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Red Internacional
La Izquierda Diario

Los empresarios del transporte siguen arrastrando deuda salarial y anticiparon que el mes que viene no podrán pagar los sueldos. Piden más subsidios y un nuevo tarifazo contra los usuarios. Es necesario recuperar la organización con asambleas de base, para pelear por salario, contra la persecución patronal y por protocolos de bioseguridad.

Sábado 13 de marzo | 14:06

La bronca e incertidumbre recorren nuevamente las líneas de colectivos; en lo que va de marzo los trabajadores no percibieron aun la totalidad de su sueldo, padecen una vez más la especulación de los empresarios nucleados en la AETAT, que ya le pusieron fecha al próximo conflicto: abril, no casualmente, en el inicio de las sesiones del concejo deliberante donde se tratará un nuevo tarifazo contra los usuarios.

Daniel Orell (titular de AETAT) manifestó no poder garantizar el servicio si no se ponen en marcha medidas para palear la crisis en el sector. En lo inmediato que la provincia se abstenga de descontar la primera cuota el "préstamo" de 300 millones que recibieron en diciembre. En el día de ayer los fondos se acreditaron en su totalidad, sin embargo las patronales aun deben la mitad del sueldo, el saldo del acuerdo paritario del año pasado y los 15.000 pesos que acordó la UTA nacionalmente en concepto de actualización salarial.

Los empresarios también reclaman un aumento en los subsidios provinciales (actualmente son 170 millones de pesos) y un nuevo tarifazo. Apoyándose en declaraciones del ministro de Transporte de la Nación, Mario Meoni, quien expresó que “si no fuera por los subsidios, el boleto debería rondar los $100”, sostienen que el aumento del boleto es una medida indispensable para pagar los sueldos de los trabajadores. Afirmación que es falsa ya que en cada tarifazo los trabajadores se han encontrado también peleando por su sueldo.

Días atrás el secretario general de la UTA, Cesar González, anunció que si no se regularizaba el pago de la totalidad de los sueldos hasta el lunes próximo irían al paro. A reglón seguido hizo propios los argumentos de la AETAT acerca de la crisis del sector, de la insuficiencia en los subsidios y la necesidad de que se destraben los fondos provinciales para el transporte.

Pero la realidad es que los empresarios del transporte han amasado ganancias millonarias con los subsidios que los distintos los gobiernos han mantenido sin cuestionamiento, basta solo con tomar el caso de Jorge Berreta, vocero de las patronales, con participación en 8 empresas de transporte, para darse una idea de la magnitud del negocio.

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Pero el reclamo de los trabajadores no es solo el salario. Desde diciembre, y ahora con el inicio de las clases, los colectivos van estallados de pasajeros, exponiendo a choferes y pasajeros al contagio de COVID-19. En la mayoría de las líneas los servicios se redujeron a la mitad el año pasado y solo unos pocos fueron restablecidos. En líneas como la 6, por ejemplo, la única medida dispuesta por la empresa fue aumentar solo 1 servicio más; los trabajadores tienen que proveerse ellos mismos los elementos de seguridad e higiene. También denuncian los trabajadores una cacería por parte de las patronales con informes y suspensiones más o menos generalizada en numerosas líneas, contra choferes que participaron de las movilizaciones o trabajadores con menos antiguedad cuyos legajos están siendo manchados a fin de preparar el terreno para futuros despidos.

Asambleas para organizar la bronca

Las patronales preparan un nuevo ataque al salario con el fin de poner sus reclamos (tarifazos, subsidios) en la agenda pública. La UTA anticipó que esta vez sí, está dispuesta a ir al paro. Pero las decisiones acerca de cómo pelear y qué demandas poner sobre la mesa debe pasar por los propios trabajadores. Hay que exigir a los delegados de cada una de las líneas que convoquen asambleas y evitar que el gremio cierre cualquier acuerdo a espaldas de los trabajadores.

En los últimos meses, muchas líneas han dado muestras de esto rompiendo con el cerco de la UTA. El año pasado, los trabajadores de la línea 18 le impusieron la asamblea a los delegados y un paro a la patronal que la UTA tuvo que respaldar. Algo similar pasó en la línea 17, donde los trabajadores se autoorganizaron en asamblea anunciando un paro que desafió la tregua de la UTA, que lo tildó de "ilegal". Son apenas algunos ejemplos de cómo empezar a recuperar la organización y la unidad de los trabajadores para pelear con más fuerza.

Es necesario que los trabajadores levanten una perspectiva independiente para la crisis del transporte en unidad con los usuarios. En vez de seguir ahondando el agujero negro de los subsidios y aplicar tarifazos a libro cerrado contra los trabajadores, hay que exigir la apertura de los libros contables de todas las empresas para ver a dónde se fue la plata de la recaudación y subsidios en todos estos años. Pero además es necesario terminar con la privatización de este servicio público y avanzar hacia una estatización bajo control de trabajadores y usuarios.

La crisis en el transporte público no es un hecho aislado. El gobierno de Alberto Fernández viene ajustando los presupuestos, habilitando tarifazos e imponiendo para todos un mismo techo salarial por debajo de la inflación. Mientras tanto, se multiplican las luchas de distintos sectores de trabajadores en todo el país. En Tucumán hay procesos de lucha abiertos en la UATRE contra el recorte en los planes interzafra y contra el trabajo a destajo; en docentes y trabajadores de la Salud, contra el techo salarial y la persecución del gobierno; los autoconvocados del comercio siguen peleando por el horario corrido. Si empezaran a coordinarse las luchas en curso estaríamos en mejores condiciones que esta vez el ajuste no lo descarguen sobre los hombros de los trabajadores.




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