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Red Internacional

Lamentable declaración.En pleno récord de casos y fallecimientos, Alberto Fernández dijo que "tenía razón"

El presidente se refirió en un acto al panorama crítico de la pandemia, que este martes pegó un salto. Más allá de los pronósticos, las medidas que no tomó para llegar a esta situación.

Martes 18 de mayo | 21:41

"El tiempo me está dando la razón", dijo Alberto Fernández en un acto este martes, después de que se conociera que el parte diario del ministerio de Salud daba cuenta de un salto inédito de la pandemia en el país.

Con más de 35.543 contagiados y 743 fallecidos, el presidente no tuvo mejor idea que poner sobre la mesa su "acertado análisis". La frase tiene un doble objetivo. Por un lado intenta reivindicarse frente al negacionismo criminal del gobierno porteño, que por cálculos electorales hizo lo imposible para continuar con las clases presenciales, exponiendo a la comunidad educativa a circular en plena segunda ola.

Por otro lado, Fernández intenta volver a insistir con la que viene siendo idea fuerza del discurso del gobierno desde el inicio de la pandemia: "si aumentan los casos, la responsabilidad es individual". En este caso, planteó: "La única forma de preservarnos es quedándonos lo más lejos del otro y evitar la circulación".

Sin embargo los casos crecieron en todo el país. Tener un buen pronóstico pero no tomar las medidas necesarias para prevenir los problemas que se ven en el horizonte no es responsabilidad de nadie más que del gobierno.

Todavía no se explica por qué no hay una campaña de testeos masivos y rastreo de los casos estrechos. Es la OMS, no el Frente de Izquierda, quien propone que para cortar con la cadena de contagios hay que hisopar en gran cantidad, logrando que las pruebas que den positivo no superen el 10 %. Argentina nunca llegó ni a un número cercano a ese, pero además ahora está en un altísimo 31,8 %.

Tampoco hay ningún control de los protocolos sanitarios en los lugares de trabajo. Son muchos los trabajadores que denuncian que, si son estrechos, pero no tienen síntomas, los mandan a trabajar igual. Para esas empresas no hay ninguna sanción. Sumando a eso las condiciones en las que se viaja en el transporte público, el combo es explosivo. Las imágenes de Constitución o Retiro de las últimas semanas son una postal que muestra dónde están verdaderamente los contagios.

Todo este escenario acompañado de una vacunación a cuentagotas, mientras en Garín se produjo el principio activo para 50 millones de dosis de AstraZeneca, de las cuales se pagó el 60% por adelantado hace meses, pero recién empezarían a llegar (se supone) esta semana.

El laboratorio mAbxience, de Hugo Sigman, nunca fue declarado de utilidad pública. Primero se aseguraba que no se podía completar el envasado en el país de ese principio activo. Después se empezó a negociar para producir en Argentina otras vacunas, pero más adelante.

Lo cierto es que al día de hoy, según el sitio "Our World In Data", solo el 4,3% de la población del país recibió las dos dosis, mientras vemos cómo la curva se dispara. No está muy claro en qué tendría razón Alberto Fernández, pero de lo que se trata no es de interpretar el porvenir de la pandemia, sino de enfrentarla.




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