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Estado español: los reclamos de las trabajadoras sin cuarentena

Millones de personas siguen trabajando en el Estado español, muchas son mujeres. En medio de la cuarentena, las trabajadoras precarias siguen yendo al trabajo, otras son suspendidas.

Miércoles 18 de marzo | 00:30

El gobierno español suspendió las clases el 13 de marzo y dispuso la cuarentena, con el objetivo de disminuir la circulación del coronavirus. En medio de esta crisis sanitarias, el gobierno del PSOE-Podemos anunció un rescate millonario a los bancos y las empresas y algunas medidas relacionadas con el sistema de salud.

Las trabajadoras de la salud, reconocidas como imprescindibles en hospitales y centros de salud enfrentan situaciones críticas. Las enfermeras y el personal sanitario del Hospital Infanta Elena de Huelva exigen medidas concretas para poder enfrentar el colapso sanitario.

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Pero esas no son las únicas situaciones críticas. Las medidas de prevención no alcanzan a todas las trabajadoras y trabajadores. El área de cuidados demostró ser uno de los más precarios y sus trabajadoras, mayoritariamente mujeres, se encuentran desprotegidas frente al Coronavirus.

Es el caso de muchas trabajadoras de la Educación de Barcelona que, junto a las docentes, garantizan el cuidado de niñas y niños en la jornada escolar. La suspensión de clases provocó despidos y suspensiones. Representan cerca del 50% de las escuelas públicas junto con las cocineras y el personal de limpieza. Son las que cuidan a niños y niñas en el tiempo libre y los comedores, a mayoría tiene contratos precarios.

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Otro ejemplo son las empleadas domésticas. Sin protección ni derechos sindicales, estas trabajadoras siguen trabajando aún cuando representa un riesgo para su salud porque si no se presentan a trabajar, no cobran. "Soy mujer trabajadora, empleada del hogar y sigo acudiendo a mi puesto de trabajo a pesar del riesgo de enfermar, y contagiar a mi familia, porque mis condiciones laborales como las del resto de mis compañeras son muy precarias".

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Pero el área de cuidados no es una excepción. Muchos sectores dependen de contratos flexibilizados, sin jornadas ni horarios fijos. Las malas condiciones y la ausencia de derechos se traducen en inestabilidad laboral en los momentos de crisis. "Esta mañana me llamo mi gerente y me ’sugirió’ que pillara vacaciones esta semana, porque no quiere empezar a despedir gente", cuenta Raquel, camarera de una cadena de restaurantes llamada Vips.

Las empresas recurren a los despidos, suspensiones y la no renovación de los contratos para minimizar sus pérdidas. En algunos lugares de trabajo, las trabajadoras y los trabajadores se rebelaron frente al desinterés de la empresa y la insistencia en mantener la producción.

La sobrerrepresentación de las mujeres en el empleo precario y de bajos salarios amplía las desigualdades en una sociedad desigual por definición. La actual crisis sanitaria dejó al desnudo esas desigualdades que las democracias capitalistas buscan ocultar.







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