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El peligroso aumento de la homofobia en el Estado español

En los últimos meses la homofobia se ha presentado en el Estado español de diversas maneras. La homofobia ha arraigado fuerte, y se alimenta de las opiniones ultracatólicas y conservadoras.

Verónica Landa

Barcelona | @lierolaliero

Viernes 20 de febrero de 2015 | Edición del día

Fotografía : Twitter

El 17 de mayo de 1990 la Asamblea General de la Organización Mundial de la Salud retiró la homosexualidad de la lista de trastornos psicológicos. Aun así, sigue habiendo muchos manuales de psiquiatría que la consideran “patología de la identidad sexual”.

A pesar de la creencia de que la homofobia se estaba superando mediante las leyes de matrimonios igualitarios o las leyes que la castigan, lo que estamos viviendo es todo lo contrario. Según varios informes, entre ellos de la ONU y de Amnistía Internacional, actualmente unos 77 países del mundo condenan de diferentes maneras la homosexualidad. Aun así, en muchos países en lo que la homosexualidad está “legalizada” hay restricciones publicitarias u obstáculos para poder contraer matrimonio.

A nivel europeo, las movilizaciones de la derecha católica francesa contra la ley del matrimonio homosexual de Hollande –Ley Taubira que el ex presidente Sarkozy ha declarado que derogará para ganarse al sector más conservador francés -, son uno de los ejemplos recientes. Los vídeos de torturas y vejaciones a jóvenes rusos que en algunos casos llegaron a ser asesinados son algunos de los casos ejemplos de las consecuencias de la homofobia.

Los datos de un estudio de la Agencia Europea de Derechos Fundamentales (FRA) confirman el aumento de la homofobia en toda Europa, en base a entrevistas a más de 93.000 homosexuales, bisexuales y transexuales de los 27 países de la UE, más Croacia.

Un 47% aseguró que a lo largo de 2013 había sufrido alguna forma de discriminación por su orientación sexual. Aproximadamente uno de cada cuatro denunció haber sido víctima de asaltos o amenazas violentas en los últimos cinco años, y el 6% afirmó que sufrió ataques físicos en el 2013.

Los centros escolares son el principal escenario de la discriminación, obligando a ocultar la orientación sexual durante el periodo escolar. Las discriminaciones continúan tras haber terminado los estudios: dos tercios de los consultados reconocieron no mostrar afecto a sus parejas en público por miedo a las agresiones y el acoso.

Acoso, ciberacoso e intolerancia a golpes

Según un informe del Ministerio de Interior, en 2013 las agresiones por la identidad u orientación sexual en el Estado Español fueron 452 del total de 1.172 de delitos de odio –grupo donde se contabilizan las agresiones homófobas—. Según la misma fuente, en el primer semestre de 2014 representaron 235 de los 550 delitos de odio contabilizados.

En esta línea la Agencia Europea de Derechos Fundamentales sostiene que entre el 60% y el 90% de las víctimas de delitos motivados por sentimientos de odio, no llevan su caso ante la Policía o ante los juzgados porque creen que no vale la pena.

La sensación de impunidad a los agresores está presente en la gente que denuncia los ataques. Laura García, de Madrid, es ejemplo de ello. Lleva denunciando desde hace más de dos años acoso vecinal. Ella y su pareja han sido agredidas por sus vecinos, acosadas y vejadas. Laura recuerda cómo en una ocasión la agresión fue tal que tuvo que estar un año de baja, por el impacto que tuvieron las humillaciones y vejaciones sufridas.

En 2013 se detuvo al menos a cuatro individuos que participaban en el llamado Proyecto Pilla Pilla: Capturemos a los pederastas, copia del movimiento neonazi ruso Ocuppy Pedofilyaj, usando el mismo símbolo nazi del puño cerrado con el dedo pulgar doblado. Las alarmas saltaron cuando un grupo de neonazis españoles crearon este grupo para perseguir homosexuales, humillarlos, grabarlos en vídeo y publicarlos en una red social.

El pasado 30 de noviembre de 2014 el personal de seguridad de un Burger King de Madrid (Pl. de los Cubos) expulsó a dos chicos jóvenes que se estaban besando. La expulsión la originó la queja de unas familias que se encontraban en el local al considerar que sus “hijos no tenían por qué ver eso”.

El 30 de enero de 2015 una pareja de 18 años fue expulsada de una cafetería de Granada por darse la mano. El camarero de la cafetería aseguró a la prensa que tuvo que “pedirles educadamente que abandonaran el local” porque había una niña mirando.

En estos días ha sido noticia la sentencia del Juzgado de Instrucción Nº4 de Almería que imputa por exhibicionismo a una pareja que denunció una agresión en la playa en junio del año pasado.

Y estos son solo algunos de los casos que han sucedido en el Estado español en los meses. Pero por desgracia no son los únicos. Hay cientos de agresiones homófobas a diario, muchas de ellas no son denunciadas por miedo a una represión mayor o por considerar el trámite inútil por lo que se hace difícil poder contabilizar el número exacto de agresiones. Lo que si que podemos asegurar es que la homofobia sigue presente y aumentando.







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