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Red Internacional

Porque la violencia no cesa, porque seguimos siendo asesinadas, violadas y abusadas. Este 3 de Junio en Montevideo y en otras ciudades de Uruguay se escuchará el grito desesperado de las mujeres contra los feminicidios y el conjunto de las violencias contra las mujeres.

Martes 31 de mayo de 2016 | Edición del día

Pocos días faltan para que se cumpla un año de aquella impresionante movilización en Montevideo y en otros 18 departamentos en que, haciéndonos eco de la convocatoria argentina, miles y miles de mujeres – y también hombres – ganábamos las calles para denunciar que somos maltratadas constantemente.

Hoy como ayer seguimos denunciando que cada vez hay más denuncias por violencia doméstica, que los índices de feminicidios son altísimos en función de la población uruguaya y que ya no queremos que nadie apañe a los asesinos de nuestras hermanas, madres, tías y amigas que ya no están.

En lo que va del año son 11 los casos de feminicidios. Esto si no contamos el reciente hallazgo del cuerpo sin vida de Dayana Yeyé que se encontraba desaparecida hace unos 20 días, y que dejó a una familia destruida por el dolor y a una pequeña hijita sin los cariños y el cuidado de su madre.

Las múltiples violencias

La violencia hacia nosotras proviene también de los medios, que cosifican nuestro cuerpo, nos representan dóciles, nos vuelven un instrumento de satisfacción de necesidades y nos imponen una forma de vestirnos, de comportarnos, de caminar y hasta de amar.

La violencia viene también del Estado, que regula nuestro derecho a decidir, que invisibiliza y subestima nuestras denuncias, que condena nuestras “alertas” y que mira para otro lado.

Nos sentimos violentadas cuando nos discriminan en los trabajos, cuando nos pagan menos que a los hombres por la misma tarea, cuando nos echan de los trabajos como material descartable – como ocurrió recientemente en FRIPUR, cuando denigran la vocación de las maestras obligándolas a trabajar en pésimas condiciones y coartando el legítimo derecho a la huelga.

Por eso decimos que el Estado es responsable de todas estas violencias, por su omisión, por su negligencia, por no poner más recursos económicos y profesionales para atender a los casos de violencia, por no habilitar más centros y lugares de acogida para las mujeres que junto a sus hijos e hijas deben abandonar su casa por miedo a que las maten, porque no enseña en las escuelas que el machismo mata, y porque sigue fomentando el sexismo y la misoginia.

Es el Estado patriarcal y machista, basado en una concepción de familia donde el rol de la mujer es el de garantizar la reproducción de todos sus integrantes, la del trabajo doméstico no remunerado y desvalorizado, donde la mujer debe soportar sin quejarse las humillaciones, los insultos y la subordinación, a cambio de seguir viviendo … porque ese es el mandato que la sociedad nos impone una y otra vez.

El ajuste fiscal y los tarifazos también van contra las mujeres

Hoy como ayer, nada se ha hecho para revertir la situación: más allá de los discursos y frases rimbombantes del gobernante Frente Amplio, la situación de la mujer en Uruguay dista mucho de ser la ideal: la mayoría de las personas pobres en nuestro país somos mujeres, la inmensa mayoría de quienes desempeñan trabajos precarios somos mujeres, y las que muchas veces tenemos que hacer frente al aumento del costo de vida también somos las mujeres jefas de hogar. Frente a esto el gobierno no ha hecho nada, o mejor dicho quiere seguir profundizando esta situación con ajuste y tarifazos.

Cómo enfrentar la violencia machista

Desde distintos colectivos de mujeres y sectores político-partidarios se viene impulsando la necesidad de que se tipifique la figura del “feminicidio” en el Código Penal. En este sentido, existe hoy en el Parlamento un proyecto de ley polémico donde al parecer se reforzarían las penas para los hombres que ejercen violencia contra sus parejas y ex parejas, pero que refuerza también el rol punitivo y represor del Estado. ¿Es esto lo que queremos?

No desconocemos que frente a la violencia física y al intento de asesinato se deba tomar una actitud contundente, pero muchas mujeres creemos que la manera de combatir la violencia machista pasa por cambiar la posición de la mujer dentro de la sociedad, y para esto deben darse otros cambios, como revertir la profunda desigualdad que genera este sistema donde unos pocos se enriquecen a costa de muchísimas manos que trabajan y se esfuerzan sin cesar.

La violencia machista seguirá existiendo – más allá de las leyes – si el Estado sustenta su accionar en una ideología misógina, coercionando y reprimiendo la libertad de la mujer. Donde hay que poner el foco es en cuestionar a este Estado patriarcal de conjunto, que a través de sus leyes, su educación, sus políticas y discursos, sostiene la desigualdad real entre los géneros y garantiza nuestra sumisión.

Este viernes a la Explanada

Este viernes 3 de Junio a las 18.30 hs comenzaremos a concentrarnos en la Explanada de la Universidad, en Montevideo, pero también lo haremos en otras ciudades del país.

Seremos muchas las que gritemos que nos queremos vivas, que ya no pueden callar nuestra voz, que si una mujer se levanta ya después nadie la puede bajar, que juntas además de contenernos y ayudarnos, podemos organizarnos y que lo tenemos que hacer de manera independiente de cualquier partido del régimen, que son quienes nos quieren sumisas. Construir un gran movimiento de mujeres amplio e independiente es más que una tarea, es una necesidad.




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