Sociedad

VIDAS CONTAMINADAS

Es el capitalismo: un tercio de niñas y niños tienen alto nivel de plomo en sangre

Así lo afirma un estudio de Unicef y la organización Pure Earth. Son alrededor de 800 millones de personas, mayoritariamente de países empobrecidos, con su salud comprometida desde el inicio de la vida.

Viernes 31 de julio | 11:32

Foto archivo Mikinder

Según un estudio actualizado, se estima que uno de cada tres niños y niñas del mundo tienen “niveles de plomo inaceptablemente altos en su sangre”. Se calcula que son aproximadamente 800 millones de personas, mayoritariamente población de países empobrecidos.

La conclusión surge de un estudio en colaboración entre Unicef y la ONG Pure Earth, organización que analiza la situación de los países empobrecidos del planeta, con alta presencia de contaminantes tóxicos.

Por caso, el plomo es uno de los elementos con mayor presencia en el polvo y el humo fundiciones, en chimeneas de fábricas, en baterías de vehículos, pintura, viejas tuberías de agua, depósitos de residuos electrónicos, incendios varios e incluso en cosméticos y especias.

Su excesivo nivel en la sangre representa un enorme riesgo para el desarrollo mental y físico. La exposición constante a su presencia produce graves problemas cognitivos, disminuye la capacidad de atención y en el caso de menores de 5 años produce daños que en general son de por vida.

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“La conclusión inequívoca de esta investigación es que los niños de todo el mundo están siendo envenenados por el plomo a una escala masiva y hasta ahora no reconocida”, afirma el estudio de Unicef y Pure Earth difundido este jueves por The New York Times. Y agrega que alrededor de un millón de adultos muere por año debido a la exposición al plomo.

El estudio se basa en estadísticas e investigaciones de diversas agencias de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), incluyendo la Organización Mundial de la Salud (OMS), de universidades como la de Washington y otras ONG.

La conclusión central del informe es que un tercio de las niñas y los niños del mundo (hasta 19 años), poseen niveles de plomo en sangre “iguales o superiores a 5 microgramos por decilitro”, un umbral que la OMS ya determinó hace años que es causal de preocupación y obliga a “actuar” inmediatamente.

Como era de esperar, quienes tienen menor nivel de plomo en sangre son la mayoría de las niñas y los niños que viven en Estados Unidos y otras potencias imperialistas. De todos modos, el estudio afirma que en algunas zonas de esos países los niveles ya son “peligrosamente altos”.

Y la gran mayoría de la niñez afectada en su salud por la presencia excesiva de plomo, “vive en países pobres donde están expuestos al plomo a través de múltiples rutas”, afirma el estudio de Unicef y Pure Earth.

Es decir que en los países más empobrecidos y vulnerados, donde hay alta descarga de plomo en la tierra, los ríos y arroyos, la estadística indica que mucho más de un tercio de las niñas y los niños cargan (y seguirán cargando) con ese elemento en su sangre.

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“Cuando se habla de un tercio de los niños del mundo, se habla de una pérdida potencial de oportunidades de aprendizaje, un impacto en los salarios futuros, se habla de una tremenda carga para la sociedad”, dijo al NYT Nicholas Rees, especialista de Unicef y coautor del estudio.

Rees agregó que “para muchas personas de países de ingresos bajos y medios, el reciclaje informal y no regulado es una cuestión de subsistencia, y los materiales que manejan tienen un alto valor económico” para sobrevivir.

Por su parte Perry Gottesfeld, director ejecutivo de Occupational Knowledge International (ONG que propone la reducción de la contaminación industrial), cuestionó que el estudio de Unicef y Pure Earth no responsabilice con claridad y contundencia a las empresas de reciclaje de plomo instaladas en las mismas regiones en las que ese elemento hace estragos en la sangre de millones de niñas, niños, adolescentes y adultos.

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Hace siglos que el plomo es considerado un componente industrial altamente tóxico para la salud humana. De hecho Benjamín Franklin en 1786 ya escribía sobre sus consecuencias patológicas. Sin embargo a lo largos de los siglos el capitalismo hizo de ese elemento uno de los más usados y descartados sin mayores prevenciones, desparramándolo por todo el mundo.

El cuadro se completa con la casi nula investigación y las inexistentes medidas de prevención por parte de los mismos capitalistas que producen altas dosis de residuos de plomo y las descargan sobre la población en todo el mundo, sobre todo en los países empobrecidos por esos mismos capitalistas y sus colaboradores políticos, judiciales y mediáticos. Nada que sorprenda. Todo que indigna.







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