Política Estado Español

ELECCIONES 26J

En el 26J se prevé una cifra record de abstención política

A pesar de las últimas encuestas realizadas por distintos organismos que dan una estimación de voto más alto hacia la formación morada, la abstención es de las más altas de la historia reciente.

Asier Ubico

Zaragoza

Viernes 24 de junio de 2016 | Edición del día

La abstención electoral, estimada por Metroscopia, podría alcanzar el 32%. Es decir, cinco puntos porcentuales más de la que hubo en las elecciones generales del 20D, con una abstención del 27%. En caso de materializarse, se convertiría de esta manera en la cifra más baja de participación de las 12 convocatorias electorales que se han celebrado desde 1977.

Es precisamente este sector de la población que todos los partidos se están disputando, en concreto, PSOE y Podemos. Y es lógico, ya que esta participación va a determinar mucho no ya la cantidad de votantes sino los escaños a repartirse. Escaños que serán claves para saber quién llevara adelante la batuta para la formación de un futuro Gobierno.

Este sector de la población, o como venimos calificando, este tercio de la “potencial disputa” (a diferencia del tercio “menguante” –PSOE-, el tercio “ascendente” –Podemos- y el “tercio en la sombra” –PP y Ciudadanos-), está formado por una enorme capa de jóvenes y mujeres trabajadoras que es parte de la capa social que viene soportando la precariedad laboral y sobre los que más se viene descargando la crisis económica. Y es precisamente este tercio el que ningún partido está siendo capaz de integrarlos, aunque sea electoralmente, dentro de sus proyectos políticos, pues incluso, Podemos viene haciendo un vertiginoso giro político hacia el “centro del tablero”, propio del papel que jugaba el social liberalismo.

Pero este “tercio potencial” no habría que confundirlo con los llamados “decididos indecisos” que según El País, lo forman el 13% de electores que está seguro en votar pero que aún sigue indeciso sobre qué partido optar. Sector muy fluctuante desde el 2011 (21%) pero que viene reduciéndose desde esa fecha, y que es parte del fenómeno de declive y trasvase de votos del PSOE hacia Podemos, pero sin acabar de liquidar al primero. Traspaso de electores que en realidad viene frenándose precisamente por la política de “mano tendida” que ofrece Pablo Iglesias a la casta progre del régimen y su política de darle un balón de oxígeno, siempre bajo la idea regeneracionista de hacer un pacto con sectores del régimen del 78, y que este no ponga en cuestión los intereses capitalistas y de la Troika, como viene haciendo ya Alexis Tsipras en materia económica.

Y de la misma manera, tampoco se muestra como alternativa para este sector de la población trabajadora que se abstiene de participar de unas elecciones generales que aunque cuatripartidista, está alejada de darles voz. Es por tanto la política de la formación morada uno de los factores clave para entender que se mantenga una cifra record de abstención política.

Desde las elecciones del 20D, y el periodo de negociaciones de Podemos con el PSOE para formar un Gobierno, ha supuesto en los hechos, según Metroscopia, un ligero reforzamiento de partidos a derecha y a “izquierda”, como el de Garzón, en los principales centros urbanos del país. Ya que aunque IU y Podemos comparten el mismo programa y la misma estrategia, IU ha intentado mantener en el nivel “mediático” un “aura” mas “roja”. Y esta posible subida de estimación de voto para IU no habría que buscarla en los “obstáculos” (sic!) que puso Iglesias a la formación de Gobierno, como ha querido analizar las editoriales de la prensa burguesa, sino precisamente por su política constante de reducir el programa social a la mínima expresión.

Un ejemplo de ello es que Podemos, en estos meses, solo ha conseguido remontarse de manera vertiginosa atrayendo las ilusiones de muchos trabajadores (hablan de un 26% de estimación de voto, e incluso ahora se habla de “sorpasso”) precisamente cuando se planteó hacer una alianza partidaria, no con la casta política progre del PSOE, sino precisamente, con el partido que mantenía un “aura roja” a su izquierda. Y aunque es la expresión de un estado de opinión deformado, éste choca frontalmente con la idea de Iglesias de formar Gobierno con el PSOE. Hecho particular que todas las editoriales de El País, entre otras, han omitido una y otra vez.

Aunque perfectamente se entienda que muchos trabajadores y sectores populares vean con ilusión el voto hacia Unidos Podemos, la realidad es que este voto, es un voto diferido, en el sentido de que votar a Unidos Podemos irónicamente, es votar precisamente por la casta política del régimen, es la transferencia de voto del Partido de Iglesias al Partido de Pedro Sánchez.

Un futuro gobierno de este tipo no tardara en chocar con las expectativas sociales y políticas de las masas. Pero el problema estriba en si estos sectores desilusionados, junto a la masa de jóvenes y trabajadores que no se ven representados en las elecciones, tendrán a mano una alternativa política anticapitalista y de clase. Por el momento, el voto nulo es una política coherente para empezar a prepararse para construir una herramienta política al servicio de los trabajadores.







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