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Red Internacional

CÓRDOBA/CULTURA. El sector circense exigió en un comunicado la declaración de la emergencia cultural

Desde la Agrupación de Personas Trabajadoras de Circo (APTCC) emitieron un comunicado donde denuncian la situación del sector cultural y realizan una serie de exigencias al Estado para que se haga cargo de la situación.

Lunes 4 de mayo de 2020 | 12:22

La aplicación efectiva del aislamiento social profundizó la situación económica recesiva y una situación social que ya venía siendo crítica. Los más afectados durante el parate de la cuarentena fueron aquellos sectores de la economía más precarizados, como las y los trabajadores que se encuentran en la informalidad.

Dentro de esos sectores se encuentra el del ambiente artístico. Con todos los espectáculos suspendidos y la imposibilidad de realizar sus actividades en la calle, la cual es el escenario de muchas y muchos de ellos, la situación se ha vuelto ciertamente desesperante.

Sin ningún tipo de ingreso para afrontar alquileres, el pago de servicios e incluso para afrontar el alimento diario, artistas de todos los ámbitos han empezado a organizarse para buscar una salida y plantear una serie de demandas a los diferentes Estados. Entre ellas la declaración de la emergencia cultural.

Reproducimos aquí el comunicado completo de la APTCC:

Comunicado de la APTCC - Agrupación de Personas Trabajadoras del Circo de Córdoba:
“TODO LO SOLIDO SE DESVANECE EN EL AIRE.”

Crisis en el Arte y la Cultura en tiempos de Pandemia.

Vivimos tiempos excepcionales. La pandemia que recorre el mundo ha dejado al descubierto la destrucción neoliberal de los sistemas de salud, va dejando miles de muertos en todo el planeta y millones de afectados por el parate mundial de la economía y las cadenas productivas. En este sentido, también les artistas y personas trabajadoras de la cultura venimos padeciendo fuertemente.

Si bien consideramos necesario el aislamiento colectivo para hacer frente a la pandemia, también vemos insuficientes dichas medidas si es que no se dispone de un plan acción conjunto como ya diferentes sectores de la Salud han venido solicitando y en el que se eche mano de todos los recursos necesarios para dar respuesta también a todas las alarmas sociales ante la emergencia laboral y para el sostenimiento de los hogares populares.

La pandemia vino a poner en evidencia lo invisible, lo que durante años los diferentes gobiernos no resolvieron: la precariedad laboral. Esto se traduce en bajos ingresos, inestabilidad laboral, contrataciones penosas e irregulares, pagos con retrasos, falta de cobertura de seguridad social, entre otras situaciones que vivimos les artistas y trabajadores de la cultura. La cuarentena no puede ocultar que millones vivimos en situaciones de hacinamiento, desempleo y precarización, bajo las cuales las mujeres son quienes más se ven afectadas, con trabajos precarios y situaciones de violencia, que en la cuarentena han crecido de manera brutal.

Mientras se viralizan en redes miles de contenidos culturales no se atienden las necesidades profundas que padecemos quienes realizamos esas producciones circenses, musicales, teatrales, entre otras.

El parate en nuestro sector, el circense, es total desde que comenzó la cuarentena, es incierta aún la fecha en la que podamos volver. Nos encontramos frente a: bajas de contrataciones, cancelaciones de shows y funciones, clases detenidas, compañeres que viven al día en semáforos o plazas sin lograr su sustento, espacios culturales que no pueden mantenerse y a punto de quebrar, imposibilidad de continuar los desarrollos formativos en talleres y escuelas, entre otros padecimientos.

Distintas declaraciones de funcionarios y empresarios del sector han dado cuenta de la situación planteando un “estado de emergencia”, vaticinando un futuro sombrío. Desde el gobierno nacional, provincial y los municipales se han planteado algunos planes o asistencias limitados, que, aunque se están realizando, son, como en los demás sectores, insuficientes y no alcanzan al amplio universo que compone la actividad y mucho menos a los sectores más precarizados.
Las relaciones que anteceden con los organismos de fomento son discontinuas (como sucede con el plan PODESTÁ) y no contemplan a todes les trabajadores, producciones ni espacios. El subsidio de emergencia del IFE, que no llega ni a un tercio de la canasta básica, dejó afuera a cuatro millones de personas que solicitaron la asistencia, en la cual muches quedamos excluídes. Todo esto no alcanza a cubrir los gastos básicos que tiene una persona ni que hablar en una familia hoy en día.

La situación en la Argentina es grave, ya que parte de la base (según un estudio de la Universidad Católica Argentina) de que el 49 % de la población económicamente activa se encuentra en condiciones de informalidad laboral. De este porcentaje el 18,6 % en subempleo y el 9,9 % desempleado. En Córdoba la situación no es mejor. Según los datos del Indec, en diciembre pasado el trabajo en negro llegó a 42,8 por ciento en el Gran Córdoba y a 44,7 por ciento en el Gran Río Cuarto. Lo que bajo la situación de cuarentena y parate económico todos estos datos se han disparado. Este sector de los trabajadores es el que se vio más perjudicado por la crisis sanitaria ya que en medio de esta situación quedaron sin ningún tipo de sustento. Y nosotres también estamos en esta gran franja poblacional.

La preocupación ante las condiciones de emergencia cultural se extiende a un mediano y largo plazo. Entendemos que luego de la cuarentena vendrá un periodo de paulatina normalización de las actividades, pero, teniendo en cuenta las características de la nuestra, se hace evidente que será de las últimas en re-acomodarse. Aunque volvamos a poder trabajar, las condiciones en la que se encontrará nuestro público para una posible recepción, las del funcionamiento de los espacios de circulación de nuestras producciones y los circuitos de contrataciones privadas, estarán completamente trastocadas también.

La discusión ante: ¿qué medidas de emergencia se requieren? se cruza con la cuestión de ¿Quién las paga? ¿De dónde salen los recursos necesarios que demuestren que la vida del pueblo vale más que las ganancias empresarias? No somos ajenos a estas discusiones. Es redireccionando estos recursos y generando impuestos a las grandes empresas y fortunas que se podrá sostener nuestra actividad como así también el conjunto de las necesidades populares.

Ante esto solicitamos a los diferentes organismos del Estado:

● Declaración de la Emergencia Cultural.
● Un salario universal de emergencia de al menos $30mil mientras dure la emergencia. Para todes aquellos que no percibamos salarios o seguros de desempleos.
● Programas de contingencia para les hacedores culturales donde seamos parte de los espacios de discusión y decisión para construir en común las acciones necesarias para paliar la crisis.
● Condonación de deudas anteriores, ya sea por lo monotributistas sin importar la categoría en que se encuentren y por los espacios culturales y de formación.
● Condonación de pagos de servicios a los espacios mientras dure el aislamiento. Y pagos progresivos a medida que se reactiven las actividades.
● Compra de funciones a realizar una vez que se reactiven las actividades. Y compra de funciones virtuales para organizar desde las plataformas que esta agrupación establecerá para darle difusión a sus actividades.
● Una vez de vuelta a las actividades disponer de insumos sanitarios para la prevención y control viral.
● Inclusión en las mesas de coordinación de asistencia alimentaria para les compañeres que se encuentren en situaciones urgentes.
● Medidas de prevención y asistencia urgente ante situaciones de violencia de género en el marco del aislamiento obligatorio. Como así también, una respuesta concreta ante la violencia económica que padecen las personas con hijes que enfrentan unilateralmente el cuidado de les niñes, en su mayoría madres.




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