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Elecciones CTA: en el subte ganó el oficialismo, importante triunfo del clasismo en la Línea B

En el marco de una elección fraudulenta de la CTA a nivel nacional, el 60 % de los afiliados de AGTSyP no fue a votar. Ganó el oficialismo pero la oposición encabezada por Claudio Dellecarbonara dio un fuerte debate contra la entrega del derecho a huelga y logró consolidar una importante victoria en su bastión de la línea B con el 60 % de los votos del sector. Los desafíos de la oposición para lo que viene.

Jueves 6 de septiembre de 2018 | Edición del día

Las elecciones de la CTA-Yasky, como denunció la oposición Multicolor en reiteradas presentaciones a la Junta Electoral, fueron completamente fraudulentas.

La conducción kirchnerista, que viene de firmar la conquista de entregas en sectores como telefónicos, y de aceptar una tregua con el ajuste del macrismo y el FMI en el subte por medio de un acta que restringe enormemente el derecho a huelga (y que no fue consultada previamente a la base), organizó una verdadera farsa.

Entre los principales métodos de fraude, hay que señalar que escondieron los padrones hasta último momento haciendo imposible controlarlos; en estatales los afiliados no pudieron votar ya que nunca se les informó dónde lo podrían hacer; en aeronáuticos no dejaron entrar a candidatos y fiscales para controlar las urnas; en Mendoza fue todo tan irregular que ni siquiera el candidato a Secretario General de la Multicolor lo dejaron votar; hubo cientos de afiliados de todo el país que no aparecieron en los padrones, etc, etc, etc.

En el subte, la conducción de Pianelli y Segovia, que viene degradando cada vez más el funcionamiento del sindicato, como se ve en la cada vez menor consulta de las decisiones con la base de los trabajadores, también hizo lo suyo. No difundieron la convocatoria en tiempo y forma (el mismo día de la elección había cientos de trabajadores que no sabían que había elección); la Junta Electoral, controlada monolíticamente por el oficialismo, se negó a que hubiera una urna volante (como había habido en 2015) y así hizo casi imposible que participaran masivamente sectores como estaciones o talleres, que para emitir su voto llegaban en algunos casos a tener que atravesar toda la ciudad. También, estableció un horario de votación que dificultó enormemente la votación de los nocheros y del sector que trabaja desde las 17 h hasta el cierre. Por último, votó gente sin DNI, tan solo con carnets sin foto alguna.

A eso hay que sumarle que para muchos trabajadores del subte la CTA es un asunto ajeno. No solo porque la conducción de AGTSyP incorporó al gremio a esta central de forma inconsulta con los trabajadores, sino también porque la CTA-Yasky no aportó nada al importante conflicto que protagonizaron este año los trabajadores del subte. De esta forma, el 60 % del padrón de AGTSyP optó por no votar.

La pelea de la Multicolor

La lista Multicolor, en la Ciudad de Buenos Aires, fue encabezada por Claudio Dellecarbonara, para proponer un cambio de rumbo en la central, para que no sea un instrumento de campaña para 2019, como propone Yasky, sino una herramienta de lucha y organización para enfrentar ahora el ajuste de Macri, el FMI y los gobernadores. La CTA, que agrupa a cientos de miles de trabajadores, podría ser un poderoso instrumento para enfrentar los ataques, si no fuera por la orientación de su conducción, que diluye todo su peso, divide las luchas y no pone en pie ningún plan de lucha serio.

En el subte, la agrupación Bordó en la Multicolor (lista conformada junto a La Naranja) también planteó un balance del conflicto de los trabajadores de AGTSyP, contrapuesto al de la conducción de la Roja y Negra. La campaña opositora planteó que la firma del acta de restricción del derecho a huelga fue la coronación de una lucha en la que el oficialismo se negó a poner en juego toda la fuerza de los trabajadores desde las bases, coordinar con otras luchas y unirse a los usuarios rechazando los tarifazos y el mal servicio de Metrovías. Iniciativas que sí llevó adelante la agrupación Bordó, por ejemplo presentando junto a Myriam Bregman y Patricio del Corro el amparo que mantuvo frenado el tarifazo durante meses.

Al día de hoy, y por esos motivos, en el subte hay pérdida salarial y sanciones antisindicales que será más difícil enfrentar por la firma del acta que restringe el derecho a huelga.

A pesar de las irregularidades, se pudo desarrollar una intensa campaña militante para llevarle la propuesta a cientos de compañeros.
En la Línea B, donde se había rechazado el acta por amplísima mayoría en sectores como Tráfico y Estaciones, la Multicolor ganó la elección de forma contundente con el 60 % de los votos.

En el resto de las líneas, donde también hay descontento pero la organización de la oposición es más incipiente, se impuso el oficialismo (que cuenta con un aparato de más de 100 personas entre delegados y miembros del Secretariado Ejecutivo), así como en la elección general de conjunto (con el 75 % de los votos).

El oficialismo de la Roja y Negra, en algo que es peligroso para los trabajadores, intenta vender la ilusión de que firmando la paz social y entregando formas de lucha como el derecho a huelga ante el Gobierno y Metrovías, se podrán evitar nuevos ataques. Pero la realidad es al revés: con un sindicato debilitado en sus herramientas para pelear, más temprano que tarde intentarán nuevos golpes contra los trabajadores.

Por eso, para la oposición está planteada una importante discusión para debatir con todos los compañeros que en un marco de un fuerte ajuste contra el pueblo trabajador, tenemos que fortalecer las organizaciones de los trabajadores y nuestra capacidad de lucha. Firmar la restricción del derecho a huelga, es todo lo contrario y nos prepara de la peor manera para lo que vendrá.

Partiendo desde el triunfo en la Línea B y los compañeros que apoyaron a la oposición en cada uno de los sectores, queda pendiente el desafío de extender en todo el subte una fuerte organización que se proponga cambiar el rumbo del sindicato y pelear por otra orientación para la CTA y la AGTSyP, como parte de la lucha de todo el pueblo trabajador para que esta vez la crisis la paguen los capitalistas. La gran campaña militante que hizo La Bordó en la Multicolor, siembra pasos en ese sentido.







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