Mundo Obrero

MENDOZA

Empleadas domésticas: esclavas en el siglo XXl

Una multitud de mujeres se abren paso cada día, desde las primeras horas de la mañana, para llegar a casas ajenas donde limpian, cocinan y crían hijos también ajenos. Sus historias contadas por ellas.

Miércoles 31 de agosto de 2016 | Edición del día

¿Cómo sobrevivir y no desistir en el intento? Esto es lo que piensa a diario una mujer que trabaja en el servicio doméstico. ¿Cómo sobrevivir con un sueldo que no llega a cubrir el 50% de la canasta básica? ¿Cómo sobrevivir sabiendo que no se llega a fin de mes?

Es que se trata de uno de los trabajos donde constantemente se sufren humillaciones de patrones que toman mujeres de diferentes nacionalidades, buscando alguien que les trabaje más por menos sueldo. Un trabajo en el que te contratan por $51 la hora (sólo en el mejor casos) para realizar tareas de limpieza y al cabo de un corto período las tareas pasan a ser múltiples pero por el mismo sueldo. Un trabajo en el que una mujer queda a cargo de una casa y todos sus quehaceres (limpieza, planchado, cocina, etc.) incluyendo el cuidado de niños o adultos mayores, sin reconocimiento y mucho maltrato. "La chica", "la muchacha", "la señora que limpia", "la señora que me cuida" en el caso de los niños.

La mayoría de estos sueldos no contemplan el gasto de pasaje en colectivo, el único medio de transporte utilizado, ya que la concentración de estos barrios privados que reciben a diario a cientos de trabajadoras, se encuentran alejados y mayormente concentrados en una misma zona, como por ejemplo Chacras de Coria en Luján de Cuyo, Mendoza.

Allí las empleadas son las encargadas de hacerse cargo de las tareas generales de casas lujosas, en condiciones precarias, de constante inestabilidad y con una total desvalorización del esfuerzo de cada hora trabajada. Son pocas las mujeres que trabajan en blanco y con el acuerdo salarial actualizado.

Es por todo esto, que a través de las redes sociales como Facebook y WhatsApp se compartió una nota de La Izquierda Diario después de algunas situaciones cotidianas y nos fuimos conociendo, viendo cómo juntarnos y hacer algo.

El encuentro llegó. Arrancamos charlando sobre la nota que tuvo gran aceptación en varias mujeres. Vinieron los comentarios de apoyo y mucho reconocimiento en lo que cuenta esta trabajadora de Tigre. A partir de esto nació un grupo de WhatsApp llamado "limpiando paraísos ajenos". Se fueron sumando mujeres del servicio doméstico con intereses en común. A través del grupo circuló el nuevo acuerdo salarial; información sobre nuevos aumentos; categorías; etc. También las anécdotas, diferentes experiencias y surgió la idea de escribir para el diario contando lo que vive a diario una empleada del servicio doméstico también en Mendoza.

Limpiando paraísos ajenos, testimonios en primera persona

"Vivo en Rivadavia y tengo 22 años. Soy mamá de un niño de 4 años. Me levanto a las 4:30 de la mañana para tomar el colectivo de las 5:10, el primero que sale para Luján y que tarda más o menos 1:45hs. Me bajo y tomo un segundo colectivo para llegar a mi trabajo, en un nuevo viaje de unos 25 minutos. Trabajo hace 5 años en la misma casa, de lunes a sábados de 8:00 a 13:00. Cuando salgo de ahí entro a otra casa que queda en el mismo barrio y cumplo el horario de 13:30hs a 17:00hs. Entre los dos trabajos llego a $7.000 mensuales, de lo cual $1200 se van en pasaje.

Después de una larga jornada llego a mi casa aproximadamente a las 21 hs, y allí sigue el quehacer de mi casa. Puedo ver a mi hijo con suerte antes que se duerma. La vida que llevan mis patrones es con lujos, salidas, viajes y todo eso. Yo no puedo ofrecerle a mi hijo ni siquiera tiempo ni plata para tomar un helado. Sólo alcanza para comer, dormir y arrancar al otro día otra vez".

“Trabajo desde que tengo 19 años. Recuerdo que mi primer trabajo fue en Chacras, Luján. Trabajaba de lunes a sábados y uno de mis peores momentos en ese trabajo fue cuando pedí estar en blanco y mi patrón me respondió "vos no te mereces estar en blanco por tu trabajo, no tenés estudios universitarios, en cambio yo sí porque soy ingeniero". Aguanté casi un año, pero mi salud se fue deteriorando. Llegué a pesar 27kg, nunca pase tantos nervios y angustia. Hoy en día trabajo en 3 casas, de 7:30hs hasta las 16:00hs, de lunes a sábado, estoy en negro y mi sueldo no llega ni siquiera a los $7000. Este es uno de los trabajos donde una pasa muchas cosas terribles, además de la precariedad a la cual estamos sometidas".

“No tengo mucha experiencia en este rubro, es la primera vez que trabajo en una casa. Antes era moza, otro trabajo mal pago. Hace dos semanas que logré que me pagaran lo que realmente se paga. Yo cobraba $40 la hora, porque siempre se quejaban de que no tenían plata y por tener un trabajo yo no dije nada hasta que logré que mi patrona me pagara más. Generalmente estoy cuatro horas, pero cada vez me exige más. Cuando empecé, ella quedó conmigo que iba lunes y viernes, pero de repente por dos semanas no me llamó. Cuando hable con ella para saber si iba a seguir yendo me dijo que no era nada seguro, que no habíamos quedado nada seguro. Pero después volvió a llamarme. La verdad es que la desvalorización de la gente que trabaja de esto es muy grande".

"Soy empleada doméstica hace varios años. Mamá de tres niños y sostén de familia. Trabajo por $5000 mensuales, todos los días hasta las 14hs. Entré a trabajar sólo por tareas de limpieza, pero hoy cocino; limpio; cuido niños y hasta el perro. A diario veo cuán grande es la diferencia de las vidas, cuanto derrochan mis patrones en servicios; alimentos; esparcimiento y a mí me toca ir al súper y decidir si traer te, azúcar o leche y si comer verdura o carne. Cuando he pedido aumento se me ha negado, dando como excusa que lo que me pagan es un sueldazo para lo que yo hago. Hay constante humillación, pero yo tengo que llevar a casa la comida para mis hijos. La diferencia con la vida de los patrones es cruda. Una tiene que vivir con el 1% de lo que ellos gastan en un viaje. ¿Cuál es el precio de las personas? ¡Hay tanta diferencia en las formas de vida! Espero organizarme con mis compañeras que trabajan en la zona para no sufrir tantos abusos y humillaciones".







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