Cultura

A 40 AÑOS

Ensenada: el golpe militar en Astillero Río Santiago

El 24 de marzo de 1976, Astillero Río Santiago estaba cerrado. Luego de una semana, los obreros fueron convocados a volver al trabajo en medio de un gigantesco operativo militar dentro y fuera de la fábrica. Más de 40 trabajadores continúan desaparecidos.

Claudia Añazco San Martín

Sec. de Género y Diversidad Suteba Ensenada

Martes 22 de marzo de 2016 | Edición del día

El triunfo de los metalúrgicos de Propulsora originó un cambio importante en los obreros de la región. En el año 1974 muchos conflictos se ganan, incluso en fábricas que venían de derrotas muy duras. Las luchas contra el Pacto Social protagonizadas por estos obreros, alcanzan un punto alto de conflictividad.

"La Coordinadora”

Esta indomable fuerza fue la que sentó las bases para el surgimiento de la Coordinadora de delegados, comisiones internas y gremios en lucha de La Plata, Berisso y Ensenada. Permitió la unidad territorial de las Comisiones Internas y Cuerpos de Delegados transformándose en un organismo democrático y de lucha que desafió el control burocrático de los sindicatos.

En 1975 fue ganando peso e incorporando a las fábricas más combativas de la región: Indeco, Ofa, Ipako, Petroquímica Sudamericana, choferes de colectivos de varias líneas de La Plata. También se incorporaron los delegados de la obra de ampliación de Petroquímica General Mosconi pertenecientes a la Uocra, la comisión interna del Hospital de Gonnet, delegados y agrupaciones combativas del frigorífico Swift de la ciudad de Berisso, metalúrgicos de Siap y Kaiser Aluminio, obreros de la madera de Corchoflex y los trabajadores no docentes agremiados en la Asociación de Trabajadores de la Universidad de La Plata (Atulp). Propulsora y Astillero fueron sus pilares fundamentales.

“14.250 o paro nacional”

Las Jornadas de junio y julio de 1975 contra el Plan Rodrigo ubicaban a la clase obrera en el centro de la oposición política al gobierno peronista de Isabel Martínez de Perón. La Coordinadora comenzó a funcionar como una corriente de oposición que tenía gran influencia en la base, y cuya capacidad de movilización independiente del aparato sindical de la burocracia, demostró en la huelga general activa que impulsó y garantizó en toda la región el 3 de julio de 1975.

Esa mañana, se recuerda como uno de los hitos más importantes del movimiento obrero de la región: más de 3 mil obreros de Astillero y Propulsora se reúnen en la Plaza Belgrano de Ensenada para movilizar hacia la Uocra (cede provisoria de la CGT) en la ciudad de La Plata y exigir la homologación de los convenios colectivos y la vigencia de la ley 14250.

Comienza la represión: el directorio cierra la fábrica y se producen los primeros secuestros

Luego de las Jornadas de junio y julio, ante la inflación y debilidad del gobierno de Isabel, aumentó la lucha salarial. Victorio Calabró –gobernador de la provincia de Buenos Aires– junto con las fuerzas armadas, inició distintos golpes represivos. En Astillero los ataques contaban con la colaboración y provocaciones organizadas por la burocracia de ATE Ensenada y miembros de la agrupación Azul y Blanca, como el autosecuestro de tres de sus militantes para desviar el reclamo de aumento salarial; pero esta maniobra fracasa y el 31 de noviembre de 1975 el Directorio responde con el cierre de la planta y un operativo policial a la espera de que la conducción gremial, garantice que los trabajadores acepten una oferta salarial menor a la que venían reclamando, y se reanuden las tareas con “tranquilidad”.

El día 4 de noviembre el directorio de AFNE (Astilleros y Fábricas navales del Estado) mantenía las puertas cerradas. No estaban dispuestos a quitar la policía y fuerzas de la marina que estaban apostadas al interior de la fábrica y en las inmediaciones, a pesar de que los obreros habían aceptado en asamblea, la oferta de la patronal. Para quebrar la resistencia secuestran a tres trabajadores de sus casas: Ángel De Charras, Silvio Marotte y Alcides Méndez Paz fueron brutalmente torturados; este último fue asesinado luego de tres meses de secuestro y prisión.

El 6 de noviembre el directorio abre la fábrica. Los delegados y trabajadores combativos eran marcados por los propios dirigentes del sindicato quienes estuvieron vinculados directamente a la represión. A su vez, los grupos fascistas del gobernador Calabró con el apoyo logístico de la marina y la policía asesinan a trabajadores de Swift, Propulsora, Ofa, Siap y a militantes de la corriente trotskista PST.

La antesala al golpe militar

En enero de 1976 fue secuestrado “Carajito” Peláez. Los obreros resuelven llamar al paro y asamblea permanente, permaneciendo en la planta pero sin trabajar; la medida fue contundente y a los pocos días aparece con vida. Este fue uno de los grandes triunfos producto de la lucha. La persecución, secuestro y asesinato de los activistas no logró impedir que desde la base surgiera una nueva oleada de conflictos salariales y por mejores condiciones de trabajo –entre los trabajadores corría el dicho “por cada barco dos obreros”, en relación a las muertes por “accidentes” de trabajo–.

El 18 de marzo comienza un paro progresivo de dos horas por día exigiendo aumento de salario. Luego de cuatro días de implementar esta medida de lucha, el directorio de AFNE decide el cierre de Astillero y un masivo despliegue del BIM 3 y de la policía provincial en los accesos de la ciudad de Ensenada para impedir la llegada de los trabajadores a la planta. La desorganización de los obreros es utilizada por las fuerzas represivas para pasar a la ofensiva. Los días previos al golpe de Estado son secuestrados de sus casas y asesinados Fortunato Andreucci, José Luís Lucero y Jorge Guztos.

Astillero bajo la dictadura

El 24 de marzo de 1976, el mismo día del golpe, Astillero continuaba cerrado. El 29 de marzo a través de la radio y los diarios locales el directorio de la empresa comunica a los obreros la reapertura de la planta y son convocados a trabajar en medio de un operativo militar gigantesco. Desde las 7 de la mañana una cola de obreros custodiados se extendía hasta la plaza Belgrano. En el portón de entrada eran requisados y controlados por los infantes de marina que contaban con listas negras con nombres de activistas y delegados. Aquellos que figuraban eran subidos a los camiones del BIM 3; a otros los levantaban en el camino o en sus domicilios. Por dentro la fábrica estaba totalmente militarizada: infantes con FAL recorrían las taquillas, mientras los jefes requisaban.

En junio es asesinado el jefe de recursos humanos, capitán de navío Ballardi. Esta acción de la guerrilla fue la excusa para desatar una nueva ofensiva represiva sobre la fábrica. Un día después secuestran a seis trabajadores: Martínez y Arias, integrantes de la Lista Celeste; “Coco” Cardinale, Luciano Sander, Arriola miembros de la agrupación Azul y Blanca; Becker y asesinan a Morán dirigente del PC. La represión fue brutal, y continuó con la desaparición de 42 delegados y activistas.

A 40 años del golpe Astillero sigue en pie de lucha

El golpe militar logró derrotar el enorme empuje y ebullición política de la vanguardia obrera que se había fogueado en la intensa lucha de clases de los años anteriores. Sin embargo, una década después cientos de obreros estuvieron en la primera línea de resistencia frente al intento de privatización en la década de los ´90. En el 2004 recuperan el Cuerpo de Delegados, retomando la tradición de votar delegados por sector y la participación de distintas tendencias políticas. Desde el 2006, todos los 24 de marzo se realiza un acto en homenaje a los desaparecidos organizado por los propios trabajadores contra los intentos de los funcionarios de la empresa y los distintos gobiernos provinciales, durante el kirchnerismo, de realizar un acto conjunto. Muchos de los obreros que fueron presos y detenidos durante la dictadura volvieron a la fábrica y fueron testigos en el juicio contra los genocidas de la Fuerza de tareas 5 y siguen luchando para que los cómplices civiles vayan a la cárcel. Las banderas de lucha de la generación de los 70 siguen presentes en los obreros de una de las fábricas más emblemáticas de la región: Astillero Río Santiago.

Fuente: Montes José (compilador), Astillero Río Santiago, su historia y su lucha relatada por sus trabajadores, 1999, Ediciones La Verdad Obrera.







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