Córdoba

El porqué del ataque homofóbico a joven gay.

El viernes 2 fui víctima de un ataque homofóbico en la calle. Cuando fui con mi pareja al hospital, la homofobia volvió a surgir en palabras irónicas del médico que me atendió. Así la discriminación por mi elección sexual por fuera de la norma, volvía a surgir. ¿Por qué?

Jueves 15 de septiembre de 2016 | Edición del día

Hoy en día, existe una heteronorma que rige sobre los cuerpos que nos imprimen desde chicos cuando nos dicen “los hombres no lloran” o cuestionan si alguien es “demasiado femenino”. Un estereotipo del ser hombre que nos imponen, cuyas bases están profundamente ligadas a la ideología oscurantista que pregona la iglesia católica y tiene sus militantes como el Monseñor Aguer que en sus últimas declaraciones demostró cómo su energía se concentra en atacar los derechos de las mujeres y LGTBI.

A pesar de que existe la Ley de Identidad de Género y que se conquistó la Ley de Matrimonio Igualitario, hoy podemos decir que la igualdad ante la ley no es igualdad ante la vida. Si no fuese así no podría contar que estos golpes que hoy fueron a mi rostro, hace un año terminaron en el asesinato de Laura Moyano y en 2010 con la vida de Pepa Gaitán, ambos con carácter de asesinatos lesbotransfóbicos; y acompañan en Córdoba a una dolorosa y larga lista de quienes vivieron un hecho de violencia o abuso.

Ahora es necesario pensar que esta violencia que se expresa en golpes o asesinatos es el último eslabón de esa cadena de violencia que se ejerce a diario contra mujeres y disidentes sexuales.

En este sentido, quienes solo buscan el responsable pidiendo penas o hasta la cárcel no resulta una alternativa viable, que solucione el problema de fondo. Lo que golpea fuerte es la homofobia y la heteronorma, un problema que es social y parte de este sistema de opresión.

Es así que la batalla exigiendo justicia ante un caso particular, ante un ataque concreto, se vuelve una exigencia de justicia contra la discriminación al conjunto de las y los disidentes sexuales. Es contra esta discriminación en todos los terrenos que seguimos peleando. Y no estamos solos, la prueba está en los centenares de miles en todo el país que se movilizaron al grito de ni una menos, a otro nivel: en los cientos y cientos de mensajes de apoyo que recibí por las redes sociales y hasta la solidaridad expresada desde otros países.

Luchamos y exigimos todos nuestros derechos, como lo venimos haciendo en la Universidad Nacional de Córdoba reclamando por un cupo laboral para personas trans o en todo el país por trabajo, salud y educación para este colectivo. Pero también viendo la necesidad de transformar este sistema de raíz, terminando con todo tipo de opresión de forma independiente a los partidos patronales oficiales y de la oposición así como de la Iglesia.







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