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El nuevo gobierno de Argelia en un giro represivo busca terminar con las movilizaciones

Tras dos meses de manifestaciones masivas y la renuncia de presidente Bouteflika al poder, el régimen con su nuevo hombre fuerte Gaid Salah, jefe del Ejército, busca cerrar la etapa de la crisis política. Para imponer una transición sin cambios radicales en el régimen, se inició un giro represivo por parte de la policía que había actuado poco hasta ahora.

Miércoles 10 de abril | 14:27

A pesar de la renuncia del presidente Bouteflika, la tendencia al rechazo generalizado al régimen corrupto del FLN (Frente de Liberación Nacional) argelino planteó esta última semana marchas y movilizaciones contra Gaid Salah, jefe del Ejército, Abdelkader Bensalah el presidente interino y el resto de la casta política del país.

Por primera vez desde que comenzaron las movilizaciones el 22 de febrero, el viernes pasado se vio un giro de parte de las fuerzas policiales que reprimieron a los manifestantes. Durante una movilización de trabajadores afiliados a la UGTA (confederación del trabajo única en Argelia y alineada al gobierno), para pedir la renuncia del dirigente del sindicato Sidi Saïd, las fuerzas policiales intervinieron y arrestaron a 13 sindicalistas. Si las tendencias antiburocráticas en el movimiento obrero, como por ejemplo en la petrolera Sonatrach, venían ya inquietando al gobierno, de ninguna manera querían aceptar una movilización de base en pleno centro de la capital, Argel.

Al mismo tiempo, el periodista y secretario general del Observatorio de Derechos Humanos del Magreb también fue detenido violentamente durante una manifestación en el centro de Argel.

Este lunes Samir Larabi, un militante del Partido Socialista de los Trabajadores, también periodista, fue arrestado durante una manifestación de periodistas contra la censura, por policías cerca de la “Grande Poste”, uno de los centros de movilización de los estudiantes y trabajadores en Argel.

Aunque todos los manifestantes fueron liberados en la misma noche que fueron arrestados, el hecho es que este giro represivo muestra una radicalización del régimen, que hasta entonces había intentado evitar la confrontación directa con los manifestantes.

Este martes, la represión llegó a su nivel más alto y planteó y los estudiantes chocaron en enfrentamientos directos con la policía que tuvo mucha dificultad para dispersar a los manifestantes y acabar con la marcha.

El régimen entró en una nueva etapa desde la renuncia de Bouteflika, conquista lograda por las movilizaciones populares que empezaron el 22 de febrero contra su proyecto de candidatura a un quinto mandato presidencial.

Bajo el mando del jefe del Ejército Gaid Salah, nuevo hombre fuerte, se organiza ahora la “transición” democrática que busca plantear que el único cambio esperable en Argelia será la nueva presidencia interina de Abdelkader Bensalah, aliado y amigo histórico de Bouteflika, para organizar elecciones en 90 días, entre las diferentes facciones dirigentes del régimen.

A título de transición, Bensalah anunció justamente durante su discurso de inauguración que será puesta en pie una institución soberana que tendrá por misión “reunir las condiciones necesarias de preparación y de organización de elecciones nacionales honestas y transparentes”. Una institución que, dirigida por la casta política local, tendrá el objetivo de organizar un simulacro de elecciones presidenciales libres.

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El régimen, bajo la tutela de Gaid Salah, trata de dirigir la bronca popular hacia el objetivo único de haberse deshecho de Bouteflika, quiere garantizar su supervivencia en el marco “del estricto cuadro de la constitución” según el diario Algérie Part. Es decir, con los menores cambios posibles y sobre todo sin ningún cambio institucional del régimen, y de la mano del FLN en el Estado.

A fin de poder organizar ese proyecto y absolutamente consciente de la bronca masiva que existe hoy en día hacia “la triple B y su régimen”, Bensalah, el presidente del Consejo Constitucional, Tayeb Belaiz, el primer ministro y antiguo ministro de Interior, y Nuredin Bedaui, jefe del Estado Mayor y ministro de la Defensa, es que impulsó un giro importante en la represión de las protestas de parte de la Policía.







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