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Estrena la UNAM versión remasterizada del documental "Un lugar llamado Chiapas"

Tras un cuarto de siglo del levantamiento armado del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), el filme sigue vigente. Muchos de los protagonistas ya no están, pero la violencia, la pobreza y la represión siguen vigentes en la zona.

Jueves 24 de enero | 13:11

Nettie Wild llevó el mensaje de los desplazados zapatistas del norte de Chiapas mientras se realizaban las pláticas de San Andrés en 1996. La situación de quienes eran amenazados por paramilitares es uno de los ejes del documental Un lugar llamado Chiapas (A Place Called Chiapas, Canadá, 1998).

La Filmoteca de la UNAM estrenará la versión en español del documental de Wild. Llevó a cabo, además, la recuperación del material original que conforma más de 60 horas de archivo, el cual estará disponible para consulta como todo el material que resguarda la institución.

La directora recuerda cuando se enteró por las noticias del levantamiento de indígenas en el sur de México, el primer día de 1994. El comentarista decía que los levantados podrían ser rusos o cubanos, ella no lo creía así que decidió viajar a la zona para entender más.

El camino de Nettie Wild pudo ser como el de cualquier reportera o asistente al primer encuentro zapatista -una especie de Woodstock de izquierda-, hasta que los miembros del EZLN le sugirieron ir al norte del estado de Chiapas. Ahí, Wild se encontró con los testimonios de los simpatizantes zapatistas que fueron desplazados de sus comunidades por amenazas del grupo paramilitar llamado Paz y Justicia.

Un lugar llamado Chiapas inicia con un texto de Fray Bartolomé sobre la esclavitud en la que vivían los indios a manos de los españoles. Mientras vemos un convoy militar acercándose a las comunidades indígenas, también vemos a los indígenas actuales en iglesias, mostrando lo importante que es la religiosidad para ellos.

El documental, que ganó premios en Europa y tuvo una exhibición en Estados Unidos y en la televisión Canadiense, no pudo ser comercializada en México en su época, hasta ahora que la UNAM la recupera para exhibir en sus salas.

El filme intenta dar una explicación del levantamiento armado, en un país cuyas expectativas de progreso contrastaban con la pobreza de amplios sectores de la población, entre quienes los indígenas llevaban una de las peores partes. En medio de reacomodos al interior del partido-régimen (PRI) y, según destaca el filme, la importancia de los líderes religiosos en las "pláticas de paz" con el gobierno.

Destacan las entrevistas tanto a paramilitares, sacerdotes, indígenas desplazados y el incómodo cuestionamiento al subcomandante Marcos. Tal vez ser extranjera le permitió hacer preguntas muy básicas que parecían sobre entenderse pero que nadie más hizo.

Nettie Wild trata de entender un complejo problema con una mirada extrajera. Sus acciones oscilan entre la valentía y la temeridad cuando viaja junto con su equipo en un convoy del ejército para entrevistar a paramilitares o acompañar a los desplazados cuando intentan regresar a sus casas.

El documental merece la pena, pues a 23 años de su rodaje las cosas parecieran no cambiar y siguen vigentes las causas que provocaron el levantamiento zapatista. Wild se dijo "triste" al escuchar las noticias de la semana pasada sobre el recrudecimiento de la violencia en la zona norte del estado.







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