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Red Internacional

Durante la mañana del viernes enfermeras y enfermeros del Hospital Eva Perón reclamaron contra 52 despidos. Gracias a la lucha en pocas horas torcieron la medida del gobierno, logrando la recontratación del personal con un contrato de tres meses más. La lucha por el pase a planta permanente y contra la precarización continúan.

Irene GamboaReferente del PTS en el Frente de Izquierda

Viernes 1ro de julio | 21:10

La media mañana del primero de julio las enfermeras dijeron “basta”. Salieron con sus ambos, sus mascarillas, guantes. Algunas de rosa, otras de azul o de celeste, pero siempre juntas. No importaba si habían entrado como monotributista para enfrentar la pandemia o si estaban en planta permanente hacía 25 años. Estaban juntas reclamando lo mismo: el fin de los despidos y el pase a planta. Pero esa unidad no empezó hoy. El personal de enfermería viene reclamando por los sueldos y guardias adeudadas, el pago fuera de término y exigiendo el pase planta desde principio de mes. Allí fueron acompañas por la Junta Interna de ATE, médicos de Siprus y organizaciones solidarias como las mujeres de Magaldi que pelean vivienda o el PTS en el Frente de Izquierda.
En junio la bronca contra la dirección del Hospital y del gobierno provincial no se aguantó más y así fue que el treinta de mayo tomaron parte de enfermo masivo para visibilizar su ausencia. Es que aunque los casos de covid hayan bajado, son esenciales para el funcionamiento del Hospital. Al día siguiente decidieron movilizarse y marchar por la ruta. Allí se acercaron decenas de enfermeras y enfermeros monotributistas y cortaron la ruta con sus carteles y demandas. Sabían que adentro del hospital los esperaba el aguante de sus compañeros y compañeras de planta.
Así empezaron a organizarse durante más de un mes reclamando contra la dirección del Hospital, el gobierno provincial y el silencio cómplice de su sindicato UPCN. El último día de junio, 52 enfermeros y enfermeras se enteraron a través de mensajes de whatsapp que habían sido despedidos. La bronca no esperó y rápidamente se autoconvocaron una vez más. “Tenemos forros acá –preservativos- porque así es como nos tratan. Nos usaron en la pandemia y ahora nos quieren tirar a la basura” decía una enfermera con más de veinte años de antigüedad.
Luego de manifestarse frente al Hospital y enterarse que las despedidas serían recontratadas el miércoles no sé detuvieron a pesar de que la junta interna de ATE propuso esperar hasta el lunes para seguir con medidas. A mano alzada, y manteniéndose firmes decidieron entrar al hospital y exigir las respuestas urgente a los directivos. Así fue que marcharon dentro del Hospital hacia la oficina del director Tomás Diez. Allí no escatimaron los cantos contras las “forreadas”, el “manoseo” al personal y sobre todo por el pase a planta permanente.

Pasadas las doce del mediodía, les informaron que nunca habían sido despedidos, solo habría sido un "error administrativo" y que tenía que retomar su tareas. Sin embargo las mentiras tienen patas cortas, y las trabajadoras, entre abrazos, llantos y alegría sabían que habían ganado la primera pelea: en pocas horas lograron reincorporar a todas las despedidas y despedidos.

Las enfermeras mostraron una fuerza muy importante y le dieron el primer golpe a los planes del gobierno de Omar Perotti: ajustar la salud pública. Su pelea es un ejemplo para todos los trabajadores de salud que hoy peligran sus puestos de trabajo como en el Agudo Ávila. Los trabajadores de la salud tienen la fuerza para torcerle el brazo al gobierno y avanzar en el pase a planta definitivo. Cada despido no es sólo un ataque al trabajador y la familia que hay detrás de él, sino un ataque a la salud pública de todas y todos los trabajadores. Es necesario enfrentar estos planes en unidad entre monotributistas y trabajadores de planta, enfermeras, médicos, camilleros o mucamas. Que sepan que si tocan a uno tocan a todos.

Por eso las y los trabajadores de los distintos sectores del hospital partiendo de las enfermeras que vienen a la cabeza de la pelea tienen que poner en pie su propio comité de organización y de lucha, donde puedan discutir y decidir democráticamente los pasos a seguir para terminar con los despidos, el pase a planta permanente, la precarización laboral, los aprietes y los destratos. Nadie más va a resolver el problema de los laburantes más que ellos mismos y confiar en sus propias fuerzas.

Cada gremio, empezando por ATE y Siprus tienen que ponerse a al frente de acompañar esas medidas y llamar a asambleas abiertas y democráticas, donde entre todos puedan votar un plan de lucha para terminar estos atropellos. Se vuelve urgente coordinar con otros sectores que hoy la están peleando en otros hospitales, con las familias que pelean por vivienda o los estudiantes y docentes que pelean porque haya gas en las escuelas




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