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Red Internacional

La multinacional agrotóxica Syngenta presentó la propuesta a Carla Vizzotti, junto a gerentes de Toyota y Unilever. Por el ausentismo causado por la nueva ola, quieren reducir los 5 días de aislamiento para contactos estrechos, reformar los protocolos a su favor y hacer descuentos a quienes no estén vacunados.

Lucho Aguilar@lukoaguilar

Lunes 10 de enero | 11:32

Los titulares de los diarios del viernes pintan el panorama: “La industria creció 7% en 2021”. “Guzmán busca apoyo de gremios y empresarios frente al FMI”. “La economía repunta pero la ola de contagios amenaza la recuperación”. “Omicron superstar”.

Otras noticias, que no llegan a los grandes medios, ayudan a ver el resto del panorama. “Más de 4000 gastronómicos aislados en Mar del Plata”. “Se multiplican los casos en Acindar y Siderar”. “Burger King: tengo covid-19, fiebre, y la empresa quiere que vuelva al laburo”.

El rebote de la economía se choca con la nueva ola. Y los empresarios no quieren perder ni una hora del tiempo que disponen de los hombres y mujeres que, en definitiva, hacen funcionar sus negocios.

El tema volvió a saltar este jueves en la reunión que tuvo ayer el ministro Martín Guzmán con importantes empresarios (Toyota, Syngenta, Unilever) y dirigentes de la CGT (Daer, Caló, Rodríguez). El tema principal era mostrar señales al FMI en medio de una negociación complicada.

Pero los gerentes aprovecharon para meter la discusión de los contagios y el ausentismo, quizás envalentonados por las últimas medidas del Gobierno. Recordemos que en los últimos días se eliminó la prohibición de despidos, la definición del covid como enfermedad “presuntamente laboral” y además se bajó los días de aislamiento a cinco.

Quien tomó la posta fue el CEO de la multinacional Syngenta. Antonio Aracre contó sobre la mencionada reunión en el programa “Ahora dicen” (Futurock). “Ayer tuvimos una reunión con ministros y sindicalistas y la ministra Vizzotti escuchó la preocupación que tenemos por el alto nivel de ausentismo que se está dando en las últimas semanas. No tanto por gente que se está enfermando, sino por gente que es contacto estrecho”.

A partir de allí el vocero empresario fue desplegando sus reales preocupaciones y propuestas.

Cuando la periodista Flor Halfon se refirió a la nueva medida de 5 días de aislamiento, Aracre reconoció que “esa es la preocupación, porque si contás eso más el tiempo que se positiviza el test, genera una expansión numérica preocupante. Algunos índices de ausentismo rondaban el 20%”. Claro señor, estamos en una pandemia y con muchos sectores trabajando a pleno, a pesar de las vacaciones. Ante la pregunta de la periodista si está la posibilidad de un cambio de protocolo que reduzca esos 5 días de aislamiento, el CEO reconoció que “se habló de eso, lo vamos a tratar de protocolizar con el Ministerio de Salud”.

¿O sea que habrá una política sanitaria para el país pero otra regirá puertas adentro de las empresas? ¿Una especie de “emergencia sanitaria” pero dictada por los gerentes de Recursos Humanos? Tranca.

El vocero empresario ya le puso nombre y todo: “Se acordó una mesa especial con la ministra y las empresas para ver cómo podemos reformular algunos protocolos, el tema de los autotesteos en las empresas, de modo que pueda establecerse una especie de pase sanitario empresarial”.

Pase sanitario empresarial. Toda una definición.

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Hay un dato interesante. Syngenta es una de las empresas más cuestionadas en el mundo por desarrollar más de 100 variedades de agrotóxicos. Toyota una de las creadoras del modelo de producción industrial que “rompe” trabajadores en un par de años. Uno se los imagina redactando los nuevos protocolos o su "pase sanitario" y le empieza a levantar fiebre y a doler el cuerpo. ¿Por qué será?

Aracre adelantó uno de los puntos del “pase”. “Que cada empresa pueda disponer de sus propias normas para que todos los empleados puedan estar vacunados. Empleado que no se vacuna empleado que no trabaja”. O sea, que no cobra.

Sin dudas la vacunación es una medida elemental de salud pública que ayuda a enfrentar los casos más graves de covid. Pero sorprende que las multinacionales que lucran con la salud, que hicieron trabajar “a pleno” fábricas como Toyota cuando todavía no había vacunas, que hacen negocios en países pobres donde las vacunas no llegan, ahora se muestren fanáticos de las campañas de inoculación.

Según Aracre “los sindicatos estaban de acuerdo” con el planteo. La CGT, que no peleó por un plan de vacunación urgente y permitió el regreso de actividades no esenciales en plena pandemia, aceptaría darle más poder a los gerentes para sancionar o hacer descuentos. No va. Las organizaciones obreras podrían, en cambio, hacer campañas de concientización sobre la importancia de vacunarse y exigir que el Estado facilite el acceso al sistema de vacunación a los miles de trabajadores y trabajadoras, sobre todo informales, que por distintas cuestiones no han podido hacerlo.

No puede haber ningún “pase sanitario empresarial”. No se puede dejar nuestra salud en las manos de los gerentes de Recursos Humanos. Hay que exigir a la CGT y los sindicatos que rechacen estos planes y convoquen asambleas para poner en pie comisiones de seguridad e higiene, elegidas por la base, que discutan los protocolos y puedan tomar medidas ante los incumplimientos.




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