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Red Internacional

ENTREVISTA - SALUD. "Están desmantelando lo público cada día, poco a poco, pero de manera sostenida"

“No está puesto el cartel que dice ‘dueño vende’, pero sí están desmantelando lo público cada día, poco a poco, pero de manera sostenida”

En el día de ayer, la Asociación de Profesionales del Centro de Salud Mental n°3 de la Ciudad de Buenos Aires, Arturo Ameghino, llevaron a cabo un acto frente a edificio del mismo, en Avenida Córdoba y Agüero, denunciando los cambios que planea introducir el gobierno macrista, así como el manejo discrecional y recorte de cargos. Izquierda Diario estuvo ahí, y habló con la presidenta de la Asociación de Profesionales, licenciada Liliana Hilario.

FOTO: La izquierda Diario.

Recordemos que el gobierno macrista viene atacando sistemáticamente la organización del Centro de Salud Ameghino, una referencia histórica de organización y lucha en el campo de la salud mental. Ya en 2009 había intentado por primera vez cesantear al en ese momento director, el doctor Ruben Slipak, encontrando fuerte resistencia de parte de trabajadores, usuarios, y un importante arco político y sindical, que consiguieron una medida cautelar. En 2011, finalmente impuso a la directora actual, la doctora Celina Fabrinkant, quien está llevando adelante la política privatista del Macrismo, como denuncian los trabajadores del hospital.

¿Por qué hicieron este acto hoy?

“Por suerte tuvimos un gran acto con mucho apoyo, de diputados de la ciudad de diferentes bancadas, compañeros de agrupaciones sindicales, y del resto de los hospitales de salud mental, Borda, Moyano, Alvear... Las razones y motivos, son varios. Hace un tiempo hemos afortunadamente venido abriendo un diálogo con la directora de este hospital, la doctora [Celina] Fabrikant, y hemos logrado algunas pequeñas cosas, como por ejemplo recuperar el local de nuestra asociación o evitar que se construya un bar en nuestro hospital de día, lo que hubiera sido completamente desatinado. Pero llegó un punto que empezaron a suceder cosas que eran inaceptables y a pesar del diálogo no las pudimos detener. Tuvimos que armar todo el conjunto del hospital una medida de fuerza, como la de hoy.

Lo que sucedió fue que se trucharon concursos para médicos, por lo cual terminaron entrando dos médicos absolutamente ajenos a nuestro hospital, cuando hay decenas de profesionales que trabajan hace años ad-honorem, o sea sin cobrar por trabajar. Y realizan tareas todo tipo de tareas asistenciales, organizativas y de capacitación. Se trucharon esos concursos, entraron dos personas ajenas; luego de eso vino la decisión de armar un equipo totalmente improvisado y carente de pericia alguna para atender nada menos que adictos graves en nuestro hospital. Tampoco podemos permitirlo, porque están en riesgo los pacientes, porque es un proyecto absolutamente improvisado, porque la gente que lo coordina, la doctora Suarez Holze, no tiene ninguna trayectoria hospitalaria, y es un kiosko más que la Dirección General de Salud Mental, encabezada por la doctora María Groso, intenta implementar.

Repartiendo a troche y moche nombramientos a sus conocidos, a sus familiares, a sus amigos. O sea, por un lado administran pobreza, porque no hay dinero para las cosas que el hospital necesita. Pero encuentran en seguida algún resquicio para que haya ese dinero para nombrar a sus ñoquis. Decimos basta a todo eso.

Para colmo de males, la dirección ha recibido una resolución de capacitación de la doctora Kumiko Eiguchi, Directora General de Docencia e Investigación [del Ministerio de Salud de la CABA], que obliga a retirarse a los profesionales becarios de esta institución, que hace años trabajan ad-honorem. A la sazón, debemos decir que eso también está amenazado, porque de los 60 concurrentes que entraban el año pasado, solo ingresan 16. Es directamente un atropello al derecho a los jóvenes profesionales a formarse en los hospitales públicos. Entonces, obviamente, no está puesto el cartel que dice ‘dueño vende’, pero sí están desmantelando lo público cada día, poco a poco, pero de manera sostenida. La violencia puede ser una violencia explícita y desaforada como fue en el Borda, reprimiendo a pacientes y profesionales.

Castigando y dañando gente, con la [Policía] Metropolitana, 200 agentes, hace un año atrás. Esa es la violencia explícita. Pero hay también una violencia sigilosa, silenciosa, que es el día a día, el atropello de pequeñas decisiones que van horadando la salud del hospital, que está pensado, que lo pensamos todos, como un derecho absolutamente básico y humano, sobre todo para los más vulnerables. Un hospital público, gratuito, y de calidad, de excelencia para todos. Eso es lo que defendemos en última instancia. No solo nuestros derechos como trabajadores. Defendemos el hospital, que está siendo –insisto– sigilosamente depredado”.


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