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El plan de ajuste de Tsipras despierta reacción en sus parlamentarios

Legisladores griegos reaccionaron con furia a las concesiones ofrecidas por Atenas en las negociaciones sobre su deuda y advirtieron que la propuesta no tendría un proceso fácil de aprobación. Se enfría la posibilidad de un acuerdo rápido, mientras se mantiene la presión in extremis de la troika.

Miércoles 24 de junio de 2015 | Edición del día

Fotografía: EFE // JULIEN WARNAND

Los líderes europeos acogieron positivamente el lunes la nueva propuesta presupuestaria de Atenas como base para un posible acuerdo que desbloquee la ayuda congelada y evite una suspensión de pagos que acabaría en una salida de Grecia de la zona euro.

Los mercados bursátiles también dieron la bienvenida al plan y las bolsas europeas ampliaban el repunte de la sesión anterior, tocando un máximo de tres semanas el martes, ante las crecientes expectativas de que Grecia esté a punto de cerrar un acuerdo.

Pero el euro caía ante el temor de que la iniciativa enfrente obstáculos en el Parlamento griego.

El primer ministro Alexis Tsipras, que ganó las elecciones y asumió el cargo en enero con la promesa de revertir años de austeridad en un país golpeado por la recesión, debe conjugar el apoyo de su partido Syriza y el de sus acreedores para que el compromiso se materialice.

Varios legisladores de Syriza expresaron su indignación por la oferta de Tsipras de elevar una serie de impuestos, además de subir las contribuciones a pensiones y programas de salud, que amenazan con más dificultades económicas a los griegos después de severas medidas de austeridad.

"Creo que este programa, tal como lo vemos... es difícil que lo aprobemos", dijo el vicepresidente del Parlamento y diputado de Syriza, Alexis Mitropoulos, a la cadena de televisión griega Mega TV en un programa de noticias.

"El primer ministro debe informar primero a nuestro pueblo por qué fracasó en la negociación que terminó con este resultado (...) Creo que las medidas no se ajustan a los principios de la izquierda. Esto es masacre social (...) Ellos no pueden aceptarlo", aseveró.

El gobierno griego entre dos espadas

Funcionarios de las tres instituciones que representan a los acreedores de Atenas - la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional - estaban analizando a fondo las propuestas griegas en Bruselas para determinar si las nuevas cifras permitirán que las finanzas públicas del país sean sostenibles. O sea, en un lenguaje sencillo, la troika que conforman el BCE, la CE y el FMI continúa con su presión y chantaje por más ajustes.

Los acreedores podrían considerar que la oferta de Grecia no es suficiente y exigir más ahorros o medidas de reforma para alcanzar un acuerdo el miércoles por la noche, según dijeron personas cercanas a las negociaciones.

Si el Parlamento griego no respalda la última propuesta, Tsipras podría verse forzado a convocar elecciones anticipadas o a un referéndum que prolongaría la incertidumbre.

Atenas necesita con urgencia dinero para evitar el impago, la semana que viene, de un préstamo de 1.600 millones al FMI, mientras que el nerviosismo sobre la salud de los bancos de Grecia han llevado a los ahorradores a retirar miles de millones de euros de sus cuentas.

El BCE elevó el martes el límite de los fondos de emergencia que los prestamistas griegos pueden sacar del banco central del país, la segunda vez en dos días, dijo una fuente bancaria a Reuters, que no quiso precisar el monto.

Pero con Grecia al borde de la bancarrota, no está claro si los diputados podrían retirar su apoyo a Tsipras si logra un trato con los socios europeos y el FMI.

"Creo que el acuerdo será aprobado en el Parlamento y ratificará la mayoría con la que cuenta el Gobierno", dijo a Reuters Dimitris Papadimoulis, un legislador de Syriza, en el Parlamento Europeo.

"No creo que los principales legisladores de Syriza quieran ser responsabilizados por la caída de un Gobierno de apenas cinco meses y de un primer ministro que tiene un 70 por ciento de apoyo popular", declaró.

Los sondeos de opinión sugieren que la mayoría de los griegos quieren permanecer en la zona euro.

Tsipras posiblemente también contará con el respaldo de legisladores de la oposición que desean garantizar el lugar de Grecia en el bloque del euro, incluso aunque el Gobierno diga que no podrá continuar a menos que sus diputados apoyen cualquier propuesta que lleve al Parlamento.

Más allá de cómo se desarrolle la negociación con la Troika, entre los partidarios de Syriza y en el Parlamento, el giro de Tsipras saltando la “línea roja” aceptando un nuevo ajuste lo ubica entre dos fuegos que aún dejan un final abierto. Las fuerzas de la clase trabajadora y el pueblo pobre se mantienen intactas pese a todos los ataques y pueden dar una sorpresa ante el cansancio con el gobierno que votaron por mayoría meses atrás.

Fuente: Reuters







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