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ELECCIONES ANDALUZAS

El próximo 2D marcará el futuro político español

Este domingo se dilucidará cómo encarará Sánchez su legislatura, qué pasará en la lucha por la hegemonía de la derecha, si entra el grupo fascista Vox y si Podemos entra en el centro de la escena.

Guillermo Ferrari

Barcelona | @LLegui1968

Miércoles 28 de noviembre de 2018 | 19:45

Vamos por la mitad de la campaña electoral en Andalucía y hay un baile de encuestas con las que todos los medios y partidos políticos impulsan su propia campaña. Todos aprietan en el último tramo en pos de mejorar su posición y así quedar mejor plantado para el próximo período electoral y, por supuesto, para las presidenciales que se prevén para 2019.

Luego de un enfrentamiento político a “matar o morir”, Susana Díaz y Pedro Sánchez luchan unidos para ganar el 2D. Lo que les une es el espanto a que el PSOE pierda cotas de poder. Al fin y al cabo, las diferencias que tenían no eran tanto políticas y mucho menos ideológicas. Más bien eran sobre quién ocupaba el sillón. Estuvieron a punto de incinerar el partido y ahora se debaten para ver si pueden ganar la “pole” para cuando Sánchez convoque las elecciones.

Las encuestas les auguran una primera posición, aunque con cierto desgaste. Difícilmente, las fuerzas de Díaz puedan superar los resultados de las autonómicas pasadas, que fueron las peores del PSA desde la Transición. Parece mentira, pero el PSOE obtendría un resultado digno, en sus peores elecciones y apenas perdería 2 escaños. Lo cual habla de cómo se encuentran sus adversarios políticos.

El PP andaluz se enfrenta a la formación naranja para ver quién se queda al frente del espacio de derecha. Las últimas encuestas pronostican que el PP pierde fuelle pero que podría evitar el sorpasso. Pero lo hace con el enorme coste de quedar muy por debajo de Susana Díaz. Diez puntos porcentuales separarían a Moreno Bonilla de la lideresa andaluza. Resultados malos que le permitirían evitar perder la hegemonía, por ahora claro.

La formación naranja que apretaba con su discurso contra el independentismo (igual que los de Casado) parece desinflarse. De todas formas, será una de las que más crezca. Pasará del 9% al 15% y estaría cerca de duplicar sus escaños. Aun así, éste crecimiento no será suficiente para dar el sorpasso al PP. Los de Rivera seguirán chillando para ver quién es más derechoso, junto con Casado por un buen rato más.

Por su parte, Adelante Andalucía, conformada por la unión de Podemos e Izquierda Unida, está recibiendo un apoyo superior al que tenían por separado en 2015. Las encuestas vaticinan que tendrán entre 3 y 5 diputados más en el Parlamento andaluz. Y, de ser ciertas estaría mano a mano con el PP, disputando el segundo puesto. Lo cual, comparado con las encuestas de todo el Estado sería novedoso para los de Teresa Rodríguez.

Un elemento también novedoso es el nuevo espacio que se abriría hacia a la ultraderecha. En general, las encuestas indican que entraría la formación filo fascista de Vox. El grupo extremista se abriría paso entre un sector de votantes disconformes con el PP y Ciudadanos. Este elemento, sin duda alguna, es uno de los más preocupantes, puesto que integra al Estado español dentro del grupo de países en los que la extrema derecha asoma en las instituciones parlamentarias.

En síntesis, Andalucía muestra lo que por ahora es una suave caída de los dos partidos mayoritarios, un debilitamiento del bipartidismo. Crecen hacia la izquierda reformista Podemos y hacia la derecha Ciudadanos y Vox con un discurso extremo. Lo cual muestra cierta polarización de la sociedad, aunque aún muy débil.

¿Cómo será el post 2D?

Será muy interesante qué pasará después de las elecciones, qué alianzas se formarán. Susana Díaz ha sido investida gracias a un pacto con Ciudadanos. Sin embargo, los naranjitos que se decían socialdemócratas, han virado a la derecha del PP con los acontecimientos de Catalunya, ¿cómo se entendería revalidar dicha alianza? ¿No tendría repercusiones sobre el resto del Estado, y, por supuesto, en la carrera presidencial de Sánchez?

Rivera está más escorado a la derecha que cuando le dio el apoyo a la fallida investidura de Pedro Sánchez. De hecho, el prioritario sería Podemos. Iglesias firmó un proyecto de presupuestos (que no se sabe qué pasará) y, en relación a los presos políticos catalanes y las formaciones políticas del Principado es quien más trata de atraerlos para sostener al PSOE (los mismos que votaron el 155, con el PP y Cs).

Ahora, una alianza o pacto de investidura entre el PSA y AA no será gratuito para Podemos. No solo por quedar siempre segundos. Sino, sobre todo, porque avalarían la gestión que hizo Susana Díaz en estos años al frente de la Comunidad. “Gestión” que tuvo puntos desastrosos como el intento de privatización de hospitales en Granada, el apoyo a la venta de armas a la dictadura saudí, o el alto porcentaje de desocupación que condena a la juventud andaluza.

Lamentablemente, lo que quedará claro es que el 2D la clase trabajadora no tendrá una opción de voto que acabe con el paro y la precariedad laboral atacando a las empresas chupasangres del Ibex35, no hay una alternativa que plantee volver atrás todos los recortes aumentando los impuestos a las grandes fortunas. Aún falta construir una opción de los trabajadores, anticapitalista y de lucha en las calles. Tanto en Andalucía como en el resto del Estado.







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