OPINIÓN

Este sistema nos tose en la cara

La Redacción de La Izquierda Diario Zona Norte del GBA, comparte una reflexión que nos acerca un trabajador de sanidad del Parque Industrial de Pilar a raíz de la crisis social, económica y sanitaria del coronavirus.

Viernes 3 de abril | 18:43

Más peligroso que el virus, son los dueños de los laboratorios que se enriquecen en medio de la pandemia a costa de la salud de la población.

Soy de los que seguimos en actividad y por las vueltas de la vida, paradójicamente en un laboratorio.

Salgo de mi casa a la parada del colectivo para ir al “Parque” (Parque Industrial de Pilar, así nos referimos a él los miles trabajadores que trabajamos allí ) y luego al salir, lo mismo pero al revés.

No sabemos con certeza si alguno de nosotros, que estamos saliendo a trabajar, estamos infectados.

A la empresa no le importa. Sino, ya nos hubieran hecho los test para no llevar el virus a nuestras casa o contagiarnos entre nosotros.

En charlas entre compañeros nos preguntamos, ¿para qué el gobierno nos encierra en nuestras casas?; ¿por qué no hace testeos rápidos y masivos para identificar a los infectados y así hacer una cuarentena selectiva?; si somos “trabajadores esenciales”, ¿porqué no nos testean para saber si con la circulación ya no estamos contagiando y transportando el virus?

¿De qué sirve que miles que necesitan salir para comer estén encerrados, hacinados, pasando hambre y miseria? ¿Por qué no nos hacen el mismo test que reclamo yo como obrero de sanidad, que reclama el médico, la enfermera, el farmacéutico, el chofer, el trabajador alimenticio, el trabajador no registrado?

¿Por qué nadie garantiza que estén los insumos para que cumplan las normas de seguridad e higiene en todas partes?

La salud no es un negocio

En este momento histórico que estamos viviendo, los laboratorios pasan a ser indispensables para el conjunto de la población (más aún de lo que siempre son).

En el Parque Industrial de Pilar existen grandes laboratorios, como Bayer de origen alemán, que con US$15.719.000.000 de recaudación se encontraba en el primer puesto de los que más ganaron en el 2018. Según un informe del INDEC, en el último trimestre del 2019 los laboratorios subieron sus ventas un 70%.

Con toda esta obscenidad a la vista, ronda en mi cabeza una pregunta que me aturde, ¿cuán diferente sería enfrentar esta crisis mundial, donde miles están muriendo, si estos laboratorios estarían al servicio de la población? ¡Qué diferente sería si estarían en manos de los trabajadores que realmente nos interesa la solución de todo esto!.

Si MadyGraf, que es una gráfica bajo gestión de sus trabajadores, viene luchando hace años para que el Estado les de trabajo para imprimir cuadernos y manuales para las escuelas del país, trabajo que aún no les dieron y en medio de su necesidad reconvierten la producción, y de imprimir la revista Paparazzi pasan a fabricar alcohol en gel y máscaras de protección, donando la primer tanda de esta producción al hospital público de Escobar.

¿Entonces por qué los laboratorios no lo hacen? Es simple. Porque para ellos antes que la salud y la vida de la población mundial, están las ganancias de un puñado de parásitos.

Coronavirus y el sistema

Hay que comprender el problema de fondo, que es este sistema.

Argentina tiene la capacidad de alimentar 10 veces la población del territorio nacional, entonces ¿cómo puede ser que en Salta hace dos días murió otro bebé wichi por desnutrición?

También nuestro país tiene la capacidad de producir medicinas para todos los que la necesiten y nuestros viejos no las pueden obtener. Mientras la riqueza social que generamos los trabajadores sólo está en un puñado de ricos.

El empresario farmacéutico Alejandro Roemmers festejó su cumpleaños en Marruecos donde toda esa “fiestita” pagada a costa del sudor de cientos de trabajadores, le costó 6 millones de dólares.

Roemmers es otro de los laboratorios que más ganaron en los últimos años y tampoco es casualidad que sus productos sean los más caros.

Sólo la irracionalidad absoluta de este sistema hace que haya en nuestro país miles de familias hacinadas sin satisfacer sus necesidades y sin los servicios más elementales, mientras los empresarios de la salud gastan US$ 6 millones festejando el cumpleaños.

Soy parte del Comité de trabajadores y trabajadoras de Pilar, donde participamos compañeros de sanidad, metalúrgicos, trabajadoras del plástico, de Procter & Gamble, de Word Color bajo gestión obrera, jóvenes trabajadores de comercio, entre otros. Entre todos decimos: que los ricos paguen impuestos a las grandes fortunas.







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