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Red Internacional

En el marco del paro nacional del interior convocado por la UTA, conversamos con un chofer de Comodoro Rivadavia, ciudad emblema de la producción petrolera en el país, donde los contrastes se hacen evidentes. Pandemia, burocracia sindical y otros males que aquejan a la clase obrera en el gremio del transporte.

Ulises CrauchukCorresponsal Comarca Andina | @ulisescrauchuk

Viernes 28 de mayo | 08:33

El paro de 48 horas convocado por la UTA para este 27 y 28 de mayo, responde a la falta de acuerdo de FATAP, la federación patronal más fuerte en las empresas del interior del país, a homologar el acuerdo paritario que el sindicato del transporte automotor firmó con el Ministerio de Transporte de la Nación a finales de año pasado. Aplicado sólo en el AMBA, insuficiente respecto a la pérdida de poder adquisitivo del salario en los últimos años, el acuerdo enfrentó el repudio de sectores autoconvocados que vienen peleando en AMBA por un salario base de $100 000 que le gane a la inflación, por vacunas y condiciones de seguridad e higiene y el cupo femenino en el transporte.

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En el interior del país el paro ha tenido un alto acatamiento debido a la bronca acumulada. Aquí los salarios son menores y la informalidad es mayor. Los atrasos en los pagos son la norma de las patronales del transporte que especulan y chantajean a usuarios y trabajadores por la percepción de subsidios nacionales y provinciales con el aval de la burocracia sindical. Finalmente estos subsidios sirven para renovar flotas o diversificar sus negocios a costa de exprimir a sus trabajadores, pero rara vez para mejorar el servicio, y nunca para mejorar los salarios.

Fabián Pacheco es chofer hace 13 años de la empresa Patagonia Argentina SRL, prestataria del servicio de transporte público de pasajeros en la ciudad de Comodoro Rivadavia. En el marco de la segunda ola de Covid 19, que en todo el país ha llegado a más de 75000 fallecidos, nos contó la preocupación que entre sus compañeros existe por la falta de vacunas y los ridículos protocolos de la empresa.

El año pasado a inicios de la pandemia un inicial movimiento de auto convocados se propuso pelear por mejores condiciones laborales y sanitarias. “En aquel momento, cuando hubo el primer contagio, hicimos una protesta fuera de la empresa, auto convocados, para pedir un hisopado general, cosa que no se dio, y mejoras en los baños y el comedor que es de cuatro por cuatro y somos un montón. De las tres bases que tiene la empresa sólo logramos mejoras en el comedor de la base del puerto, y empezaron a tomarte la temperatura y ponían alcohol en gel. Al principio te daban barbijos y guantes, pero eso duro poco” cuenta Fabián.

Uno de los reclamos que atravesaron el país en las protestas de los choferes el año pasado está vinculado a la necesidad de cabinas que aíslen a los trabajadores. “Al principio la empresa puso unos nylon finos para aislar a los choferes como cabina, ahora pusieron un nylon más grueso, que te pone difícil ver cuando llueve o de noche”.

Con cerca de 30 recorridos que cubren la totalidad de la ciudad más grande de Chubut, Patagonia Argentina cuenta con cerca de 200 unidades en su mayoría nuevas y unos 300 choferes, la empresa cuenta con la ayuda de la burocracia de UTA para acallar cualquier reclamo. “Como yo me retiré de la empresa en aquel momento de la protesta, me suspendieron 10 días por abandono de trabajo”, comenta.

La sanción a Fabian, junto con otras suspensiones disciplinarias, bastaron para consolidar el rol de la UTA como garante del “orden” en beneficio de la empresa. Pero el descontento con la conducción de la UTA sigue. Entre la suspensión de las elecciones realizadas hace cuatro años por parte de la burocracia, y la suspensión posterior de la elección de delegados por el decreto post pandemia del gobierno nacional, el cuerpo de delegados continúa con la misma impunidad que garantiza su relación con el Estado y la empresa.

La falta de cumplimiento en todo el interior de la paritaria firmada por la conducción nacional del sindicato impacta sobre salarios que están muy desfasados respecto a la inflación. De cualquier modo, el aumento en cuotas y el bono no remunerativo firmado por la UTA, no constituye una recuperación de lo perdido como exigían las bases.

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En abril, a canasta básica en Comodoro rondaba los $67 000, mientras la canasta familiar que incluye un alquiler rondaba los $97 000. En contra de toda lógica, en una de las ciudades más caras de la patagonia, donde el costo de vida se mide en función de los salarios petroleros, los choferes cobran un sueldo que promedia lo $75 000.

Pese a cobrar enormes subsidios (compensaciones por SUBE, subsidios al gasoil y otros, la empresa paga los salarios de manera discontinua mientras cobra un boleto mínimo de $41,85 a los usuarios. “Por eso te da bronca que nos tengan en esa ratonera. Ni siquiera una mísera pileta para lavarte las manos han peleado para los choferes, nada. Ni conocen las cabeceras de la línea, van a pegar un cartelito para cumplir y listo.”

En general, los y las usuarias entienden que el paro actual es por un derecho de los trabajadores, más allá de que afecte a trabajadores que se trasladan desde los barrios de las afueras de la ciudad. “La gente sabe que el chofer no tiene voz ni voto, por eso entienden que no somos los responsables de que no tengan transporte. La gente ya sabe que se va a trabajar a la mañana y a la tarde no tiene colectivo para volver porque las empresas cortan el servicio porque no les entregan el subsidio o se atrasa y le echan la culpa a los choferes. La UTA siempre está en connivencia con esas maniobras.”

Por estos días se conoció el procesamiento de algunos miembros del sindicato Camioneros de Comodoro vinculados al robo de vacunas en el hospital local. “Los delegados de la UTA, con la presentación de certificados de personal de riesgo, se han vacunado todos. Hasta uno vino a pegar un cartel en la cabecera y me dijo como canchereando que se había vacunado porque es obeso. De comer los asados que organiza la burocracia será”, cuenta Fabián.

Patronales, Estado y burocracia, son el tridente que la clase obrera debe enfrentar en Comodoro y en todo el país. Con independencia política de los gobiernos de turno y las patronales y apostando a la democracia desde abajo, es posible construir un camino para que coordinando con el resto de los sectores en lucha los choferes puedan derrocar este tridente, algo que comienza a despuntar en la lucha de auto convocados del AMBA.

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