañamiento al estudiante que, por motivos de la índole que fuesen, dejaron sus estudios (primarios o secundarios). Con la promesa de que este trabajo hace un aporte a nuestra práctica docente, ingresa al sistema y nos da puntaje; con esta tarea, nos pagan a modo de beca $8000 mensuales. Es indignante caer en la cuenta de que en mis 6 años de formación profesional, aún no puedo dedicarme para lo que me preparé.

Con este programa nos vendieron humo ya que, en mi carácter de estudiante, mi criterio profesional no se tiene en cuenta, somos los encargados de alcanzar el material de estudio a los estudiantes pero, no se nos permite explicarle a los pibes los temas con los que tienen que trabajar; ya que la explicación la tienen por escrito en el cuadernillo por parte del docente titular de la cátedra (entre otros motivos). Lo que nos pagan, al ser a modo de beca, no nos da ningún tipo de cobertura básica que tiene cualquier trabajador que está en blanco. Sin ART, sin cobertura médica y sin aportes jubilatorios.

Ahora vuelvo al principio con las mismas preguntas con las que inicié. Quiero aclarar que amo la profesión que elegí, amo dar clase, estar con los chicos; disfruté mis residencias pero me genera mucha bronca ver como siempre se nos ningunea como jóvenes, que siempre se prioriza la experiencia y nos dejan sin posibilidad de acceder a un trabajo de mejor calidad; teniendo que recurrir a otro tipo de actividades laborales para poder matar el hambre. Como bien sabemos, esta lucha no es de ahora. Siempre se nos exige por demás y lo damos pero, no se nos reconoce el sacrificio.

Ahora, este programa está destinado a que los estudiantes no pierdan la continuidad pedagógica, yo me sigo preguntando ¿Qué pasa con los chicos que perdieron su casa en esta pandemia? ¿Qué hacen esos estudiantes que están en las tomas? ¿Para ellos no hay un programa de revinculación? ¿Cómo acceden al conocimiento sin una vivienda digna y expuestos a un montón de enfermedades? ¿Acaso ellos no tienen los mismos derechos que nosotros?

Son miles (sólo en la provincia de Buenos Aires) los estudiantes que quedaron excluidos del sistema educativo. Siempre por el mismo tema, por ser pobres. Acá ya no es un problema de marginalidad, sino un problema estructural. Ya no hablamos de que no pueden concurrir a la escuela por falta de movilidad, sino porque falta lo elemental, falta la vivienda.

Tuve la oportunidad de ir a Guernica y de poder participar de la formación de 2 escuelas, con mucho amor se pusieron en pié esos lugares de refugio y contención para los chicos. La Escuelita se convirtió además en un espacio de organización, impulsado desde la Comisión de Mujeres de Guernica, de intercambio y debate de las familias y las vecinas que se pusieron al frente de esta lucha.

El jueves 29/10, los niños fueron expulsados de su lugar de contención; con todo el odio fueron quemadas, no sólo sus casas sino, las escuelas y las postas sanitarias. Mientras escribo, me sigo llenando de bronca e impotencia el haber visto las escuelas incendiadas, los libros quemados (cosa que no se vé desde la dictadura).

El oficialismo nos demostró una vez más de qué lado de la mecha están. Dejando en claro quienes son prioridad, donde van las inversiones. Con la llegada del FMI al país, también llega más ajuste a los sectores más vulnerables. Sin inversiones en salud, educación y vivienda; vulnerando así mucho más nuestros derechos (y hoy eso se refleja mucho más). Ya no sólo es difícil para el laburante promedio conseguir trabajo sino que, ahora se profundiza el problema habitacional y educativo.

Como futura profesional de la educación, junto con mis compañeros, vamos a seguir combatiendo para dar vuelta la tortilla, me llena de satisfacción saber que en Guernica se volvió abrir una escuelita y que los chicos, vuelven a su lugar de contención; ver que están dispuestos a seguir organizándose y luchando por la vivienda, porque que saben que nunca nadie les regaló nada.

Porque vamos a seguir llevando la escuela a estos chicos excluidos, porque vamos a seguir peleando por mejores condiciones laborales. Porque a pesar de la bronca, la impotencia por todas las injusticias sociales que vivimos; somos los estudiantes y los trabajadores los que vamos a sacar adelante esta crisis que este sistema nos impone. Tenemos la fuerza para cambiarlo todo, por eso nos organizamos junto con La Red de Jóvenes Precarizadxs y vamos hacer una asamblea en Guernica este sábado 21 de noviembre. Para enfrentar la crisis que los empresarios y el gobierno quieren que paguemos, queremos poner de pie la fuerza que tenemos, en instancias democráticas y en unidad con todos los sectores de trabajadores y lxs que luchan por su derecho a la tierra y la vivienda. Sumate con nosotros, te esperamos.







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