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Red Internacional

A días de un nuevo Ni Una Menos, las familias, en su mayoría mujeres, siguen reclamando la falta de conectividad, IFE y vacunas. En medio de la segunda ola y frente a las bajas temperaturas en las escuelas, reflejamos los testimonios de las familias de la escuela pública.

Bernardo Pérez Etchegoyen@bernohn Docente de Biología en Media, delegado UTE y Estudiante del Postítulo de ESI JVG

Sofìa BonderDocente de Nivel Primario

Martes 1ro de junio | 22:07

Ellas son mujeres trabajadoras y madres de la escuela pública. Relatan a La Izquierda Diario situaciones personales que son las de muchas familias trabajadoras que asisten a la escuela pública: el transporte, el frío y la realidad cruda que nos toca vivir, en medio de la crisis de la pandemia.

Rompieron el silencio y se organizaron. Se unieron a trabajadorxs de otros sectores para coordinar. Los une ser mamás y papás de las escuelas, lo que les pasa a ellos resuena en las aulas. Con esta perspectiva, surgieron comités, comisiones y asambleas en distintos barrios (Lugano, en la comuna 4, en el centro, en el Colegio Pueyrredón, etc ).

En los debates surgen demandas comunes: la pelea porque se garanticen dispositivos y conectividad, un plan de vacunación masivo para todos los trabajadores, alimentación saludable y de calidad, IFE para todas las familias que están sin trabajo o lo hacen en condiciones precarias. Acuerdan con las docentes en que suspender temporalmente la presencialidad tienen que ser con medidas de fondo. Estas primeras experiencias empezaron a ser una caja de resonancia de lo que ocurre en los barrios y colegios.

Crisis, inflación y hambre

Junto con las restricciones, estalló la bronca por la suspensión de las canastas alimentarias. El hambre no se puede confinar por diez días. El comité de la Comuna 4 decidió juntar alimentos y ropa, porque lxs trabajadores no somos indiferentes a las situaciones que viven miles de familias en las escuelas.

"Trabajo limpiando casas, y apenas llego a fin de mes, los alquileres de las habitaciones están por las nubes. Queremos organizarnos para un futuro mejor para nosotras y nuestros hijos", cuenta Celeste del comité de la comuna 4.

Isabel nos dice con indignación: “Tengo un sueldo de $40.000, una casa propia heredada y no llego a fin de mes. No entiendo cómo pretenden todos los gobiernos, que nos arreglemos con los dos mangos que tiene por ejemplo una persona que tiene una AUH. Es tremendo. No les debe alcanzar ni para dos semanas. La canasta de alimentos de la escuela es insuficiente, es pura harinas y lo único que tiene de proteínas para 15 días es una lata de atún; el resto de las proteínas no existen".

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Con hambre no se puede estudiar. Mientras, el Gobierno de Alberto Fernández sigue negociando con el FMI, y en medio de una recaudación récord por exportaciones, resulta inaudito que no haya IFE para la población sin trabajo. Que la plata vaya para educación. Que garanticen alimentación y un IFE para las familias más golpeadas por la crisis.

El mito porteño: vivir cerca de la escuela

Larreta, en sus reiteradas conferencias de prensa dice que todos los chicos que asisten al jardín y la escuela primaria llegan caminando. Argumenta que el sistema online define las escuelas por las zonas cercanas al hogar de lxs niñxs. Las familias no dicen lo mismo.

Para llegar a las escuelas, muchxs trabajadorxs usan el transporte público, con poca o nula ventilación y en muchos casos, en condiciones de hacinamiento. Con bajas temperaturas esto empeora. No solo aumenta el riesgo de contagios, también expone en todo sentido la salud de las familias y los niños.

Isabel: “Es mentira lo que dice Larreta acerca de que lxs niñxs viven a 10 cuadras de las escuelas. Yo, por ejemplo, trabajo en el centro y por eso mando a mi hija a una escuela de la zona, aunque viva en provincia. En la Actualidad, como hago teletrabajo, tengo que esperar a mi hija 3 horas fuera de la escuela para que ella pueda ir".

Laura: "Docentes, auxiliares y familias están sin vacunas, sin asistencia útil para la supervivencia mínima; hay masas de personas movilizándose en el transporte público hacinados y desesperados por hacer el mango, cuidar su laburito de salario débil, tratando de no perder lo poquito que se tiene".

Silvia: "Acá la mayoría viaja. Lo que no toman en cuenta, es que los colegios que están al límite (con provincia) hay mucho intercambio, el problema es el viaje".

Romina: "Muchos compañeros de mis hijos (tanto del jardín cómo del secundario) vienen de provincia, y los exponen a que se contagien, no todos tienen auto o camioneta para viajar. O para pagarse un medio de transporte privado. Lo mismo pasa con los profesores y maestros".

Estamos en otoño y el frío ya se siente en las aulas

Quienes estuvimos en las aulas en los días previos al confinamiento, o en esta semana, observamos imágenes de niñes y docentes con mucho frío en las aulas. En muchos colegios no se habilitó la calefacción por el protocolo COVID-19. El frío se siente también en las casas, donde pagar las cuentas de gas es y va a ser cada vez más difícil.

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Silvia nos comentó al respecto: “No tenemos el sistema adecuado en los colegios, hace frío. Sin tomar en cuenta el covid, llega el problema de las bronquiolitis en los chicos, Eso no tienen en cuenta, Los chicos no pueden estudiar con frío, y menos exponerlos a esta epidemia”.

Las vacunas están aunque se privilegian los negocios de los laboratorios

El Gobierno de Alberto Fernández anuncia con bombos y platillos la llegada de 2 millones de vacunas. Sin embargo, el Frente de Izquierda Unidad propuso, hace tres meses, que había que declarar de utilidad pública el Laboratorio de Sigman que produce el componente activo de la vacuna. Esta demora se cobró la vida de muchos trabajadores y trabajadoras en esta segunda ola que todavía no se fue, con picos de 40 mil contagios y un promedio de 500 fallecimientos diarios.

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"En nuestro barrio", dice Celeste, "la 21-24, todas las semanas nos enteramos de una nueva muerte de las trabajadoras de comedores comunitarios por covid. No hay un plan de vacunación serio ni del gobierno nacional, menos de la Ciudad". Laura también denuncia que hay "docentes, auxiliares y familias que siguen sin vacunarse".

Esta situación se recrudece mucho más en las familias trabajadoras de los barrios. “En la villa 21-24 no hay conectividad para anotar a las mujeres del barrio en el sistema de vacunas, que es solamente online".

Las voces que no recorren los ministerios de la mujer

Todos estos testimonios que recabamos, son las voces de madres trabajadoras. No bajaron la cabeza, se organizaron. Rescatamos estas experiencias para forjar una fuerza que se multiplique para pelear por todas nuestras demandas, que enfrente a las patronales y a las conducciones sindicales alineadas con los gobiernos de turno, que lejos están de priorizar la vida y la salud de los trabajadores. En CABA tenemos este debate abierto con la UTE, el sindicato mayoritario. La unidad con las familias es importante para cada pelea que decidamos llevar adelante por la educación. Hasta ahora, más que paros y medidas aisladas, todo apunta a que quieren llevar la disputa al terreno electoral. En un gremio de mayoría mujeres, la unidad con las familias y estudiantes es la fuerza que necesitamos para todas estas peleas en medio de una crisis económica y social sin precedentes.

Tenemos que movilizarnos en la calle este 3J, contra los femicidios, por la aparición con vida de Tehuel, junto a las mujeres que están en la primera línea de salud, en los colegios, las que estuvieron en Guernica luchando por vivienda, contra la precarización y la desocupación.




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