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Red Internacional

Mi nombre es Osvaldo Saleh, tengo 64 años, soy médico del hospital Álvarez, de la unidad coronaria. En la actualidad, el mismo se encuentra colapsado. Necesitamos más personal de salud, no tenemos camas de UTI, ni de clínica médica, tampoco acceso a respiradores ni oxígeno. Estamos con lo justo, no podríamos recibir un solo paciente más.

Quisiera dirigirme a toda la población y contarles lo que pasa en los hospitales, tanto de la Ciudad de Buenos Aires, como de la Provincia de Buenos Aires. Me formé en el hospital Ramos Mejía e ingresé al hospital Álvarez en el año 1996. Voy a pintar un panorama parcial, por supuesto, desde mi óptica. Es la primera vez que me veo en una situación similar a la actual, nunca he vivido algo así. Creo que este sentimiento es compartido con muchos compañeros del hospital donde trabajo y de todos los hospitales de la Ciudad de Buenos Aires y de todo el país.

Ante una epidemia universal, una pandemia con una enfermedad nueva, estamos desconcertados, quizá igual o más que el año pasado. El año pasado con una cuarentena estricta, era una situación rara, salíamos solamente los que estábamos exceptuados, había muy poca gente en las calles y había mucho menos casos.

El panorama es dantesco porque es como mandar a un bombero a apagar un incendio con una palita y un baldecito de arena. Estamos en esas condiciones, con todas las camas ocupadas: camas de UTI y camas de clínica médica. O sea, estamos colapsados, no tenemos respiradores, ni oxígeno.

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Es una realidad actual que vivimos los médicos y todos los trabajadores de la salud que estamos en la línea de fuego, como se dice. Pero no hay nada que te pueda cubrir, ni barbijos, ni distanciamiento, parece que ninguna medida alcanza.

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Las guardias están atendiendo en los pasillos, los consultorios para atender a diario se los utiliza para internar a las personas, inclusive, el otro día, había un paciente en un baño de la guardia, el cual iba a ser intervenido quirúrgicamente de una apicectomía. Puedo dar fe de lo que pasa y mis colegas, de otros hospitales, cuentan situaciones idénticas. También en facebook y otras redes describen experiencias similares.

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Lo que cuento no es para alarmar a la gente y asustarla, es una realidad. No siembro pánico, como dijo el director del hospital, quien no se encuentra al nivel de las circunstancias. A nosotros, en vez de maltratarnos, nos tienen que cuidar, si somos esenciales, nos tienen que tratar como tal.

También nos tienen que pagar como esenciales, eso ya corresponde al jefe de Gobierno y al presidente de nuestro gremio, Médicos Municipales, que tampoco está a la altura de las circunstancias, porque estamos mal pagos, cansados, asustados y exigidos.

En el sector salud, ya tenemos muchos compañeros deprimidos, automedicados, muchas veces con ansiolíticos. Algunos casos con farmacodependencia o drogodependencia, también tabaquistas. Incluso casos de suicidios durante la pandemia.

A estos ataques al personal de salud, se le suma el pedido de reincorporación de un montón de colegas que estaban exceptuados por padecer de patologías crónicas, diabéticos, con enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), inmunosuprimidos, transplantados, un montón de patologías que también tenemos los médicos.

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Supongo que la óptica de un colega médico, que tiene una enfermedad crónica y que lo obligan a presentarse es mucho peor que la mía inclusive. Particularmente, soy una persona sana, pero tengo 64 años, en otros lugares de trabajo, una persona de 60 años ya es considerada de riesgo. Lamentablemente, no entro en los parámetros de personas exceptuadas. Somos seres humanos y también nos enfermamos. Por lo cual nos pueden exceptuar de la presencialidad, pero sí podemos hacer atención virtual.

Ahora hay una pelea entre dos partidos políticos en donde nosotros, la población, nos vemos en el medio: que escuelas sí, que escuelas no. Que hospitales sí, que hospitales no. Por un lado, se quieren abrir las escuelas y, por otro lado, el mismo jefe de Gobierno, quiere cerrar los hospitales.

¿Qué quiere decir con cerrar los hospitales? Que no se van a atender los pacientes con patologías crónicas, entonces otra vez dejamos en banda a un montón de gente con enfermedades crónicas como diabetes, hipertensión, enfermedades coronarias. Desde ya que están exceptuados los pacientes oncológicos, siempre son atendidos.

No todo es blanco o negro, ya que se puede atender un paciente en forma virtual. Podemos sugerir a un paciente que quiere hacerse un chequeo anual, análisis de sangre, un electrocardiograma, una placa de tórax, que no es el momento ideal. Podemos esperar 15 días, un mes, tres meses o lo que fuera necesario.

Pero hay otros pacientes con enfermedades crónicas, que no pueden esperar, que necesitan un control con su cardiólogo, endocrinólogo, con cualquier especialista según su enfermedad. Entonces, a esos pacientes, se les puede sugerir hacer un triage en forma virtual y decirles: sí, venga al hospital o no, no venga.

Y, por último, quiero manifestarme con respecto a la palabra “relajados” que nos cayó tan mal, dicha por el presidente argentino. Algunos dijeron que fueron desafortunadas las palabras en su discurso, otros dijeron que fueron mal interpretadas. Creo que todos los médicos y los trabajadores de la salud, lo interpretamos bien, fue desafortunado su discurso con respecto a tildarnos de “relajados”, fue erróneo. No sé si estuvo mal asesorado o quiso decir otra cosa, pero todos nos sentimos mal porque nadie de nosotros está relajado.

No podemos estar relajados ante una enfermedad tan grave y con casos en ascensos. Todos los días 29.000, 30.000 casos, cada vez más muertos y muchos colegas afectados. El presidente de la Nación, mínimamente debería corregir o rectificar esos dichos.

Por otro lado, sabemos que nuestro empleador es el peor maltratador de los trabajadores de la salud, tanto Rodríguez Larreta como Macri, durante sus jefaturas de Gobierno en la Ciudad de Buenos Aires, hemos tenido los peores salarios y las peores condiciones de trabajo.

Espero haber dado un panorama claro de lo que estamos viviendo los trabajadores de la salud en todos los hospitales. Muchas gracias y hasta siempre.




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