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Red Internacional

El sábado pasado, decenas de delegados y trabajadores vitivinícolas de múltiples bodegas y viñas de Mendoza, realizaron asambleas en Maipú y San Rafael para continuar con la organización de los autoconvocados, y discutir sobre los desafíos que tienen. Además participaron trabajadores contratistas que también se encuentran en lucha.

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Miércoles 11 de enero | 09:25

Fotos: Casandra Martínez

Se acerca la vendimia y las próximas paritarias, y los trabajadores vitivinícolas discuten que con sueldos básicos de $57.295 para un trabajador de bodega y $54.687 para un trabajador de viña en enero de 2023, están muy por debajo de la canasta básica. Según datos del INDEC una familia de cuatro integrantes necesitó $145.948 para superar el umbral de pobreza en noviembre de 2022 (y ya estamos en enero de 2023).

También saben muy bien que los grandes bodegueros siguen amasando grandes fortunas y crece la bronca porque entienden muy bien que esto es a costa de sus esfuerzos y el de sus familias.

Por eso, apenas arrancado el año, los vitivinícolas se proponen retomar la lucha y la organización de 2021, cuando llevaron adelante marchas, distintas acciones de lucha y un paro histórico.

Con los métodos democráticos de la clase obrera, los trabajadores en la asamblea de Maipú (aquí podés enterarte de la asamblea que realizaron los trabajadores en San Rafael) discutieron sobre la bronca ante las injusticias que les generan distintas cosas.

Como no poder irse de vacaciones a ningún lado porque la plata no les alcanza. Cuando por ejemplo, las bodegas más importantes de Maipú promocionan paquetes turísticos que cuestan $32.200 por persona, o $49.900 las del Valle de Uco.

O la imposibilidad de tener sus propias casas, ya que con sus sueldos es imposible construir o siquiera pedir un préstamo para hacerlo. En momentos en que según los datos aportados en una nota del 6 de enero que aparece en el diario Los Andes, la actualización de los contratos de alquileres desde enero de 2023 sufrirán un 81% de aumento, siendo de $72.000 el alquiler promedio para una familia de 4 personas.

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Por esto y muchas cosas más, los trabajadores discutieron la necesidad de recuperar el sindicato para que esté en manos de sus propios trabajadores y, democráticamente, con el método de la asamblea y la participación colectiva, sea un instrumento para la lucha que están dando.
Sobre la importancia de marchar el día del trabajador vitivinícola que es el 1 de febrero (pero que se traslada al lunes 30 de enero) e ir preparando y fortaleciendo la organización de los autoconvocados de cara al inicio de las próximas paritarias.

Un hecho muy importante, fue el de la participación en la asamblea de trabajadores de bodegas y viñas, de una delegación de trabajadores contratistas que también se vienen organizando como autoconvocados y dando una pelea fuerte por la recomposición en un 120% de su salario, por un mínimo de $6800 por hectárea trabajada, por un bono especial o una asistencia del estado que permita sostener un ingreso semejante a la canasta familiar a los perjudicados por las heladas, entre otras múltiples demandas. Intercambiando en que sus luchas son contra las mismas patronales y contra los mismos métodos burocráticos de sus sindicatos, discutieron sobre la necesidad de empezar a unificar sus luchas.

Y a propuesta de los contratistas, ser parte de las acciones que estos van a realizar en distintas fiestas vendimiales departamentales, para dar a conocer sus reclamos en momentos que los políticos que gobiernan para los empresarios, intentan mostrar a los turistas y a la sociedad, un supuesto festejo romántico donde nada se dice de los padecimientos de las familias obreras. Aprovechando así también, la enorme simpatía y apoyo popular que tienen los obreros vitivinícolas.


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