Juventud

OPINIÓN

En defensa de la Revolución cubana

Es unánime, el conjunto de los gobiernos latinoamericanos ha esgrimido un apoyo incondicional a la política de apertura de relaciones con Cuba que impulsa Obama desde la Casa Blanca.

Janos Sedi Boka

@janossedi

Martes 20 de enero de 2015 | Edición del día

En países como Colombia, el discurso de sus gobiernos fue abiertamente pro yanqui saludando al mismo Presidente estadounidense por la iniciativa, reivindicando la "apertura al dialogo". Es decir apoyando abiertamente las intenciones de que en Cuba se restaure el capitalismo y simplemente "obviando" las décadas de resistencia del pueblo cubano contra un Bloqueo criminal y genocida. Justamente, gobiernos como el de Colombia, fueron los principales aliados de Estados Unidos en la región para llevar adelante estas medidas criminales.

En sintonía, los progresismos latinoamericanos también apoyan esta política a críticamente, sin considerar que el logro diplomático cubano viene acompañado de un cambio en la política contrarrevolucionaria de la Casa Blanca, reemplazando la amenaza militar y el apoyo a la gusanería por la participación directa en la restauración capitalista. Este cambio solo puede significar un fortalecimiento de las tendencias pro capitalistas y el intento de forjar una oposición democrática burguesa que pongan en jaque las conquistas de la revolución de 1959.

Al margen de que el bloqueo no ha sido levantado, el negocio millonario para la industria del turismo yanqui se basara en fomentar los placeres paradisiacos del Caribe buscando volver a hacer de la isla el prostíbulo del mundo, y así reafirmar su poderío en su "patio trasero", Obama no le interesa perseguir otro fin inmediato.

El carácter del Gobierno cubano

Si bien el castrismo se postro sobre la base de una economía nacionalizada, como sub producto de las conquistas de la revolución de 1959, instauro un régimen bonapartista de partido único y control policiaco. Esto significa que las organizaciones anticapitalistas y antiimperialistas, que defienden las conquistas de la revolución cubana de 1959 pero son críticas al régimen no tienen ningún derecho democrático para expresarse. La dictadura expulso y encarcelo a miles de opositores al régimen, desde sus comienzos.

Cuba y el Vaticano

Esta burocracia en el ´92 cerró filas con el Vaticano, así la figura del Papa se transformo en mediador entre cuba y estados unidos desde Juan Pablo II, pasando por la visita del Papa "Nazi" Ratzinguer y finalmente Don Francisco, que como dieron a conocer los diarios, "jugó un rol clave en el acercamiento de EE.UU y Cuba". A cambio comenzó la devolución de las propiedades expropiadas a la curia en la revolución ¿Qué intenciones puede tener el Vaticano en Cuba más que derrotar la última trinchera socialista de América? Así la figura papal juega de Juez y parte.

La revolución está en peligro

La política del aparato castrista y el Partido Comunista Cubano, desde sus orígenes, está decidida en limitar el desarrollo del socialismo, esgrimiendo el discurso de que el socialismo se puede desarrollar en un solo país y coexistir pacíficamente con el capitalismo mundial, esta posición llega a sostener que en un país o en un puñado de países, se puede alcanzar el comunismo como esa sociedad sin clases donde el desarrollo de la cultura, el arte y la ciencia no tienen límites en un mundo completamente libre y sin trabas de ningún tipo. Pero el capitalismo es un sistema mundial y el socialismo solo puede alcanzar al comunismo por medio de la revolución mundial, no en un solo país, no en un puñado de estos ni en la mitad del mundo, debe ser mundial.

Fidel Castro actuó consecuentemente con esta posición en el `79 en Nicaragua, cuando en este país estallo un verdadero proceso revolucionario, Fidel recomendó que "Nicaragua no debía ser una nueva Cuba". En verdad hizo más que una simple recomendación jugando un rol decidido para abortar el desarrollo del socialismo en América Latina y empalmando con Sandino. En Nicaragua, la dirección sandinista no expulso a los burgueses y terratenientes y establecieron un gobierno que pretendía la colaboración con estados Unidos.

Ahora bien, por esto una política Cubana que busca constantemente pequeños beneficios inmediatos, en colaboración con los gobiernos capitalistas semicoloniales y ahora con el imperialismo norteamericano, es una política que busca la auto preservación renunciando al desarrollo del socialismo mundial. Pero no confundamos, no buscan la auto preservación de la revolución socialista, sino mas bien de sus privilegios como burocracia busca su propia auto preservación por encima de los intereses del pueblo cubano.

¿Qué pretenden los Castro?

El programa del Movimiento 26 de Julio declarado en 1956, donde los barbudos de Sierra Maestra planteaban la tarea de derrocar al gobierno de Batista y restaurar la constitución de 1940, demuestra la naturaleza original del movimiento castrista. En ese entonces el socialismo era un incierto inesperado.

No por nada el Che Guevara define a la revolución Cubana como una Revolución de contragolpe, describiendo que cada paso hacia el socialismo, y el avance de la revolución, fue producto de la respuesta de masas a los ataques del imperialismo.

Pero frente a una dictadura militar como la de Batista, la iniciativa de los Castro tenía un carácter progresivo ya que luchaban (armados) tomando las reivindicaciones populares como por ejemplo la reforma agraria.

Hoy las intenciones de los Castro de impulsar la restauración capitalista cubana va contra las propias conquistas y las propias reivindicaciones que el mismísimo Movimiento 26 de Julio tomo como bandera en 1956, es así que la cúpula castrista busca con entusiasmo administrar los asuntos de los empresarios que quieran invertir en Cuba, para transformar a la isla en un estado capitalista disfrazado de verde oliva y adornado con estrellas rojas pero que nada, absolutamente nada, tendrá de socialista.

Carrera a contrarreloj

Es fundamental señalar claramente que la política del castrismo solo llevara al hundimiento de las conquistas de la revolución de 1959.

Por más que todo el progresismo latinoamericano se haga gala de un pequeño triunfo democrático para legitimarse, frente a la apertura de relaciones con Estados Unidos, debemos deslumbrar que se trata de un triunfo que conduce a la derrota de las conquistas de la revolución y no a su preservación.

En defensa de la Revolución cubana

Ahora en Cuba la reacción crece y se ve fortalecida por esta política criminal, la necesidad de una nueva revolución es objetiva, una que tenga como base la defensa de las conquistas de la revolución cubana de 1959. Y por eso la juventud debe ponerse de pie, organizarse y luchar consecuentemente por el socialismo internacional con la firme perspectiva de terminar con este sistema capitalista mundial de miseria, hambre y explotación. Cuba siempre será un ejemplo de que este camino es posible.







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