Mundo Obrero

NOTA DE TAPA

El paro de transporte pegó fuerte

Ruth Werner

@RWlaruta99

Viernes 28 de noviembre de 2014 | Edición del día

El paro de tres horas convocado por veinte gremios del transporte terrestre, aéreo y marítimo tuvo ayer alta contundencia. La medida se hizo sentir y afectó seriamente los servicios de colectivos, trenes, subtes y vuelos comerciales en Capital Federal y el Gran Buenos Aires. La circulación de colectivos de corta, media y larga distancia se paralizó por completo así como el funcionamiento de los trenes que conectan la Ciudad de Buenos Aires con el Conurbano. Los subtes tampoco prestaron servicio pese a que el sindicato, afín al oficialismo, no adhería a la medida. Asimismo el paro afectó al transporte de carga, la actividad marítimo-portuaria y la recolección de residuos. También se notaron las demoras y las cancelaciones en los vuelos de Aeroparque y en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza.

El paro, aunque limitado por cómo fue llamado por los dirigentes de los gremios convocantes, sin continuidad, solo por tres horas y en muchos casos sin asambleas para decidir y votar, fue importante en el transporte pero tuvo el mérito, además, de ir más allá. Logró expresar el malestar de millones de trabajadores que vieron con simpatía la medida y muchos la aprovecharon para no ir a trabajar. La inflación que no cede y una realidad donde el que pierde es el poder adquisitivo del salario es la razón de fondo. En un panorama político donde de lo único hablan los medios es de las internas de los partidos opositores, de si Carrió se va con Macri, o de si Massa o Scioli están arriba en las encuestas, el paro logró poner en el centro del debate un drama, el del salario, que afecta a las grandes mayorías.

El paro de transporte fue una primera respuesta a las palabras de Cristina Kirchner de tan solo unos días atrás. Mientras la presidenta dejaba trascender que iba a mantener el impuesto al salario, negaba la posibilidad de otorgar un bono de fin de año, y pedía “comprensión” a los trabajadores, dejaba claro, al mismo tiempo, por dónde viene la mano: millones de pesos en subsidios para los empresarios de la construcción. El primer funcionario que puso la cara ayer para responder a la medida de fuerza fue el Jefe de Gabinete. Ante la contundencia de la medida, atinó a repetir el discurso presidencial de días atrás. Fue el ministro de Interior y Transporte quien unificó, más tarde, las justificaciones que suele dar el gobierno cada vez que se hace un paro. Florencio Randazzo sostuvo que la medida de fuerza "es contra los trabajadores que menos ganan" ya que "muchos de ellos se vieron impedidos de ir a trabajar y perdieron el presentismo" y agregó, en abierta crítica a los convocantes, que “los dirigentes debemos trabajar para que ningún argentino pierda el trabajo y sostener el empleo”.

Las cartas están claras. El que dice que el paro es contra los trabajadores que menos ganan es quien aumentó hace dos días el subsidio a las empresas de transporte público. Los Cirigliano (grupo Plaza más Ecotrans) son quienes encabezan, por lejos, el ranking de las patronales que más dinero recibieron desde 2005 a setiembre de este año, alrededor de 3771,30 millones de pesos. Mientras subsidian a estos "vaciadores seriales" el blanco de ataque son los trabajadores afectados por el impuesto al salario. El un millón y medio a quien se le saca “ganancias” es un porcentaje mínimo de la clase obrera, el que logra arañar la canasta familiar valuada en 12 mil pesos. Lo que deberían cobrar todos los trabajadores, un sueldo que permita a una familia comer, alquilar, vestirse, viajar y dedicar algún momento de su vida al esparcimiento, es considerado para quienes lanzaron el slogan del “nunca menos” un privilegio. El argumento, muchas veces usado por los funcionarios kirchneristas, de que el impuesto al salario se utiliza para “redistribuir a los más pobres” no es nuevo. Además de que encuentra “ricos” donde solo hay obreros que viven de vender su fuerza de trabajo, lo dicho se cae por su propio peso. Más del 50% de los jubilados cobra la mínima (3.230 pesos) y el gobierno hace menos de un mes volvió a decir que no tendrán ni bono de fin de año. La asignación Universal, el seguro al que accede un sector de los padres que se encuentren desocupados es de 664 pesos.

Cuando el gobierno dice "cuidar el empleo" sólo busca meter miedo para que no se pelee por el salario. Cuando los despidos se producen, patea para otro lado. Lo tienen claro los trabajadores de Lear que siguen peleando por la reincorporación desde hace meses frente a despidos absolutamente ilegales pese a la represión de Gendarmería y a que el ministerio de Trabajo se lavó las manos jugando a favor de la multinacional norteamericana.

El paro del transporte mostró también para qué lado juegan los dirigentes sindicales. Si un paro llamado con estas limitaciones logró mostrar contundencia habla de la fuerza que tienen los trabajadores como clase. El último paro nacional del 28 de agosto no tuvo continuidad porque así lo decidieron los Moyano y los Barrionuevo de las CGTs opositoras, por no hablar de la CGT y CTA oficialista que viven golpeando la puerta de la Rosada para recibir desplantes. Los dirigentes sindicales del peronismo son los mismos que reparten sus lealtades entre todas las variantes de la política patronal, buscando cobijo en Scioli o en Massa.

Las conducciones sindicales, ante la respuesta inflexible del gobierno tras el paro y el malestar de las bases, hablaron de medidas de fuerza más amplias y extendidas. Poco se puede esperar. Hay que exigirles asambleas y un plan de lucha, empezando por una medida de alcance nacional que bien podría ser un paro activo de 36 horas, antes de fin de año. El sindicalismo combativo y la izquierda, que en los últimos tres paros nacionales cobraron visibilidad promoviendo los piquetes en la Panamericana con delegaciones de fábricas industriales y en las luchas más duras contra los despidos, ahora volvió a mostrar protagonismo en los grandes servicios públicos, en ferroviarios, en aeronáuticos y en subterráneos siendo clave en la concreción del paro de transporte. Está planteado unir fuerzas para destacar una alternativa a la burocracia sindical, y mostrar el camino para pelear por el salario y todos los reclamos obreros.







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