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Elecciones en la UBA: ¿qué se vota?

Del 2 al 6 de septiembre se vota en las 13 facultades de la Universidad de Buenos Aires. Una disputa política que se da en medio de una crisis brutal que está empobreciendo la vida de millones de personas

Jueves 29 de agosto | 23:53

El dólar llegó a $62, el Gobierno dijo que quiere “reperfilar” la deuda porque no puede pagarla y en todos lados se habla de default. Alberto Fernández le saca sonrisas a Magnetto, se pone contento de reencontrarse con la mesa de enlace y es felicitado por los empresarios más depredadores del país. Mientras tanto, millones de personas se hunden en la pobreza. En ese contexto, del 2 al 6 de septiembre habrá elecciones en toda la UBA y son varios los organismos que renuevan la conducción en la universidad. ¿Qué se vota? Veamos.

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Centros de Estudiantes

Son las herramientas que tienen los estudiantes para organizarse. Se gana por mayoría automática: funciona con “una persona, un voto” y todos los estudiantes con al menos dos materias aprobadas en el CBC pueden votar. La fuerza ganadora obtiene la presidencia del centro de estudiantes y la que sale segunda se queda con la secretaría general.

En las facultades con más tradición de lucha, como Filosofía y Letras o Sociales, las elecciones estudiantiles son autónomas, sin injerencia de las autoridades. Muy distinto a lo que pasa en algunas como Derecho o Económicas, en las que la conducción del centro estuvo históricamente ligada a la gestión y entonces son las autoridades las que organizan los todo.

Con los resultados en cada facultad las distintas fuerzas se reparten, también, los delegados para el congreso de la FUBA (Federación Universitaria de Buenos Aires).

Consejos Directivos

Son los órganos de co-gobierno de cada Facultad, donde se toman la mayor parte de las decisiones sobre los contenidos académicos, los concursos y designaciones docentes, entre otras cosas. Se eligen 16 consejeros: 8 por el claustro de profesores, 4 por el de estudiantes y 4 por el de graduados.

Pero en el claustro de profesores no están los docentes que dan clases todos los días. Solo pueden postularse y votar los concursados, que son una ínfima minoría. Los “Ad honorem” y los interinos no participan, o lo hacen como graduados. Según el último censo de la UBA, realizado en 2011, los profesores “regulares” eran 2495 en toda la universidad, mientras que los estudiantes eran más de 262 mil.

Es una exigencia histórica que los trabajadores no-docentes, los que garantizan el funcionamiento cotidiano de la universidad, participen en los órganos de co-gobierno. Hoy sólo participa, con voz pero sin voto, un representante de los no-docentes en los consejos directivos de algunas facultades.

Juntas de Carrera

Son órganos de consulta sobre temas específicos de cada carrera. Facultades como Filosofía y Letras y Sociales mantienen estos órganos con una composición similar a la del consejo directivo: 5 consejeros por cada claustro. Las decisiones que toman son elevadas luego al consejo directivo para su aprobación definitiva. Otras Facultades como Derecho, Económicas, Medicina, entre otras, no tienen juntas de carrera sino departamentos designados por las autoridades y sin participación estudiantil.

Directores de carrera

Los elige el decano de la facultad, con la excepción de algunas facultades como Filosofía y Sociales en donde, como resultado de la lucha de la comunidad educativa, son electos en los claustros, con un voto que es directo pero “ponderado”. Una vez electos de esta forma, los aprueba el consejo directivo.

¿Qué es el voto ponderado?

Si tomamos como ejemplo las elecciones obligatorias 2013 en la facultad de Ciencias Sociales en las que se tenía que renovar también el decano, votaron para el consejo directivo 14079 estudiantes, 2535 graduados y 213 profesores. Lo que implica que hubo un consejero por el claustro de profesores cada 26 votantes, uno por el de graduados cada 634 votos y uno por el claustro estudiantes... ¡cada 3520 electores! Una buena ilustración de algo que se repite, en mayor o menor medida, en todas las facultades de la UBA. Un sistema que, lejos de ser moderno y democrático, es parecido a lo que pasaba antes de la revolución francesa de 1789, hace 230 años.

Un régimen de y para pocos

Este año, el presupuesto de la UBA ya estaba por detrás de la inflación proyectada. Pero con la última devaluación, después de las PASO, se redujo un 17% más en términos reales. Al mismo tiempo avanzan en el vaciamiento del Conicet, que con la reducción del presupuesto del año pasado dejó afuera a más de 2100 becarios.

El régimen antidemocrático está para aplicar esos ajustes mientras garantizan los negocios de unos pocos funcionarios aliados de cada gobierno de turno. Un buen ejemplo es el de Emiliano Yacobitti, hoy vicedecano de Económicas, que usaba la plata del Hospital de Clínicas para la campaña de Martín Lousteau en la Ciudad, según una denuncia del periodista Alejandro Bercovich.

El peronismo cerró alianzas con “todos”, como a nivel nacional. Por ejemplo con sectores como “La Centeno”, un espacio referenciado en el sindicalismo burocrático de Julio Piumato en derecho. O incluso “La Ues”, agrupación del PJ que en Sociales directamente se alió con la Franja Morada, la agrupación del radicalismo. Alianzas como esas son las que los llevaron en su momento a apoyar la asunción de Alberto Barbieri, el rector que se postulaba como ministro de Educación en un eventual gobierno de Scioli y que en los últimos años se mostró orgulloso de su buena relación con el gobierno de Cambiemos.

Los desafíos de la Izquierda

Las principales fuerzas políticas, sean las de Cambiemos (Franja Morada, Nuevo Derecho) o las del Kirchnerismo/Peronismo (La Ues, La Cámpora, Nuevo Encuentro, La Centeno), no van a hablar de la difícil situación que viven cientos de miles de jóvenes, que en su gran mayoría terminan abandonando los estudios a causa del ajuste. Se van a pasar toda la semana haciendo campaña con la promesa de ofrecer apuntes más baratos y otros servicios, pero están ligados a las autoridades de la universidad y a los partidos políticos que garantizan que se siga deteriorando la educación pública y la calidad de vida de millones de personas, mientras siguen ganando los especuladores, los banqueros y los grandes terratenientes.

El Frente de Izquierda Unidad, referenciado en Nicolás del Caño y Myriam Bregman, es el único espacio que va a plantear este debate y la necesidad de que miles de estudiantes se organicen para enfrentar lo peor de la crisis, que todavía está por venir.

La decisión de unir a la izquierda, que a nivel nacional tuvo su expresión en las PASO con la incorporación del MST y otros grupos tuvo su correlato en la universidad. Conformó listas unitarias en todas las facultades donde se venía presentando y desembarcó en la Facultad de Ciencias Médicas. Una política necesaria para fortalecer la pelea por la democratización de la UBA y por centros de estudiantes independientes de las autoridades, los gobiernos y los empresarios.







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