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MUNDIAL RUSIA 2018

España y Portugal no defraudaron y ofrecieron un show de goles, con un Cristiano demoledor

En el Estadio de Sochi, la selección dirigida por Fernando Hierro dio una clase de fútbol, pero enfrente tuvo a un Cristiano demoledor que impidió la fiesta española.

Alfredo Blanco

@alfredoescribe

Viernes 15 de junio de 2018 | 18:29

Españoles y portugueses disputaron uno de los partidos más esperados del Mundial. Se trató de un encuentro que generó grandes expectativas: en primer lugar por la calidad de jugadores en ambos bandos, son los últimos dos campeones de la Eurocopa y también por el impacto que causó en el planeta fútbol la destitución de Julen Lopetegui y la asunción de Fernando Hierro como entrenador de la Roja. El Estadio Olímpico de Sochi fue escenario de un verdadero espectáculo futbolístico, en el cual la jerarquía primó dentro del campo.

Los primeros instantes de juego mostraron a un Portugal más seguro con la tenencia de la pelota. El equipo de Hierro actuó de manera pasiva frente a los movimientos de jugadores como Bernardo Silva, Moutinho y Cristiano Ronaldo. Pasaron apenas tres minutos hasta que el 7 del Real Madrid encaró por la punta izquierda a Nacho y fabricó un penal que fue concedido por el árbitro Gianluca Rocchi. Luego de rematar a la derecha de De Gea, CR7 puso la ventaja sobre España, que a partir de ese momento comenzó a manejar la pelota, tocando entre sus volantes y tratando de buscar algún hueco que los deje de cara al guardameta Ruí Patricio. Isco, Iniesta, Jordi Alba por la banda izquierda y Coke empezaron a ganar trascendencia en el terreno de su oponente. David Silva también entró en ese circuito de juego pero en un rol de definidor, desperdiciando las dos situaciones que tuvo.

Llegando a los veintitrés minutos, Diego Costa resolvió en soledad frente a la defensa portuguesa luego de un pelotazo y definió para el empate. Se trató de un gol que nada tuvo que ver con lo demostrado por la Roja (hoy de blanco) hasta el momento. Lo que siguió fue un trámite manejado por España, que con tranquilidad movía la pelota de una banda a la otra, intentando lastimar y sacar una ventaja que estaba al caer. ¿Qué hacía Portugal? Corría detrás de sus oponentes y apostaba a alguna contra de la mano de Cristiano, pero sus compañeros no resolvían de la mejor manera. Era evidente la jerarquía entre uno y otro equipo. Pero como el fútbol es injusto e impredecible, sobre el final del primer tiempo, Ronaldo remató desde afuera del área y con la ayuda de De Gea, consiguió nuevamente la ventaja. 2 a 1, pitazo final y los equipos se fueron al vestuario.

Sin cambios con respecto a los veintidós que salieron en el primer tiempo, arrancó la segunda etapa. Si bien la selección dirigida por Hierro siguió manejando el juego, no pudo encontrar eficacia en el último pase, al menos en los primeros cinco minutos. Pero gracias a un tiro libre frontal, Diego Costa apareció de nuevo en el área para empujar la pelota luego de un cabezazo adentro de Piqué. Gol y el partido nuevamente empatado. Lejos de bajar el nivel y ceder la pelota, España siguió buscando, nuevamente tocando de una banda a la otra y abriendo espacios para lograr la ventaja. Fue de esta manera que dos minutos luego de la igualdad, Nacho sacó un remate desde la banda derecha que venció a Ruí Patricio, pegó en el palo y entró. 3 a 2 para la Roja y por primera vez se respiraba un aire de justicia.

La ventaja le dio a España mucha más confianza, como si le hiciera falta. De esta manera obligó a Portugal a salir e intentar conectar el mediocampo con los delanteros, pero lo único que logró fueron pelotazos a Cristiano, rechazados por la zaga central conformada por Piqué y Ramos. Entre toques, amagues y cambios de frente con criterio, el equipo que hoy vistió de blanco agigantó su imagen aun más con el correr de los minutos. Por momentos se vieron pinceladas características del campeón del 2010 y del Barcelona modelo Guardiola. Un verdadero espectáculo para las más de cuarenta y cinco mil personas presentes en las tribunas del estadio.

Pero como esto es fútbol, una dinámica de lo impensado, donde la lógica no tiene lugar, Cristiano Ronaldo, sólo contra el mundo, remató un tiro libre perfecto que él mismo fabricó. La pelota infló la red y otra vez empate. Portugal como equipo nunca funcionó a lo largo de los noventa minutos, pero cuenta con un jugador estelar, capaz de enfrentar en soledad a una constelación de cracks que manejaron el juego durante gran parte del desarrollo. España sintió el golpe y no tuvo más por hacer. En un partidazo que seguramente quedará en el recuerdo, ambas selecciones se repartieron los puntos y dejaron al grupo B con Iran como único líder. Fuimos testigos de un gran partido, donde la Roja fue protagonista durante gran parte, pero enfrente se encontró con un siete bien bravo. Un CR7 que también quiere hacer historia en la Copa del Mundo.







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