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Espíritus de fuego, utopistas socialistas latinoamericanos, un apunte

Así como Charles Fourier, Roberto Owen y Proudhon en Europa. ¿Existió en América un utopismo socialista?

Sergio Abraham Méndez Moissen

México @SergioMoissens

Viernes 21 de septiembre de 2018 | Edición del día

Existió un utopismo socialista en América Latina correlativo al que se desarrolló en Europa. Este periodo que va de 1848 a 1917 es llamado por Carlos Manuel Rama como la época del utopismo socialista: los migrantes europeos traían en sus maletas, y en el exilio, las tradiciones libertarias y utopistas al interior de los primeros grupos de artesanos y de organizaciones obreras.

Las primeras aportaciones constituían, además de difundir la obra de la Comuna, comenzar a organizar manifestaciones en conmemoración del 1 de mayo, día internacional de los trabajadores. Rama, en Utopismo Socialista detalla además la peculiar preocupación de los utopistas, en especial Roberto Owen, por querer establecer una comuna utópica en el norte de México. Naturalmente el gobierno de turno rechazó el pedido, pues se trataba nada menos que cederle Texas y Coahuila al filántropo capitalista.

Dice Carlos Manuel Rama en Utopismo Socialista:

“No es ocioso sin embargo insistir en la resonancia y prestigio que tuvieron las figuras creadoras, las obras y hasta las experiencias sociales de los hombres de Roberto Owen, el francés Claude-Henri de Rouvroy (Conde de Saint Simon) en primer lugar, desde sus países de origen donde concitaron un discipulado fervoroso, y hasta extendido. Se habla de 3 mil adeptos de los saintsimonianos, por ejemplo, que animaron experiencias sociales famosas (fábricas, escuelas, colonias experimentales, editoriales, cooperativas de producción, distribución, comunas, sindicatos, periódicos, revistas y experiencias editoriales) y hasta la aparición del “socialismo de transición” o de la generación del 48 (Joseph Proudhon, Louis Blanc y Auguste Blanqui que dominaron la escena intelectual de sus respectivos países cuya presencia es inseparables desde 1800 a 1848 (...) la historia del utopismo latinoamericano no comienza antes de 1830, es coetáneo al proudhonismo, y desde 1872 a las versiones del socialismo que se conocen con el nombre de socialismo y anarquismo, todo lo cual explica que aparezcan a menudo mixtas o híbridas.”

Rama sostiene que el utopismo socialista latinoamericano fue un “fenómeno juvenil de vanguardia” (Rama, 1990: XII). En medio de las jóvenes repúblicas de América Latina los utopistas pasaban desapercibidos por su posición pacifista del cambio social.

Flora Tristán: las memorias de una paria

Si bien Flora Tristán no podría considerársele marxista, es una verdad irrefutable que conoció a Karl Marx e incluso sus obras sirvieron de inspiración a Engels para escribir su Situación de la clase obrera en Inglaterra. Flora escribió una larga obra y se destaca por tres libros esenciales para el feminismo libertario anticapitalista: Paseos por Londres, Paseos de una Paria y La Unión Obrera.

Esta mujer fue la primera en plantear que “la mujer es la proletaria del proletario” y en Unión obrera insistió, antes que el Manifiesto del Partido Comunista en la necesidad de un “partido independiente de la clase obrera” Flora vivió en medio de Europa y las Revoluciones de 1848 y el Perú recién independiente en manos de la alta aristocracia criolla, a la cual fustiga en su Les Pérégrinations d’une Paria en cuyo prólogo afirma que:

"se ha observado que el grado de civilización al que han llegado las diversas sociedades, ha estado proporcionado al grado de independencia que en ellas han disfrutado las mujeres"

Se consideraba cercana a Charles Fourier y tenía contacto con saintsimonianos franceses y cartistas londinenses.

Rodakhanaty: primeras traducciones de Marx al español en México

Otro personaje central es Plotino Rodakhanaty, médico griego, que en México fue uno de los primeros traductores de la obra de Marx al mismo tiempo que logró hacer propaganda de los militantes libertarios en la Comuna de París. En México formaron la "Escuela de la Razón y el Socialismo" en el Valle de Chalco a petición de Plotino Rodakanathy escritor de la fourierista Cartilla Socialista que culminó con la rebelión de Julio Chávez López.

Texas fue el lugar predilecto por los utopistas para buscar implantar las nuevas comunidades. Victor Considerant escribió Vayamos a Texas en 1853 incitando a construir ahí una nueva sociedad anticapitalista. Dice Rama “en definitiva, la instalación de las comunidades utópicas es un episodio en la gran marcha de la migración trasatlántica”.

Para los owenistas, fourieristas, socialistas y anarquistas en Nuevo Mundo era un buen lugar para poner en píe comunidades utópicas pues existiría menor resistencia al cambio de ideas (mientras que en Europa la resistencia de los capitalistas ya establecidos era brutal a estos proyectos, de ahí su utopismo) y se identificaba a la atrasada América Latina como un campo de posible experimentación.

Las más famosas del finales del siglo XIX fueron, la comuna La Cecilia organizada por el agrónomo italiano Giovanni Rossi quien llevó desde Génova un puñado de socialistas y anarquistas, italianos en su mayoría, hacia el estado de Paraná, en Brasil.

En este país, la comuna más exitosa fue la de Los Canudos en el estado de Bahía, donde su líder Conseheiro, logró organizar a 35 mil almas autosuficientes, con un carácter igualitarista pero también con fuertes connotaciones religiosas. La oligarquía terrateniente brasileña, que la veía como competencia de mano de obra, mando al ejército, que la arrasó luego de tres meses de sitio.

En el Paraguay, la colonia Nueva Australia fue fundada por owenistas ingleses y australianos cerca de la ciudad de Villarrica, hasta hoy muy débilmente estudiada.

En México, surgiría la comunidad de Topolobampo, Sinaloa. Impulsada por Albert Kimsey Owen; éste la denominó la Metrópoli Socialista de Occidente, proyecto que terminó cambiando por la construcción del ferrocarril Chihuahua al Pacífico, ejemplificando lo que fue la conversión de muchos de estos utopistas en exploradores y desarrolladores de los planes de expansión del capitalismo de entonces.

Francisco de Bilbao: insurreccionalismo chileno

El caso insurreccional más destacado para Rama es el movimiento “igualitario chileno”. En medio de un ambiente cultural controlado por el liberalismo, bajo la tutela intelectual de Andrés Bello, hubo pensadores como Santiago Arcos Arlegui, lector de Charles Fourier, Saint Simón y Roberto Owen.

Otro chileno, Francisco de Bilbao, a su modo, también leyó algunos documentos utopistas aunque no podemos considerarlo dentro de la tradición "socialista". Bilbao militó en las barricadas de 1848 en París,y estuvo cercano a Lamennais, Quinet, Michelet. Estaba ahí pues en Chile su obra fue considerada “inmoral y blasfema”. Regresó y en 1850 organizaron, Bilbao y Arcos Arlegui la Sociedad de los Iguales que editaba el periódico El amigo del pueblo. Detenidos, son enviados al exilio por el gobierno.

Tata Belzú en Bolivia y la Comuna de Bogotá

Ricardo Melgar Bao en su Historia del movimiento obrero en América Latina considera que el pensamiento libertario en el Siglo XIX fue decisivo para que la clase trabajadora y los artesanos comenzaran a organizarse. Según Melgar Bao el movimiento obrero brasileño encabezó los primeros movimiento libertarios encabezando una Primavera Blindada de la Anarquía en el que se podría constatar la influencia, desorganizada y caótica, del pensamiento de Proudhon y Karl Marx.

Ricardo Melgar Bao destaca en su Historia del movimiento obrero latinoamericano sobre las experiencias de rebeliones espontáneas, con tintes libertarios, en Bolivia (1848 – 1855) artesanos y metalúrgicos dirigidos por el militar Manuel Isidro Belzú, quien desde Oruro organizó la república artesanal del “Tata Belzú” que buscaba instaurar “un comunismo político anarquizante y violento” (Melgar Bao, 1990: 47).

La Comuna de Bogotá de 1854, en la que participaron los post santsimonianos Pierre Leroux y Felipe Buchez reivindicando el pensamiento de Dézamil y Auguste Blanqui; el 17 de abril organizaron una acción militar junto a miembros del ejército que “fue un excepcional experimento político de las clases subalternas neogranadinas” (Melgar Bao: 1990: 59) y el anarco petardismo Argentino de la Federación Obrera Regional Argentina que fue importante antes de la Revolución de 1917 en Rusia.

Proudhon y Blanqui en el Caribe: Ramón Emeteorio Betances

Este periodo utopista fue especial en el Caribe. A finales del Siglo XIX la migración proletaria de España a las Antillas de Cuba y Puerto Rico fue “caudalosa” según Rama. En Cuba Joaquín Abreu, escritor de Teoría social de Charles Fourier en 1832, vivió como director del Jardín Botánico de la Habana y fue un importante difusor de la obra de Fourier. Ramón de la Sagra, amigo de Proudhon, vivió en el Caribe y difundió escritos anarquistas.

Ramón Emeterio Betances es un personaje clave para el pensamiento político y social de las Antillas. Formó parte de la Junta Revolucionaria de Puerto Rico, que sesionaba desde Nueva York, de la Junta Central Republicana junto con Francisco Basora y fue inspirador desde el exilio del Grito de Lares, hito fundacional del nacionalismo portorriqueño. Médico de gran talla, condecorado por el gobierno de Francia como Caballero de la Legión de Honor en 1887, Betances fue estimado por personajes como Víctor Hugo y José Martí. Pionero, junto con Hostos y Martí, del pensamiento antiimperialista en América Latina, del abolicionismo radical y del ideal unionista de la Federación Antillana, símil en el Caribe del sueño bolivariano.

Hay quienes han planteado también que fue uno de los primeros latinoamericanos en adherirse a la causa de las Filipinas, en participar junto con anarquistas italianos del asesinato de Cánova Castillo, personaje ultraconservador; de celebrar el nacimiento de la Comuna de París de 1871 y de mantener una fluida comunicación con los anarquistas españoles, particularmente con Tárrida del Mármol.

El siglo XIX fue, podemos decir el de la recepción caótica, desordenada e inicial del pensamiento libertario y utopista en los jóvenes países independientes de América Latina. Dicha lectura estuvo incubada por la migración de socialistas utópicos al continente luego de la derrota de la Comuna de París en 1871.







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