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MÚSICA

Epílogo y prólogo a lo que vendrá

El músico Gabriel Destéfano falleció el pasado miércoles 26 a los 35 años.

Jueves 4 de julio | Edición del día

“(…) Ya caminé todo el desierto

y dejé mi sangre en cada crepúsculo.

Ahora mi voz zarpa en el viento en un viaje que ya no tiene término.

Para cantar que lo escrito en la arena fue el epílogo y el prólogo de algo que va.

Ahora entiendo que lo escrito en la arena es epílogo y prólogo a lo que vendrá.”

Los versos que pertenecen a “Epílogo/Prólogo”, canción incluida en su primer disco de estudio y que dio nombre a la placa, son un testimonio de la entrega de Gabriel Destéfano a la música y la escena del under local.

“El Jipi”, como lo apodaban, supo trasladar a sus armonías la profundidad que lo caracterizaba, y toda su transparencia a las letras.

Una joven multitud de artistas y seguidores acompañó a su familia, su compañera Mila y sus amistades, que eligieron despedirlo con música, especialmente con una versión inédita del artista, de “The show must go on” de la banda británica Queen.

Una vez más su voz significó aliento y unión. Es que GA Destéfano, ese era su nombre artístico, no limitó su obra a sus canciones. Participó como organizador en numerosas ediciones del festival “Mañana es mejor” en homenaje a Luis Alberto Spinetta, fue fundador del ciclo de cancionistas “La nueva trova de Buenos Aires” y realizó gran cantidad de conciertos homenaje a uno de sus artistas favoritos “El príncipe” Gustavo Pena, entre otras participaciones, todas sin fines de lucro. Por amor. Algo que suena tan extraño en estas épocas. Tocó y cantó en conciertos y discos de un sinfín de artistas. Todos querían compartir su música con él. Era común encontrarlo cada semana en los conciertos. En la platea o sobre el escenario. Siempre dejándolo todo.

No sorprende que las palabras que más se repitieron en su despedida hayan sido “empatía”, “generosidad” y “unión”. Destéfano era la amalgama que unía a más de medio millar de artistas de la ciudad de Buenos Aires. El huevo de la tortilla, como alguien lo definió.

Integró los grupos “Quimera y sus amigos lisérgicos” y “Los Probadores”, esté último en homenaje a la banda Virus.

Se encontraba trabajando en la etapa de mezcla de su segundo disco de estudio “Harakiri invertido”, producido por Nacho Esbó y Nicolás Méndez, y en el que también participaron Gabo Cuman, Rocío Alí, Agustina Prieto, Gabriela Genni y Natalia Pellegrinet, para acompañar los pianos, la voz y las composiciones de “El Jipi”.

Desde el viernes, sus restos descansan en el cementerio de la Chacarita, pero su música y su mensaje sonarán por siempre en cada nota y cada sala de la escena porteña.







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