ANTE EL AJUSTE

Es hora de un paro nacional activo

La necesidad de avanzar en el ajuste aparece como una política del Gobierno y los grandes empresarios. La clase trabajadora debe dar una respuesta a la altura de las circunstancias.

Miércoles 27 de julio de 2016 | Edición del día

Este lunes Argentina amaneció con un nuevo editorial del diario La Nación destinado a construir ideología sobre la necesidad de avanzar contra los derechos de la clase trabajadora.

El “periodismo de guerra” desplegado por la Tribuna de Doctrina aparece como el emergente de una necesidad del conjunto de la clase capitalista, necesidad que radica en garantizar la elevación de sus niveles de rentabilidad.

Las condiciones de la economía mundial por un lado, y las tendencias recesivas de la economía nacional -resultado en gran parte de la política de ajuste del Gobierno-, imponen límites para una recuperación de la tasa de ganancia.

En última instancia, La Nación le marca la cancha al Poder Ejecutivo para la tarea estratégica que el conjunto de la clase capitalista ya consideraba necesario en 2015. El programa de ajuste era común al conjunto de los candidatos del gran capital. Scioli, Massa y Macri eran, con sus pequeños matices, expresiones del programa del empresariado que pedía bajar el precio del salario obrero y aumentar la productividad del trabajo.

Es preciso señalar que en cuanto a precarización laboral se refiere, el macrismo puede hacer mención a la "herencia" recibida por el kirchnerismo, donde un tercio de la clase trabajadora se mantuvo en la informalidad en términos globales. En este caso, si no lo dice es porque la misma va a favor de su plan de ahondar la precarización.

No es ésta la única cuestión que integra el menú de ajuste del gran capital. Otro problema que está en el centro de los análisis es el del déficit fiscal. La Nación, como una suerte de jefe de Gabinete mediático que marca agenda, también anunciaba este lunes la posibilidad de un acuerdo entre el Gobierno nacional y los gobernadores que debería redundar en la reducción de la cantidad de empleados públicos de las provincias. La guerra “contra los noquis” debería, con este criterio, ganar en “federalismo”.

Recordemos de paso que el tan mentado programa de “reducción de déficit fiscal” no tuvo incidencia alguna cuando se trató de eliminar retenciones a las exportaciones agrícolas, mineras e industriales.

Ajuste sin consensos

El programa de ajuste que sostiene el Gobierno tiene enfrente un extendido rechazo. La “corrección” de las tarifas superó largamente la tolerancia existente entre la población, incluso entre quienes consideraban necesario un cambio en los precios de los servicios.

En el marco de ese descontento es que tienen que analizarse los recientes fallos del llamado Partido Judicial que ponen freno a los tarifazos parcialmente.
Tanto la resolución de la jueza Liberatori suspendiendo la suba de la tarifa en la Ciudad de Buenos Aires-, como los de la Cámara Federal de la Plata contra el tarifazo nacional del gas, muestra como el Partido Judicial debe responder a ese descontento.

El rechazo también tuvo expresión en las calles, como se vio hace menos de 15 días cuando miles de personas protagonizaron, en todo el país, cacerolazos contra el tarifazo

A pesar del retroceso parcial del Gobierno, la protesta tendrá continuidad el próximo 4 de agosto, en el segundo Ruidazo. Pocos días después, el 9 del mismo mes, una movilización convocada por organizaciones obreras combativas y por la izquierda marchará a Plaza de Mayo contra las políticas de ajuste, exigiendo a las conducciones sindicales el llamado a un paro nacional contra esas políticas de ajuste.

Precisamente, lo que está quedando en evidencia es que el Gobierno de Macri sostiene su plan anti-obrero y antipopular gracias, en gran parte, a la tregua que otorgan las conducciones sindicales.

La urgencia de un paro nacional activo

En este marco, resulta más que evidente la necesidad de un paro activo nacional que permita derrotar el ajuste que impulsan el Gobierno de Macri y los gobernadores en las provincias.

A pesar de las medidas cautelares y los fallos judiciales, gran parte del tarifazo se mantiene. La inflación, lejos de ceder, se sostiene en el tiempo. Ayer se conoció la firma de un acuerdo con los empresarios aceiteros pero se limita solo al mes de agosto.

Es en ese marco no se reiniciaron las clases en cinco provincias donde los docentes exigen la reapertura de paritarias. No son el único sector que sostiene este reclamo. También ATE convocó a un paro nacional para el 11 de agosto.

Por su parte, los dirigentes de las dos CTA hablan de la convocatoria conjunta a un paro nacional y del llamado a una nueva Marcha Federal. Sin embargo, ninguna de esas medidas tiene fecha aun. Párrafo aparte merece el hecho de que ni Yasky ni Micheli denuncian la escandalosa pasividad de las conducciones de las CGT, que sostienen una tregua con el Gobierno mientras negocian por los fondos de las obras sociales.

Es preciso señalar que, en ese marco, aquellas conducciones identificadas con el kirchnerismo -como Foetra o Suteba- también son parte de sostener la tregua y se niegan también a exigir a las conducciones las centrales que rompan la tregua.

Se hace evidente que es necesaria la convocatoria un paro activo con movilización que efectivamente derrote al ajuste. Un paro convocado con abandono de tareas en los lugares de trabajo a media mañana, para garantizar una movilización masiva en las calles. Esa fuerza que puede desplegar la clase trabajadora ya se vio en la enorme concentración que tuvo lugar el pasado 29 de abril en la Ciudad de Buenos Aires.

Esta es la perspectiva que viene planteando abiertamente el PTS en el Frente de Izquierda, como lo expresaron en estos días sus principales referentes como Nicolás del Caño o Myriam Bregman.







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