Géneros y Sexualidades

LA RIOJA

Escandaloso: funcionaria del PJ justifica femicidio

“Yo puedo tener mucha bronca, pegarle una puñalada o dos, pero 20 es una locura”, dijo Ana Maria Carrizo, directora de Asistencia y Protección a la Mujer de la provincia de La Rioja.

Sábado 9 de abril de 2016 | Edición del día

Ante el hecho consumado de un femicidio, los medios de comunicación suelen naturalizar comentarios misóginos, muchas veces hechos por mujeres, lo que revela cuan arraigada está la violencia machista, perpetuada por la connivencia del Estado y sus instituciones cuya complicidad habilita a que este flagelo siga sin solución de continuidad. Es cierto que no son todos, pero no pocos.

Ahora bien, cuando la declaración de “Yo puedo tener mucha bronca, pegarle una puñalada o dos, pero 20 es una locura” es hecha por una funcionaria de la Secretaría de la Mujer, el hecho pasa de serio a grave.

El 4 de abril, en Aimogasta, Noelia Elizabeth Menem, de 27 años, fue asesinada por su ex pareja, José Luis Villegas. Contra él pesaba una restricción de acercamiento, que la justicia había dictado luego de que Menem denunciara haber sido víctima de diversos episodios de violencia machista por parte de él.

Sin embargo, y aunque la restricción estuviera vigente, no tuvo inconvenientes para llegar a Noelia. Para la funcionaria en cuestión que Villegas hubiera entrado a la casa de su ex mujer es responsabilidad de esta última al asegurar que: “A veces los agresores violan las restricciones de acercamiento y entran en las casas de sus víctimas, que les franquean el acceso, porque las mujeres somos emotivas”.

Estas declaraciones provocaron una reacción inmediata de la familia de víctimas y el movimiento de mujeres, por lo que Carrizo pidió disculpas y aclaró: “Pedir una renuncia es muy fácil y no evalúan el trabajo. No creo que sea una frase como para renunciar”. Haciendo alarde de su trayectoria indicó que hacía veinte años que venía trabajando y que fue la primera concejal mujer.

Pero lo más terrible de su retractación es que minimiza la brutalidad de sus palabras aclarando que “se trató de un furcio, una cuestión semántica que asumo totalmente”.

Poco después la Secretaría de la Mujer provincial emitió un comunicado en el que manifestó “consternación” por los dichos y anunció la desvinculación de la funcionaria.

El estado público que tomaron los dichos de Ana María Carrizo, llevaron a la destitución de la funcionaria, pero este caso es solo la punta del iceberg. La pregunta que subyace es cuántas Ana María Carrizo siguen ejerciendo cargos públicos en Secretarías de la Mujer, en Comisarías, en Hospitales, amparadas en el anonimato de un sistema que invisibiliza cuanto puede la violencia machista.

Que al gobierno de Mauricio Macri no le interesan las políticas públicas en materia de género ya no es noticia. Nada asegura que la aplicación de la Ley Nacional 26.485 de protección integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres cumpla con certeza este objetivo, pero en principio sería importante que entrara en vigencia.







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