Géneros y Sexualidades

DERECHOS SEXUALES Y REPRODUCTIVOS

En México ni el derecho a decidir, ni el derecho a manifestarse

A pesar de que una las promesas de campaña de AMLO fue despenalizar el aborto a nivel nacional, este 28S mostró que mucho de su campaña se ha quedado en los dichos, especialmente lo relacionado con derechos democráticos y conquistas laborales.

Martes 13 de octubre | Edición del día

Luis Barrón, reportero de Al calor político.

En México el aborto esta despenalizado en la capital del país, la Ciudad de México, desde el 26 de abril del 2007 y desde septiembre del 2019 en el estado de Oaxaca. Hace 2 años, cuando Andrés Manuel López Obrador asumió la presidencia, a la cabeza de un proyecto político que alardeaba de progresista, el derecho al aborto en todo el país fue una de sus promesas de campaña.

Sin embargo, la alianza del MORENA, con el Partido del Trabajo (PT) y con el, ahora, Partido Encuentro Solidario (PES), un partido abiertamente conservador y clerical, a la que tuvo que recurrir para ganar influencia sobre todo en el norte del país, dejaba ver que el derecho a decidir más que una preocupación, era moneda de cambio para poder ganar influencia en sectores progresistas de la población, que efectivamente confiaron en él.

Una vez en el poder el MORENA reiteradamente ha intentado apropiarse de las demandas de las mujeres. Por ejemplo, alardeando de que su administración fue por primera vez una administración con mayoría femenil, en donde destacan figuras como Claudia Sheinbaum, jefa de gobierno de la CDMX y Olga Sánchez Cordero, secretaria de Gobernación, quien ha preferido mantener una posición “neutral” frente al derecho a decidir.

A pesar de que MORENA alcanzó la mayoría parlamentaria en 19 de 26 congresos locales, la iniciativa apenas se ha discutido en algunos estados. A excepción de Oaxaca, en todos fue rechazada, y en casos como San Luis Potosí e Hidalgo con votos en contra de este partido.

Esto debido a la heterogeneidad de quienes conforman este proyecto político, el caso más emblemático es la polémica Lily Téllez quien llamó asesinas a las mujeres que interrumpen sus embarazos, mientras fue senadora por el Morena.

En las últimas semanas, los gestos conservadores del gobierno se explicitaron una vez más con la visita de Beatriz Müller, esposa de López Obrador, al Vaticano, quién instó a AMLO a través del Papa Francisco a no despenalizar el aborto en México.

Y es que hay que dejarlo claro, el fortalecimiento del MORENA se dio de la mano de permitir también el fortalecimiento grupos de derecha como su aliado el PES, y por su política de conciliación con grupos como el Frente Nacional por la Familia.

Aún ahora, gran parte del despliegue policial en movilizaciones, se justifica en preservar el plantón que mantiene en el zócalo, el Frente Nacional Anti AMLO (FRENAAA), un grupo ultra conservador dirigido por empresarios y clase media de derecha que busca la renuncia del presidente.

Tras dos años de la 4T, las millones de mujeres que depositaron sus expectativas no sólo de conseguir el derecho a decidir, sino de conseguir mejores condiciones de trabajo, de estudio, de vida, votando por AMLO han visto como esta ilusión se escurre entre sus dedos.

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El movimiento de mujeres en la pandemia

Desde hace varios años, al igual que en América Latina, el movimiento de mujeres ha tomado las calles, no sólo por el derecho a decidir, también por la exigencia de alto al feminicidio y en contra de los crímenes de odio. Así se vivió el último 8 de marzo en una jornada histórica por su masividad, que tuvo eco en más de 70 ciudades del país, la cual dejó claro que somos millones quiénes repudiamos la violencia patriarcal contra niñas, mujeres y personas LGBT.

Durante la pandemia, en medio del confinamiento, la violencia en nuestra contra no se detuvo. Hay cifras que apuntan a que en los últimos meses México alcanzó 11 feminicidios diarios, además, las llamadas de emergencia aumentaron un 60%. Esto a pesar de las declaraciones de AMLO quien trató de minimizar esta realidad, asegurando que la mayoría de las llamadas son falsas.

A pesar de los esfuerzos por contener nuestro descontento y de los intentos de mandar “a cuarentena” al movimiento de mujeres, en medio de la crisis sanitaria quedó claro que las mujeres formamos parte fundamental de los sectores esenciales (y por lo tanto de los más golpeados) y que la derecha no baja la guardia para avanzar en contra de nuestros derechos.

Durante estos meses, aprovechando la falta de presencia del movimiento de mujeres en las calles, el derecho al aborto fue rechazado en estados como Guanajuato, Querétaro, San Luis Potosí, y más recientemente Veracruz. Esto mientras se impulsan iniciativas reaccionarias como el llamado Pin Parental.

En este contexto la movilización del 28 de septiembre con motivo del Día Internacional de la Lucha por la Despenalización y Legalización del Aborto, se volvió una cita de honor para miles de jóvenes, madres, trabajadoras y feministas de todas las edades y en todo el país.

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28s: Crónica de una represión anunciada

El 22 de agosto fue reprimida una marcha de mujeres en León, Guanajuato. La marcha había sido convocada contra la violencia policial. Al término de la jornada, la policía a cargo de Diego Ramírez, gobernador por el reaccionario Partido Acción Nacional (PAN), detuvo a 22 mujeres.

Más tarde, el 5 de septiembre, una nueva movilización fue convocada en Ciudad Juárez, Chihuahua en repudio a la violencia contra las compañeras en Guanajuato. En el estado gobernado, también por el PAN, el escenario fue muy similar, la marcha fue reprimida con lujo de violencia y al término del día hubo 26 mujeres detenidas.

Como en otros momentos, en medio de la pandemia quedó claro que las reivindicaciones de las mujeres son uno de los sectores más incomodos para los gobiernos locales y el gobierno federal. En la CDMX a pesar de que en movilizaciones pasadas, ya se había hecho uso del, supuestamente extinto, grupo de granaderos (cuerpos policiacos especiales para "contener" manifestantes), la ciudad parecía un lugar exento de una línea represiva más franca.

El 28S se dieron cita desde muy temprano integrantes de colectivas separatistas y anarquistas; más tarde, en una convocatoria diferida, se sumaron a la jornada organizaciones sindicales, sociales, políticas y estudiantiles, que forman parte de la Coordinación 8M y en el cual participa Pan y Rosas.

Dos días atrás, la represión y hostigamiento, por parte de cuerpos armados a la movilización a propósito del 26 de septiembre, aniversario de la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, anunciaba el giro represivo de la 4T.

Con un despliegue policial que triplicaba la fuerza de las manifestantes, cuerpos policiacos especializados para movilizaciones de mujeres llamados Ateneas (policías mujeres) y granaderos tradicionales, a cargo de Omar Harfuch, y la jefa de gobierno de la CDMX, Claudia Sheinbaum, amedrentaron a los manifestantes y reprimieron la movilización durante casi 6 horas.

Esto mediante encapsulamientos, el uso de gas lacrimógeno y humo de extintores. Ante la represión lxs manifestantes nos negamos a retirarnos hasta que liberaran todos los contingentes. Más tarde se reportó el uso de violencia sexual en contra de algunas compañeras, por parte de los policías.

Represión con perspectiva de género

Ahora la línea de Claudia Sheinbaum y Andrés Manuel López Obrador, ha sido criminalizar la protesta y negar que el operativo haya reprimido y que esto haya sido por orden suya. Justificando las imágenes que se viralizaron en tiempo real, en una campaña de criminalización en contra de las manifestantes, bajo el argumento de que la policía “sólo se defendió” y apelando a un discurso por demás trillado diciendo “que las policías también son mujeres”, como si por ser mujeres no pudieran reprimirnos, o aplicar violencia sexual contra quienes protestamos. Queda claro que sean del género que sean, los policías defienden los intereses de la clase empresarial.

La movilización que reprimieron estaba compuesta por sectores de trabajadoras precarizadas y sindicalizadas, así como jóvenes estudiantes y precarias que, desde hace años se organizan como un polo independiente, crítico de la derecha y de los golpes del gobierno, en la Coordinara 8M que en esta ocasión salió a las calles a reclamar el derecho al aborto.

La represión fue un claro intento de negar que existan críticas por izquierda al gobierno, intentando acallar a sectores combativos, tratando de asemejarnos a la oposición por derecha llamándonos “conservadoras”. Queda claro que al gobierno de la 4T no le tiembla la mano al momento de impedir que mujeres se movilicen por demandas elementales como el alto al feminicidio o por aborto legal.

En esta ocasión no hay vuelta atrás, desde Pan y Rosas creemos que el movimiento de mujeres en México ahora tiene como reto, forjar una organización independiente de todos los partidos del régimen, incluyendo el MORENA. Sólo retomando las calles, en alianza con aquellos sectores asalariados que hoy están sufriendo las consecuencias de la crisis, es que podremos conquistar nuestros derechos y dar una salida distinta a la crisis.

Por ello desde pan y rosas creemos que el movimiento de mujeres debe hacer una dura crítica a todo aspecto reaccionario del gobierno así como sus vínculos con la iglesia, pero también denunciar la política antiobrera del gobierno que profundiza la precarización y ha dejado que se efectúen millones de despidos, que en su mayoría han sido aplicados a las mujeres, exigiendo a las direcciones sindicales que paren la tregua y se pongan a la cabeza de la lucha por los derechos laborales.

Es tiempo de que las mujeres trabajadoras quienes mayoritariamente padecen los efectos de la crisis económica, que son quienes mueren en abortos clandestinos y que hoy son las más expuestas a la violencia feminicida se pongan a la cabeza de la lucha contra la violencia en contra de las mujeres a nivel nacional.

Estas demandas son elementales para el fortalecimiento del movimiento de mujeres, y desde nuestra perspectiva deben estar acompañados de mostrar que el responsable de la violencia y explotación que vivimos es precisamente el sistema capitalista y patriarcal. Por ello creemos importante la construcción de un polo combativo antiburocrático e independiente en el movimiento de mujeres, que enlace las demandas del aborto y contra la violencia a la crítica abierta al capitalismo patriarcal.

Durante la pandemia, las compañeras organizadas en Pan y Rosas México, nos hemos mantenido organizadas en comités de trabajadoras, estudiantes y jóvenes precarias, con una perspectiva anticapitalista, socialista y revolucionaria. Acompañando conflictos como el de Notimex y levantando un programa que muestre que esta vez la crisis no la podemos pagar nosotras. Bajo esta perspectiva te invitamos a organizarte con nosotras, ¡súmate a un comité y preparemos un gran 25 de noviembre en las calles!

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