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Red Internacional

En el marco sanitario de cientos de miles de contagios por día, los docentes en escuelas de verano trabajan en jornadas extenuantes, con falta de elementos higiénicos, sueldos de miseria y sin licencias. Dialogamos con docentes que trabajan allí, para dar a conocer la situación.

Lorena RomanoDocente de Escuela Secundaria

Mariana LescanoDocente en Escuela Hospitalaria 2 y 3

Martes 11 de enero | 15:14

Jornadas extenuantes, falta de elementos higiénicos, insuficiente personal docente, sin goce de licencias y sueldos de miseria. Así están trabajando las y los docentes de las escuelas de verano.

“No nos dicen cuánto vamos a cobrar ni cuándo. Siempre se cobra dos meses después. Trabajamos 8 horas seguidas y no tenemos ni un descanso en medio, literal. Paramos para almorzar pero no descansamos porque nosotros tenemos que cuidar a los chicos.” Este es el panorama que nos pinta G, una de las docentes que trabaja en las escuelas de verano, monotributistas contratadas por el Estado solamente durante el mes de enero. Tanto docentes a cargo de grupo como auxiliares (generalmente docentes de educación física) están por fuera de todo derecho laboral, que aún gozan les docentes como las paritarias y licencias pagas.

Arreglate como puedas

"Todavía ni nos llegó el protocolo, solo piden que reforcemos el barbijo. Una locura, son muchísimas horas de trabajo, con más de 100 mil casos positivos diarios. Necesitamos trabajar con derechos y en condiciones", señaló una docente del DE 19.

La escalada en los contagios, que día a día marcan números exorbitantes, hace que la situación de les docentes y auxiliares que asisten a las colonias sea de enorme precariedad sanitaria, que a la falta de testeos y elementos de protección, se suma que el gobierno nacional avaló que desde el 1 de enero,las ART no cubran como enfermedad laboral al covid 19. Además de ser empujados al contagio, miles de trabajadores y trabajadoras deberán encargarse de probar cómo se contagiaron o, en muchos casos, seguirán trabajando aun siendo casos estrechos, sospechosos o directamente con síntomas, ante la posibilidad de perder el dinero o incluso sus puestos.

“En el aula ahora tengo entre 30 y 40 niñes. Hay una auxiliar volante (va de un lado a otro) y no es suficiente. Además, de esa manera no se respetan los protocolos sanitarios”.

Contagios masivos y falta de personal para reemplazar los docentes aislados. Todo con el aval silencioso de los sindicatos como UTE-Ctera que, como en provincia con los docentes del programa +Atr, se subordinan al gobierno nacional, en claro avance del ajuste que lleva adelante en salud y educación para pagar al FMI.

Desde comenzada la pandemia, los sindicatos se llaman a silencio, en un claro aval de la situación de precariedad de miles de docentes. Las organizaciones sindicales como UTE y CTERA y la CTA, deben romper con su subordinación al Gobierno Nacional y convocar a asambleas abiertas para definir acciones que hagan primar las necesidades de las y los trabajadores, los niñes y jóvenes junto a sus familias. Los sindicatos tienen que estar a la altura de defender los derechos del pueblo trabajador.

La salud de les niñes no es un negocio

La semana pasada, en medio del récord de casos por COVID-19, desde este medio dimos a conocer que el Gobierno de la Ciudad cerró el vacunatorio para niñes en uno de los barrios más vulnerables. Se trata del vacunatorio móvil para niños y adolescentes instalado en varias esquinas de la Villa 21-24, en los barrios de Barracas y Nueva Pompeya. A esta situación se suma el cierre de muchos centros de testeos y la falta de insumos para atender las necesidades básicas.

En este marco sanitario, cuenta M, docente de educación especial, que “los insumos entregados para prevención que llegan por parte de educación, no solo son escasos, sino que llegan de manera tardía. Muchas veces son las y los docentes quienes deben proporcionárselos". Esto evidencia el recorte que se viene haciendo a nivel nacional sobre el presupuesto para educación y salud.

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“Hasta mediados del año pasado, los y las niñas que ingresaban a internación eran hisopados /as a modo de prevención. Esta medida, con la apertura y la presencialidad plena, se quitó y no se ha vuelto a implementar, teniendo en cuenta lo necesario que resulta en plena ola de contagios, por seguridad de los y las alumnas, docentes, familias y personal de salud”. Esta es la situación que nos ilustra una docente de Escuela de Verano, que también se desempeña en la modalidad hospitalaria/ domiciliaria, Educación Especial.

Y continúa: “Se incrementó mucho la cantidad de niños y niñas con covid que ingresaron en estos días”. Mientras en los medios de comunicación, Horacio Rodríguez Larreta habla de avances en la vacunación, los y las trabajadoras de la salud y educación que llevan adelante el programa de vacunación para niños, niñas y adolescentes dentro de la Villa 21 24, reconocieron que es imposible determinar la cantidad de chicos que aún quedan sin vacunar en la zona. Son los mismos niñes y jóvenes que asisten a las escuelas de verano en las condiciones que venimos mencionando, sin testeos y sin recursos y que en sus barrios viven la falta de luz y agua.

“Sus” prioridades y las nuestras

Frente a la crisis económica, miles de familias de las escuelas públicas de CABA, no pueden irse de vacaciones y mandan a sus hijes a las escuelas de verano. Como reflejamos en esta nota, las condiciones no son las adecuadas para que les niñes puedan atravesar un verano que merezca ser vivido. Es necesario que el Gobierno de la Ciudad construya más predios al aire libre para que les niñes de la Ciudad más rica del país puedan disfrutar de un espacio de recreación. Sin embargo, es evidente que esta no es su prioridad ya que recientemente se votó en la Legislatura el proyecto de privatización de los terrenos de Costa Salguero y Costanera Sur, que bien podrían usarse para el esparcimiento de miles de niñes y sus familias.

Con la suba de los contagios, la situación en los barrios más vulnerables de la Ciudad es cada vez más difícil, miles de familias viven hacinadas, donde los servicios básicos como el agua y la luz no son garantizados por el gobierno y las empresas. Se deben garantizar protocolos de seguridad e higiene, consensuados, entre familias, trabajadores y trabajadoras de las escuelas y polideportivos, junto a los sindicatos, donde podamos poner el eje en el cuidado de las y los niños y sus familias.




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