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Red Internacional

Obreros y obreras rurales de Jujuy, Tucumán, Salta y Mendoza hicieron un testimonio impactante de las condiciones en que trabajan. Junto al Frente de Izquierda Unidad presentaron un proyecto y llamaron a organizarse para conquistar sus derechos.

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Miércoles 14 de diciembre de 2022 | 19:30

“Las mujeres vitivinícolas somos invisibles para los patrones. A lo sumo el hombre puede estar en blanco pero la mujer siempre temporaria. Yo cumplí 58 años y no he podido jubilarme porque no me alcanzan los aportes. La situación de los cosecheros del limón, el azúcar, el ajo, la uva, de todas las provincias, que han contado cómo trabajan, es muy injusta. Por eso estoy convencida que nuestro proyecto va a beneficiar a miles. Y digo nuestro porque yo me siento parte. Pero recordemos siempre que no hay lucha sin luchadores. Tenemos que salir a reclamar, porque esta país lo movemos nosotros y nosotras, tenemos que unir nuestras fuerzas”.

Lo que dice Ana Maya, trabajadora de la viña en Mendoza, resume muchas de las palabras y emociones que irrumpieron este miércoles en el Congreso Nacional. Las voces de decenas de trabajadoras y trabajadores rurales de Jujuy, Tucumán, Salta y Mendoza se hicieron escuchar, denunciando cómo trabajan y compartiendo el proyecto de “Plan Intercosecha” de la bancada del Frente de Izquierda Unidad.

La presentación había comenzado con las palabras del diputado nacional jujeño Alejandro Vilca (PTS-FITU), quien viene recorriendo el NOA y haciendo reuniones en localidades y sindicatos rurales para discutir la propuesta. Por eso Vilca dijo que “este proyecto surge de la voz de ustedes” y también aseguró que era un homenaje a Daniel Solano, obrero golondrina desaparecido por la policía en Río Negro.

Vilca denunció que dos de cada tres trabajadores rurales no están registrados, pero además cobran sueldos de hambre. “Si los empresarios se llevan el 60% de la torta en el país, los del campo se llevan el 87%. Y es por estas condiciones en que se trabaja”. Luego explicó los principales puntos del proyecto: garantizar un plan intercosecha que de un ingreso y obra social durante los meses en que el o la trabajadora rural queda fuera de temporada, solventado con un "Impuesto a la Gran Propiedad de la Tierra y Patrimonios". Además busca atacar el trabajo infantil e impulsa la creación de “comisiones de seguridad e higiene” en cada lugar de trabajo. Finalmente, se plantea terminar con el trabajo temporario implementando una reconversión productiva partiendo de la diversificación de cultivos y el control obrero de la producción de alimentos.

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Antes de tomar la palabra en el mismo auditorio, las voces de las y los cosecheros del limón llegaron en un emocionante video realizado por La Izquierda Diario como adelanto de un proyecto documental que verá la luz en los próximos meses.

Después fueron tomando la palabra quienes habían viajado 1500 kilómetros para traer sus reclamos. Benjamin Ramírez (UATRE Ledesma), desde Jujuy, contó como se vienen organizando y dijo era “una ley que estamos necesitando los trabajadores. Por eso la apoyamos. Y es importante que nos empecemos a unificar a todas las provincias, todos los trabajadores, porque el país está sostenido por el pueblo trabajador”. Una de sus compañeras cosecheras contó que “trabajamos 3 o 4 meses y después nos quedamos sin trabajo, hay que sobrevivir vendiendo sandwiches o limpiando casas, porque el trabajo es poco y mal pago, hay compañeras trabajando en las provincias y recién para las fiestas podrán volver a ver a sus hijos”.

Desde Tucumán llegaron las palabras de los cosecheros del limón. Julio dijo que “ellos quieren todas las leyes para ellos y dejar de lado al obrero como nosotros. Exportan en dólares y pagan en pesos. Venden un cajón a 36 dólares y yo cobré 30 pesos el bulto, tengo que hacer 100 o 150 bultos para llevarme 3000 pesos a casa”. Ramón, uno de los protagonistas del video, contó con bronca y emoción cómo se venían organizando y que una de las cosas que le interesaba del proyecto es “que haya delegados de seguridad e higiene en todas las fincas. Yo no puedo estar mucho tiempo parado, ni tampoco sentado, por las consecuencias del trabajo”. Victor contó la lucha que dieron los Autoconvocados del Citrus, enfrentando a la policía de Manzur y la burocracia de UATRE, y dejó claro que “todo lo vamos a conseguir con lucha y organización”. Además contó como vienen organizándose en distintas localidades, como parte del Movimiento de Agrupaciones Clasistas.

Diego, también de Tucumán, denunció la paga que recibían los cosecheros y como venían organizando acciones con el movimiento piquetero.

Romina del Plá, diputada del PO-FITU, denunció el rol del gobierno y las burocracias sindicales en la situación que contaban los trabajadores y reivindicó “la unidad de ocupados y desocupados”.

Desde Mendoza había llegado una delegación vitivinícola. Obreras y obreros rurales, contratistas de viñas, trabajadores de Bodega, quienes hacen los vinos más caros, que se exportan en dólares, y no llegan a cubrir la canasta familiar.

Además de Ana Maya, tomó la palabra Gabriel Ávila, quien reivindicó el proyecto y la unidad de los trabajadores de viñas y bodegas, como mostró la lucha de los Autoconvocados vitivinícolas. Luego tomó la palabra Eva, que se preguntó si “un empresario puede trabajar 12 horas, al sol, sin ir al baño. No serían nada sin nosotros, no serían millonarios sin nosotros”. Sonia, también de Mendoza y contratista, contó que estaban cobrando 35 mil pesos mensuales, para toda la familia, ya que tenían que trabajar con sus hijos. “Somos trabajadores desde los 7 años. Nuestros cuerpos están desechados a los 40” dijo Sonia con bronca. Pero también contó que “nos estamos levantando de a poco”.

Otro de los vitivinícolas autoconvocados, pero de Cafayate (Salta) les recordó a los diputados y diputadas de los grandes bloques que “el vino que van a tomar viene con mucho sudor, sufrimiento y esfuerzo de los trabajadores”.

Cada intervención despertó el aplauso de quienes habían ido a acompañar la presentación del proyecto. Nicolás del Caño (PTS-FITU) fue leyendo los saludos y adhesiones de referentes de derechos humanos, agrupaciones del sindicalismo clasista y combativo, comisiones internas y distintos sectores que apoyan el proyecto. Luego de escuchar el testimonio de Ramón, trabajador del citrus de Tucumán, Del Caño le dijo "la fuerza que ustedes transmiten es la que necesitamos. La lucha y la organización que ustedes se vienen dando va a ser clave para que avance este proyecto". Cada denuncia, lejos de la resignación, planteó las ganas de cambiar esa realidad que viven los sectores más explotados de la clase trabajadora, y cómo lo vienen haciendo con sus luchas, sus procesos de autoorganización y la pelea por recuperar los sindicatos rurales y de la agroindustria.

Pero además mostró que la única fuerza política que no tiene compromisos con los empresarios es el Frente de Izquierda Unidad, que además de participar de sus luchas y procesos pone sus bancas a disposición de sus reclamos.

Fue Myriam Bregman (PTS-FITU), justamente, la diputada encargada de cerrar la presentación. Dejó claro desde el principio que “estas son las voces que no se escuchan nunca. Acá se escucha a la burocracia, a los empresarios, por eso es un orgullo realizar esta audiencia, que se escuche la voz de ustedes, sus denuncias y también cómo se organizan”. Bregman denunció cómo los empresarios del campo y los gobiernos siempre habían discriminado a los obreros rurales, para que no tengan siquiera el piso de derechos de la Ley de Contrato de Trabajo. Además denunció que son los mismos intereses que impiden hoy la aprobación de la Ley de Humedales. “Pero este es un instrumento compañeros y compañeras, el proyecto de ley, solo podremos conseguir nuestros derechos con lucha y organización”. La diputada de izquierda cuestionó el lobby de los grandes empresarios y terratenientes en el Congreso que a ellos les da todo tipo de beneficios. "Las 500 empresas más grandes de este país, obtienen la mitad de sus ganancias de la explotación directa de los trabajadores. Pero la otra mitad, un 49,2%, proviene de los beneficios que le da el Estado mientas pagan salarios de hambre. Esos sí que son verdaderos planeros".

Al final todos y todas se sacaron una foto. Habían llegado desde distintos puntos del país para dar un nuevo paso: unirse para pelear por sus reclamos más sentidos. Pero además se fueron con el compromiso de llevar ese mensaje a sus ciudades, pueblos y lugares de trabajo.

La presentación completa puede verse acá:


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