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Red Internacional

La Asociación Citrícola del NOA presiona por mayores beneficios fiscales, crediticios y un régimen cambiario especial para sus exportaciones. Amenazan con desechar miles de toneladas de fruta y aseguran que miles de puestos de trabajo están en peligro. Un clásico del llanto empresarial a pesar del aumento de sus exportaciones.

Emiliano TrodlerEconomista.

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Jueves 8 de septiembre | 16:32

El gobierno provincial acaba de anunciar que impulsará la “emergencia en el sector citrícola”, habilitando un canal directo con el Comité de Emergencia de la Nación para tratar una serie de medidas que apuntan a beneficios impositivos y facilidades crediticias para las grandes empresas del sector que ya cuentan con la exención en retenciones a la exportación y tampoco pagan impuestos a los ingresos brutos en la provincia.

Ahora van por más y piden un tipo de cambio especial, más devaluado, como el que el agropower sojero le arrancó al gobierno nacional. Con esta agenda se presentó la Asociación Citrícola del Noroeste Argentino (Acnoa) ante el diligente gobernador, Osvaldo Jaldo, y el ministro de Desarrollo Productivo de la provincia, Alvaro Simón Padros, quien aseguró que van a "hacer las gestiones para ver si se puede tener un dólar limón".

En aquella reunión, los empresarios del sector anunciaron (por enésima vez) la peor crisis de la historia del sector. Los mismos vaticinios catastróficos que sostienen año tras año, a pesar de la trayectoria expansiva y la proyección internacional del complejo limonero argentino.

Un poco de memoria viene bien para ilustrar el punto: en los últimos 10 años, los empresarios citrícolas hablaron de “crisis terminal” y reclamaron la “emergencia agropecuaria” en 2011, 2012, 2014, 2015; 2016, 2019, 2020 y 2021. En casi todos estos años, las empresas amasaron enormes ganancias netas.

Este año el contexto es el de la guerra en Ucrania; primero dijeron que se había bloqueado el mercado ruso; ahora aseguran que el encarecimiento del transporte y el aumento en el precio de algunos insumos, como los fertilizantes o el gas, los está llevando a la ruina. Además, sostienen que la brecha cambiaria es la mayor dificultad interna. En este contexto, anticipan que dejarán de cosechar unas 250.000 toneladas de fruta. No sería la primera vez, ya en 2019 los productores desechaban miles de toneladas que habían madurado tardíamente porque la industria no tenía la capacidad de procesarla toda junta. Contradicciones de un sistema que destruye riqueza cuando produce demasiada riqueza.

Pero entonces, ¿qué pasa en la industria del citrus?¿Estamos ante la peor crisis del sector? Veamos.

Las exportaciones de 2022 superan las de 2020 y 2021

De acuerdo a las cifras del Indec, las exportaciones del complejo citrícola en Tucumán medidas en dólares tienen una clara tendencia alcista desde 2003, más allá de los altibajos de algunos años. Si uno observa la trayectoria de los últimos 20 años, se observan un crecimiento casi ininterrumpido hasta 2018 y una caída en los años 2019, 2020 y 2021. Pero en la tendencia más general, las caídas tienden a tener un piso cada vez más alto. La disminución de las exportaciones durante la pandemia no llegó a tocar el piso de 2014. Y ya en el primer semestre de 2022, las exportaciones superan la marca de 2020 y 2021 completos.

Las barras en rojo del gráfico que exponemos más abajo indican los años en que los empresarios del citrus reclamaron la “emergencia agropecuaria”. Queda en evidencia que este reclamo se da casi de manera constante, sean años de crecimiento o de recaída en las exportaciones.

Fuente: elaboración propia en base a Indec
Fuente: elaboración propia en base a Indec

Otro argumento falaz es que la guerra en Ucrania implicó un bloqueo al mercado ruso. Hasta las cifras que recoge semanalmente ACNOA lo desmiente. En 2022 la exportación de limón a Rusia se incrementó este año en un 21% y a Europa en un 17% respecto a 2021.

Tampoco es cierto que la zafra se haya interrumpido por el “cierre prematuro de las exportaciones”, como sostuvieron los empresarios. La exportación tiene un carácter estacional, concentrada entre abril y septiembre con un pico en junio. En 2022, entre enero y agosto, lejos de haberse frenado, las exportaciones medidas en toneladas de fruta superaron a lo despachado en 2020 y 2021.

Lo cierto es que la capacidad de almacenamiento (equivalente a dos años de producción) está colmada, según fuentes del sector. Y es que en los años que disminuye la exportación, la industria procesa la fruta y se “stockea”, almacena aceites y jugos esenciales. Es lo que pasó en 2020 y 2021, años en que cae la exportación. Pero este año las ventas al exterior se recuperaron, se vendió parte de ese stock pero la capacidad de almacenamiento sigue saturada por los límites de la propia capacidad instalada de la industria. Por eso es posible que la industria termine desechando una parte de la producción de limón fresco.

Los precios están subiendo

Otra falacia que circula es que los precios internacionales del limón se derrumbaron. Es cierto que hubo un derrumbe de los precios en 2020 y 2021. El precio internacional del limón fresco que exporta argentina pasó de 806 dólares en mayo de 2019 a 739 dólares la tonelada en mayo de 2020 y en abril de 2021 volvió a caer hasta los 643 dólares. Pero ya para este año, en mayo de 2022, el precio saltó a 816 dólares la tonelada y borraron toda la caída de los dos años previos superando la marca de 2019.

Sin embargo, en julio de este año la Aduana fijó un “precio de referencia” para el limón entre 550 y 640 dólares la tonelada. Es decir que las exportadoras pueden declarar sus exportaciones a precios muy por debajo de los que efectivamente realizan en el mercado mundial, un aval liso y llano a la fuga de divisas al exterior.

El aumento de los ingresos por exportaciones en todos estos años se ve reflejada en los Estados Contables de una empresa líder mundial en el sector como es la citrícola San Miguel, que registra ganancias netas de manera ininterrumpida entre 2014 y 2020. En plena pandemia, durante el derrumbe económico mundial más importante desde la Gran Depresión de los años 30, la San Miguel obtuvo ganancias netas por 2952 millones de pesos!. A pesar de las ganancias acumuladas, en 2019, 2020 y 2021, el gobierno nacional dictó la emergencia para el citrus.

¿Cuántas veces la Uatre pidió la emergencia laboral?¿Cuántas veces el Ministerio de Trabajo fue a relevar el trabajo en negro en las fincas? Ninguna. La agenda del gobierno provincial apunta a seguir transfiriendo recursos al bolsillo de los empresarios.

Ciertamente en 2021 se registra una pérdida neta de 1021 millones de pesos, asociada al aumento internacional en los precios de la energía y fletes en todo el mundo. Un fenómeno asociado a los cuellos de botella generados durante la recuperación pospandémica. Esta escalada de los costos se aceleró más rápidamente que los precios del limón en 2022, por lo que podría llegar a darse un escenario similar al del año pasado. Pero hay que decir que las pérdidas netas del ejercicio 2021 equivalen apenas a un tercio de las ganancias netas del año inmediatamente anterior y apenas el 7% de las ganancias acumuladas entre los tres años que van de 2018 a 2020.

Control obrero y reconversión productiva

Los empresarios de ACNOA amenazan con que miles de puestos de trabajo corren peligro si no se cumplen sus demandas. Lo cierto es que para esta época del año, todos los años, la zafra se va terminando y decenas de miles de familias quedan sin sustento, sin obra social y sin ningún derecho. En notas anteriores hemos demostrado que aplicando apenas un impuesto del 6% sobre las grandes empresas de la provincia se podría universalizar los planes interzafra y llevarlos aproximadamente al nivel de un salario mínimo.

Los emergentes de lucha de autoconvocados desde el 2021 y 2022 han destapado la olla de la situación de trabajo y salario en los campos y empaques del limón. Esa enorme fuerza que sale a las rutas y bloquea fábricas, por el salario y por mejores condiciones de trabajo, tiene en sus manos una tarea enorme para que la historia no se repita.

La pelea es por una salida de fondo a un problema que tiene raíces estructurales en la configuración de la organización económica y social de la provincia. ¿Quién dijo que Tucumán tiene que organizar la fuerza de trabajo industrial casi exclusivamente alrededor del azúcar y el limón? La organización capitalista del trabajo alrededor de estados dos agroindustrias será un gran negocio para los empresarios, pero genera una masa de desocupación fluctuante que facilita la precarización laboral del conjunto de la clase obrera de la provincia.

Junto a la pelea por arrancar mejores condiciones de trabajo y por el aumento de los planes interzafra, es necesario empezar a discutir una salida propia de los trabajadores apuntando a una reconversión productiva bajo control de los trabajadores, que combine la utilización racional de las tierras y los recursos en función de las necesidades sociales más acuciantes de las amplias mayorías.

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