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Red Internacional

Editorial. El secreto del superávit fiscal en Jujuy

El gobernador Gerardo Morales muestra como un logro el saldo positivo de las cuentas públicas. ¿Cómo lo logra? Mientras tanto, ofrece un nuevo tramo de paritarias por debajo de la inflación. Miles se movilizaron con las organizaciones sociales contra la persecución. La exigencia a las direcciones gremiales de un plan de lucha y paro provincial se vuelve cada día más necesario.

Miércoles 20 de julio | 19:37

El gobernador de Jujuy en cada acto de su campaña presidencial no pierde la ocasión para relucir ante sus pares que él consiguió un superávit fiscal.

Parecería música de carnaval que llega a los oídos de la ministra de economía, Silvina Batakis, que tomó la lapicera del ex ministro Guzmán para profundizar el ajuste fiscal. Incluso, tal como comentamos, aplicando la receta contable de la cuenta única en el Estado, la misma que emplea Gerardo Morales.

¿Pero el Estado provincial no ha sido siempre deficitario?, ¿Cómo logró Morales este superávit?

En primer lugar, en su período de gobierno que comenzó el 10 de diciembre de 2015, el superávit fiscal lo obtuvo recién a fines de 2020. ($ 698 millones) Año de la pandemia. Y hasta septiembre de 2021, acumulaba un resultado fiscal positivo de $ 9.230 millones (este es el último dato disponible).

En segundo lugar, la forma en qué Morales obtiene el superávit no tiene mucho de secreto. Frente a un contexto de inflación creciente fija paritarias a los estatales por debajo de la evolución del nivel general de precios. Por ejemplo, en 2020 el gasto total en salarios estatales creció un 23% vs. una inflación de 39,5%. Recordemos que ese año, el gobierno aprovechó la pandemia, metió una cuarentena durísima y recién abrió las paritarias en noviembre. Ese año el ajuste al salario fue en realidad un verdadero robo.

En lo que va de este año se va repitiendo la misma historia. Primero una paritaria de 19% en cuotas hasta junio. Luego una de 20 % en cuotas hasta septiembre. La inflación anual estimada hasta ese mes (septiembre) sería de 50 %. Nuevamente le siguen robando a las y los estatales.

Otro ejemplo de lo mismo. El salario de una maestra con 10 años de antigüedad y un cargo, hasta septiembre va a perder cerca de 18.000 pesos. Este es el resultado de la paritaria a la baja y que no se ajusta el salario mes a mes según la inflación.

De esta forma, el gobierno ajusta frente a la inflación su principal gasto, los salarios de más de 85 mil empleados y empleadas estatales que representan un 55% de las erogaciones corrientes del Estado.

Pero también el otro mecanismo para alcanzar el superávit son los ingresos impositivos que le ganan a la inflación. Un 80 % provienen de la coparticipación que reparte la Nación. En 2021 crecieron un 10,1 % respecto a la inflación según un informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal. Ahí queda resuelto todo su “secreto”, ingresos por encima de la inflación, gastos por debajo.

Si la masa salarial hubiese aumentado un 51% para al menos empatar con la inflación en 2021 prácticamente desaparece el superávit fiscal. Ni hablar, si las paritarias fuesen fijadas para recuperar lo perdido en años anteriores frente a la inflación.

Muchos se preguntaran qué rol cumplen los gremios, otros más cercanos a sus estructuras, los acusarán de vendidos. Hacia afuera, un sector de dirigentes gremiales, afirman que Morales les impone paritarias a la baja como el SEOM, pero en su mayoría están todos yendo a las reuniones con el gobierno sin ningún plan de lucha. Por el contrario, le agradecen la recepción del propio Gobernador o dicen que están “avanzando” en el diálogo con las autoridades como es el caso de UPCN.

Otra forma de ratificar el mismo curso de tregua lo muestran las direcciones sindicales en el conflicto de las y los enfermeros y el personal de salud. Desde hace semanas están realizando acciones por los bajos salarios, por ejemplo, administrativas con un salario básico de 16.737 pesos. Pero no obstante, los gremios que tienen allí afiliados, ATE, ATSA, UPCN, hacen algunas acciones por separado y no buscan la unidad. En el caso de Apuap participa pero sin exigir a los otros gremios la unidad que hace falta para torcerle el brazo al gobierno.

Ayer fuimos miles en las calles de la capital, una multitudinaria marcha de las organizaciones sociales, que le dio una fuerte respuesta a la persecución judicial. Pero también quedó a la vista que esa fuerza social si es orientada a una serie de acciones más duras puede obligar al gobierno a retroceder. Ni hablar si se hiciese junto a las y los estatales. Por eso, como planteó el diputado nacional, Alejandro Vilca, la solución a los ataques del gobierno, sus paritarias de miseria, la falta de trabajo genuino, solo puede venir de la fuerza de los de abajo. Para eso, hace falta un plan de lucha unitario, uniendo a desocupados y ocupados, exigiendo desde las organizaciones sociales y políticas el cese de la tregua a las direcciones de los gremios estatales y que convoquen a un paro provincial.

Se trata de crear las condiciones sociales para escuchar otra música, un salario igual a la canasta familiar y ajustado según inflación, mes a mes; un plan de obras públicas que genere miles de viviendas y empleo genuino, siendo controlado por los trabajadores, el cierre de las causas persecutorias, como inicio de una pelea de fondo por salir de este esquema de provincia y de país ordenado por el FMI y al servicio de los poderosos.




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